Calvin y Hobbes, celebración de 10 años

imageAntaño, no hace mucho los periódicos todos en su mayoría, acompañaban sus distintas ediciones de un breve apartado para tiras cómicas, es en esos apartados que por primera vez leí a “Calvin y Hobbes”, una historieta que hablaba las aventuras de un niño de seis años que es sumamente creativo, lleno de energía, algunas veces egoísta, llamado Calvin, dicen las malas lenguas que ese nombre se le puso en honor al Teólogo Juan Calvino, y de un particular alter ego que representa la madurez potencial de Calvin y su “pequeña voz interior”, un personaje que para todos los participantes de la historieta es un muñeco de peluche, pero para Calvin es un animal con muchos rasgos humanos. Este personaje se llama Hobbes, en honor del filósofo del siglo XVII, Thomas Hobbes, un pensador que curiosamente tiene una visión negativa de la naturaleza del hombre. Estos dos personajes participan de una tira cómica que habla de la cultura y sociedad norteamericana, pero en muchas veces con coincidencia con nuestra cultura.

imageEsta tira cómica es hecha por Bill Watterson un dibujante conocido precisamente esta tira cómica pero que también ha hecho múltiples trabajos en otros diarios, por esta tira ganaría el Premio Reuben como el caricaturista más destacado del año por parte de la Sociedad Nacional de Caricaturistas de los Estados Unidos, el cual volvería a ganar en 1988 y sería nominado otra vez en 1992. Desde 1995 ha dejado de dibujar la historieta, Watterson tenía 38 años.

Recientemente Editorial Océano realizó un bello ejercicio editorial publicando “Calvin y Hobbes: Diez Años”, una publicación que si bien salió al mercado norteamericano en 1995, es hasta hoy que es publicada al español respetando tanto el formato hecho en la edición original.

image.jpeg¿Porqué está edición es singular? A mi parecer porque más allá de poder uno apreciar la tira cómica uno puede establecer un diálogo con Bill Watterson, esta obra viene acompañada de una serie de “pies de página” en las que el autor nos platica tanto sobre la importancia de las tiras cómicas y la lamentable transición en la que las tiras cómicas están alejándose de los diarios de mayor circulación, dando espacio sólo a la caricatura política.

Para los que nos hemos dedicado a la comunicación el libro se vuelve una lección sobre el manejo de las tiras dominicales, nos platica como se debe de organizar una tira cómica sea a un tercio de página, a un cuarto o a media página, obviamente aclarando las razones que motivan que sea organizado de esta manera.

Platica también de sus influencias y de las características que motivaron a que los personajes fueran de esta forma, y cuáles fueron sus cartones favoritos, realmente para los que leíamos esta caricatura en los diarios este libro representa una vuelta a un grato pasado que sin duda vale la pena mantener.

Hoy como bien observa Watterson los espacios son dados a la caricatura política y no es que tenga un conflicto con ella, pero haciendo un recuerdo de mi niñez doy cuenta lo necesarias que son estas tiras cómicas, la ironía se aprende y esta se adquiere leyendo las caricaturas dominicales que poco a poco se van desapareciendo.

Agradecemos a Editorial Océano la posibilidad de leer esta bella obra y comentarla.

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