Sobre el amor y la muerte

Unknown

Thania Guevara S.

Patrick Suskind se lanzó a la fama con su novela El perfume. Este autor alemán ha escrito además otras obras como El contrabajo, La paloma, La historia del señor Sommer, Tres historias y una consideración, Un Combate y otros relatos, y la más reciente: Sobre el Amor y la Muerte escrita en el 2006, de la cual les hablaré a continuación.

Eros y Tanatos

En este breve pero sustancioso ensayo, Suskind nos habla de los dos grandes relatos -no tan sólo de la literatura- que existen: el amor y la muerte.

Parte de la reflexión que no hay un discurso – ni en filosofía, ni en historia, ni ciencia ni arte- que pueda abarcar de manera justa estas dos nociones. Muchas son las teorías y explicaciones que tratan de dar cuenta de estos fenómenos, muchas veces contraponiéndolos, sin embargo, son aún más las contradicciones que parecen surgir de los diferentes discursos, por lo que el autor señala, es fácil confundirse y no expresar satisfactoriamente mientras se intente esto, y sin embargo, cuando no se dan tantas vueltas, la claridad parece resurgir de la nada y poner las cosas en perspectiva.

Suskind inicia con el amor, pero lo hace de una manera tan variada y divertida que bien se le podría pedir que ahondara más en ello, para esto nos pone tres ejemplos – siguiendo la teoría tripartita platónica- y nos muestra 3 ejemplos que caracterizarán parte de lo que entendamos por amor, teniendo en cuenta, claro está, que estas historias son parciales, por ejemplo, de la parte irracional del alma nos encontramos con una pareja joven – e irrespetuosa- cuyas demostraciones de afecto y pasión son desbordadas y, pese a lo curiosa de su unión -diferencias estéticas- revisten su desenfrenado sentir de arrogancia, altanería y desfachatez… y ¿quién no en algún punto de su vida ha experimentado una relación así? Todo el mundo puede irse por la borda porque lo que importa es el otro…

Y no muy lejanos a ellos nos encontramos con otra pareja que experimenta una relación de codependencia absoluta, cuya percepción a terceros raya en lo patético y ¿por qué no? envidiable. Sin embargo, se presume que esta etapa no durará mucho y por lo tanto no podrá abarcar en su totalidad el amor, y en el tercer ejemplo, vemos en el sentido coloquial del término platónico, un amor a distancia, un amor recubierto más de ilusión y modestia que de otra cosa, un amor que se satisface con una mirada amable, una sonrisa tierna, una palabra afectuosa… un amor que no pide -porque no necesita- reciprocidad, un amor que nace por sí y para sí -aunque se diga que es para el otro- y, ante estar ternura e inocencia ¿podremos hablar de amor? Lo que el autor sugiere es que falta un poco más.

La muerte como contra relato entra en la reflexión justo cuando no se entiende como contraparte del amor, sino como una tensión que juega parte también dentro del hombre mismo. Por una parte, parece que uno puede morir de amor -o desamor-, que sólo la muerte acabará con el amor, o que el amor superará cualquier distancia -incluso una definitiva como la muerte- y es así como el autor nos cuenta de dos personajes que se enfrentan a la muerte -y predican amor-: Jesús y Orfeo.

Me parece que todos estamos familiarizados con uno y otro personaje, sin embargo, Suskind, no hace la lectura que podríamos esperar -acostumbrados a historias moralistas- sino que señala que de Orfeo a Jesús, es el primero quien ha amado en verdad y de quien podemos fiarnos más, dentro de nuestra condición humana, claro está.

Jesús resucita a Lázaro, tiene a dios padre de su lado, predica amor, un amor imparcial -pensemos que busca salvar a la humanidad, y Orfeo es imperfecto, intempestivo y ama solo a una mujer en el mundo. Algunos expertos aseguran que le falta valor para terminar su vida y así encontrase con su amada muerta, y otros, Suskind incluido -y yo igual- pensamos que es todo lo contrario: Orfeo es un héroe porque pide humildemente sin mayor respaldo que su talento musical, el favor de los dioses, y también, como humano fracasa -y ya tendrá él que lidiar con su inoportuna curiosidad-, sin embargo, parece ser que podremos simpatizar más con un amor más concreto, parcial, de aspiraciones más modestos: recuperar tiempo humano, compartir una vida terrenal y no más.

Este ensayo surgió a propósito de la película De la búsqueda y el encuentro del amor del director Helmut Dietl, de la cual, se presagia, no tendremos la suerte de acceder a ella ya que no logró la distribución esperada, sin embargo, sí tenemos acceso a este libro de Suskind y yo los invito a que se acerquen a esta obra, porque si bien es breve, nos permite reflexionar sobre muchas cosas que se han dicho al respecto, otorgando un elemento especial: nos da la oportunidad de opinar también sobre ello.

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