Violencia de género: mortalidad materna

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Gracias a Gedisa y a FUNDAR, podemos en esta serie de notas hablar del más reciente texto coordinado por Daniela Días y Christian Gruenberg: Presupuesto público, rendición de cuentas y salud materna en México.

La importancia de este libro radica precisamente en el asumir el compromiso político por “pensar en serio el sufrimiento de aquellas mujeres que deciden tomar el control de su libertad sexual y reproductiva”. Después de todo, la mortalidad materna (explicada en cifras alarmantes) denuncian una muestra de la violencia de género, el riesgo que existe al vivir en un sistema patriarcal, siendo, una vez más, un blanco vulnerable.

Este libro consta de cinco capítulos que respetan el enfoque feminsita de los coordinadores, así como estar bajo el marco de derechos humanos. Es un estudio completo de la situación de México en general y del estado de Guerrero en particular. Se parte de la premisa de que se necesita, a la par, proteger a las mujeres contra la violencia y sobre la necesidad de empoderarlas como agentes autónomos, ambos aspectos revisados desde la promoción de derechos reproductivos.

¿Por qué la violencia de género es un tema concerniente a los derechos humanos? Porque forma parte de la discriminación ejercida, es una violación de los derechos humanos y como bien señala Gruenberg: “es una manifestación de las relaciones de poder históricamente desiguales entre hombres y mujeres” ¿Qué entenderemos por violencia de género? La violencia de género tiene varias manifestaciones, y vemos en la negación de la libertad y respeto de los derechos, una forma de presentar la violencia, pensemos que el derecho a una vida libre de violencia abarca, entre otros aspectos, el derecho de la mujer de cualquier forma de discriminación y el derecho a “ser valorada y educada libre de estereotipados de comportamiento y prácticas sociales y culturales basadas en conceptos de inferioridad  y discrminación”.

Si bien es cierto que se han aplicado los avances del conocimiento médico para una mejor práctica, estamos lejos de considerar las condiciones de salud para las mujeres “suficientes”, “satisfactorias”; hay un camino largo por recorrer y, aunque la disminución de la mortalidad materna es evidente, habremos de exigir que la mortalidad materna sea una excepción, no así su salud. Hasta el 2012 se sabe que las mujeres que viven en municipios marginales presentan cinco veces más riesgo de fallecer durante la maternidad que el resto de las mexicanas, lo cual es alarmante considerando que los índices de fenicios en el país van en aumento.

Una consideración final (para esta entrada) que comparto con los coordinadores es que “la mortalidad materna no es un problema exclusivamente médico ni tecnocrático”, es en realidad algo más completo. Por supuesto, evidencia a un sistema de salud que falla, pero es también una muestra clara de la discriminación estructural y de violencia de género. La solución a un problema tan complejo incluye una educación no sexista ni patriarcal, una instrucción de las mujeres de todas las clases sociales, un empoderamiento de la mujer, un dejar de naturalizar la violencia hacia las mujeres, cualquiera que sea la forma en la que se ésta se presente.

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