El Derecho al Trabajo de los Adultos Mayores

Por Víctor Díaz Calderón, Ricardo Espinosa Lemus, Alejandro Hernández Rodriguez y Daniela Sánchez Carro.

El concepto cultural de lo que significa ser un adulto mayor se relaciona directamente con la adopción de políticas y regulación de derechos que les asisten. En materia laboral, si bien es cierto que conforme a la Constitución, y demás legislación aplicable, se reconoce una igualdad de oportunidades en el acceso al trabajo y el derecho que tiene una persona a decidir sobre el rumbo de su relación laboral, cuando se trata de adultos mayores estos derechos se ven restringidos cuando por motivos de edad se les discrimina en el acceso, permanencia y dignificación del trabajo.

Crece-en-Queretaro-el-numero-de-adultos-mayores-alfabetizadosLa Constitución Política de los Estado Unidos Mexicanos, así como la Ley Federal del Trabajo, establecen los derechos, así como las condiciones de trabajo con las que debe contar cada trabajador. Sin embargo, aparte de esta regulación, existen otras leyes que sancionan todo tipo de discriminación laboral hacia los adultos mayores, entre las cuales encontramos la Ley para Prevenir y Eliminar la Discriminación y la Ley de los Derechos de las Personas Mayores. Esta última ley define a los adultos mayores como “Aquellas personas que cuenten con sesenta años o más de edad y que se encuentren domiciliadas o en tránsito en el territorio nacional”. Todas las personas que se encuentren dentro de esta categoría se encuentran protegidas por los derechos otorgados por esta Ley.

A pesar de que existe una gran cantidad de disposiciones que protegen a los adultos mayores en su trabajo, en la práctica siguen existiendo una gran cantidad de condiciones y prácticas discriminatorias. Esto se debe en gran parte a que no se han establecido los mecanismos necesarios para vigilar el cumplimiento de normatividad por parte de los patrones y para erradicar las prácticas discriminatorias de los centros de trabajo.

Principalmente, pueden distinguirse tres momentos fundamentales para el surgimiento y la operación de la relación de trabajo. Dentro de estas fases pueden distinguirse ciertas irregularidades y condiciones discriminatorias hacia los adultos mayores. Dichas fases son las siguientes:

  1. Contratación

En un principio, es importante señalar que la discriminación laboral inicia aún antes de que se dé inicio a la relación de trabajo. Ésta suele presentarse desde la etapa de contratación, la cual se encuentra escasamente regulada en la Ley Federal de Trabajo y por la Ley para prevenir y eliminar la discriminación, mediante prácticas discriminatorias en las ofertas de empleo.

imagesEs común que encontremos ofertas de empleo en las que se establecen requisitos bastante estrictos respecto a la edad, género y otras características que no atienden necesariamente a las capacidades y aptitudes de los posibles trabajadores para desempeñar la actividad. Al respecto, el artículo 6o., fracción XXXIII de la LPED establece como práctica discriminatoria el “condicionar, limitar o restringir las oportunidades de empleo, permanencia o ascenso laborales en razón de: embarazo, discapacidad, edad en los términos de la legislación laboral vigente” Por otra parte, el artículo 13 fracción X del mismo ordenamiento señala como una medida general a favor de la igualdad de oportunidades el “fomentar campañas de sensibilización dirigidas a las y los empleadores para evitar toda forma de discriminación en la contratación, capacitación, ascenso o permanencia en el empleo”.

A pesar de que las normas anteriores reconocen este tipo de prácticas como discriminatorias, no establecen un mecanismo o un órgano encargado de vigilar las ofertas de empleo y erradicar aquellas que resulten discriminatorias. Por lo anterior, es necesario que las autoridades laborales tengan la facultad y la obligación de revisar las ofertas de empleo para verificar que no se impongan condiciones discriminatorias y, en caso de hacerlo, eliminarlas y establecer una sanción en contra del empleador. Además, deben revisarse los procesos de contratación al interior de las empresas para verificar cuáles son los criterios de selección de personal y si éstos atienden a las capacidades y aptitudes de los trabajadores o a otras cuestiones como la edad de los trabajadores.

