John Locke

Unknown-3

Thania Guevara S.

Hoy es el cumpleaños de John Locke famoso filósofo inglés, también conocido como el padre del empirismo inglés y cuya filosofía ha sido popularizada por la tabula rasa opuesta a la noción cartesiana del innatismo ideológico. Nació en Wrington, cerca de Bristol, durante 1632. Entre la obra de Locke encontramos: Ensayo sobre la tolerancia, Consideraciones sobre las consecuencias de la reducción del interés, Primera carta sobre la tolerancia, Ensayo sobre el entendimiento humano, Tratados sobre el gobierno civil, Pensamientos sobre la educación, Razonabilidad del Cristianismo, Guía de la inteligencia y Comentario a las epístolas de San Pablo.

De todo esto, la obra más destacada es por supuesto Ensayo sobre el entendimiento humano pues ahí Locke plasma su pensamiento de manera cabal, por ejemplo el señalar la experiencia como la fuente y el límite de nuestro conocimiento. El ensayo consta de 4 libros que se encargan de determinar qué tipo de conocimiento podemos adquirir, cuál es el origen del mismo y cómo nuestro entendimiento lo adquiere. Me gustaría compartirles un apartado del segundo libro, porque Locke escribe de una manera clara, sencilla y rigurosa y nos permite entender mejor su posicionamiento en líneas breves y concisas:

§ 2. Todas las ideas vienen de la sensación o de la reflexión. Supongamos entonces que la mente sea, como decimos, un papel en blanco, desprovisto de caracteres, sin ideas: ¿cómo llega a equiparse? ¿Cómo accede a ese almacén inmenso que pinta la imaginación de un ser humano (tan atareada siempre y tan sin límites) y que muestra una variedad casi inagotable? ¿Dónde consigue todos los materiales de la razón y el conocimiento? A esta pregunta contesto con una palabra, de la experiencia. En ella se funda todo nuestro conocimiento, y de ella procede nuestro conocimiento en última instancia. Es nuestra observación, ya sea empleada en los objetos sensibles externos o bien en las operaciones internas percibidas y meditadas por nosotros, la que proporciona a nuestro entendimiento todos los materiales que empleamos al pensar. He aquí las dos fuentes del conocimiento, de donde brotan todas las ideas que tenemos, o que podemos llegar a tener, de manera natural.

En esto Locke es enfático ya que:

§ 5. Todas nuestras ideas son de una de estas dos fuentes. En el entendimiento no hay rastro, pienso, de ninguna idea que éste no haya recibido de una de esas dos fuentes. Los objetos externos equipan la mente con ideas de las cualidades sensibles, que son todas esas percepciones distintas que producen en nosotros; y la mente equipa el entendimiento con ideas sobre sus propias operaciones. Si examinamos éstas a conciencia, junto con sus varios modos, combinaciones y relaciones, veremos que contienen el total de nuestras ideas; y que no tenemos nada en nuestras mentes que no nos haya llegado de una de estas dos formas. Que examine cualquiera sus propios pensamientos, e investigue a fondo su entendimiento, y diga si no es cierto que todas las ideas originales que se tienen proceden de los objetos de los sentidos o de las operaciones de la propia mente en tanto que objetos de su reflexión. Y al margen del volumen de conocimiento que pueda haber alojado allí, una inspección rigurosa mostrará que no hay una sola idea en su mente que no haya sido impresa por una de estas dos fuentes, aunque, el entendimiento pueda haberlas agrandado y enriquecido con una variedad infinita, como veremos a continuación.

Tan importante es la experiencia que es lo que determinará nuestro conocimiento:

§ 7. Los seres humanos se equipan con diferentes ideas dependiendo de los diferentes objetos con los que entran en contacto. Así pues, los seres humanos se van equipando con un número variable de ideas simples del exterior, en función de los diferentes objetos con los que entren en contacto; así como con las operaciones que sus mentes hacen en su interior, que variarán en función de cuánto reflexionen sobre éstos. Y es que aunque quien contempla las operaciones de su mente no puede evitar tener ideas claras y sencillas de ellas, como no decida pensar en eso, prestarles atención, no podrá tener ideas claras y distintas sobre las operaciones de su mente, ni sobre todo lo que pueda observarse a partir de ellas; de igual manera que no se pueden tener ideas particulares sobre un paisaje o las partes y los movimientos de un reloj si antes no se los contempla y se examinan sus partes. El cuadro o el reloj podrán estar allí donde puedan ser vistos pero si quien puede contemplarlos no les presta atención, y los analiza, no podrá tener más que una idea confusa de las partes que los constituyen.

De esto, tenemos ideas. Ideas simples e ideas complejas, que no son más que dos o más ideas simples unidas. Nuestro conocimiento y entendimiento depende de las ideas simples, la imaginación no es más que la suma de ideas simples organizadas de tal forma que parece que tenemos un pensamiento novedoso pero en en realidad limitado, pensemos en “montaña de oro”, no es más que dos ideas simples: “montaña” y “oro”, entendemos el concepto primero, estrafalario como sea, ya que podemos adquirir por separado estas nociones básicas, con las que sí tenemos contacto gracias a nuestros sentidos, de esta manera, nuestra experiencia es lo que moldea, de fondo (y base) nuestro conocimiento.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s