  1. Permanencia:

 La estabilidad en el empleo es una garantía social de la que deben gozar todos los trabajadores. Esto implica que deben tener una seguridad y permanencia en el empleo por ser generalmente su fuente principal de ingresos. De esta garantía se deriva que el trabajador sólo puede ser removido de su empleo por alguna de las casas de cesión o terminación de la relación de trabajo señaladas en los artículos 47 y 53 de la Ley Federal del Trabajo.

UnknownEn la práctica, es bastante común en las empresas el despedir a los trabajadores con mayor edad por ser considerados incapaces de seguir desarrollando las actividades de la empresa. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones no se atiende a la eficiencia ni a las capacidad de los trabajadores para despedirlos, únicamente se toma como referencia su edad.

Por lo anterior, es necesario proteger y garantizar la estabilidad en el empleo de los adultos mayores. Incluso en los casos en los que ya no puedan desempeñar las actividades para las que fueron contratados, se debe obligar al patrón a asignarle otra actividad que pueda desempeñar efectivamente como podría ser la capacitación de personal en el área que venía desempeñando. De esta forma, no sólo se protegería la estabilidad en el empleo sino que además se reconocería la antigüedad y la experiencia adquirida por los trabajadores a lo largo de los años.

  1. c) Terminación de la Relación de Trabajo:

En cuanto a la terminación de la relación de trabajo, sólo podrá darse bajo alguno de los supuestos señalados en los artículos 47 y 53 de la LFT. En ninguna de estas disposiciones se establece que el llegar a una edad determinada sea una causa de terminación de la relación de trabajo. Por este motivo, ningún trabajador podrá ser despedido por llegar a edad avanzada siempre y cuando no presente una incapacidad física o mental que le impida el desempeño de su trabajo.

 Por otra parte, la Ley del Seguro Social otorga derecho a los adultos mayores de 60 años o de 65 años, según sea el caso, a recibir una pensión por cesantía en edad avanzada o por vejez, siempre y cuando cumplan con los requisitos legales y queden separados del empleo. Al respecto, es importante señalar que los trabajadores no pueden ser obligados a separarse del empleo y recibir la pensión una vez que cumplan con los requisitos de edad. La separación del empleo, así como el trámite de la pensión debe ser en todo momento un acto libre para el trabajador. La jubilación debe atender a la voluntad y capacidades del trabajador; es decir, no debe ser una decisión arbitraria del patrón pues atentaría con la estabilidad en el empleo de los trabajadores.

De todo lo expuesto anteriormente, se puede observar que las personas adultas mayores no sólo tienen derecho a realizar una actividad remunerada, sino a ser considerados más allá de una simple mano de obra, en razón de que cuentan con la capacidad intelectual suficiente para realizar una labor que los dignifique como personas. Los adultos mayores no carecen de capacidades en virtud de su edad o condiciones de salud, son personas que tienen experiencia en distintos ámbitos y que tienen que ser vistos y respetados como trabajadores; su labor intelectual es aprovechable al igual que la que realiza una persona de mediana edad, por ejemplo. Sin embargo, la realidad en la Ciudad de México y en otras entidades de la República dista mucho de ser protectora del derecho del trabajo de los adultos mayores, quienes una vez que cumplen cierta edad son separados de empleo, o bien, son requeridos únicamente para labores de implican un esfuerzo físico, mas no intelectual. Aspecto del cual, no están disminuidos por la simple razón de su edad o condiciones de salud.

Bibliografía:

Dávalos Morales, José, “Derecho Individual del Trabajo”, vigesimoprimera edición, Editorial Porrúa, México, 2014.

Ruíz Moreno, Ángel Guillermo, “Nuevo derecho de la seguridad social”, Editorial Porrúa, México, 1999.

Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos

Ley Federal del Trabajo

Ley para Prevenir y Eliminar la Discriminación

Ley de los Derechos de las Personas Mayores

 

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