Facultades Discrecionales de la Autoridad ¿Cuál es su alcance?

Por Fabiola Larissa Gordillo Morales

En muchas ocasiones, en distintos ordenamientos legales del sistema normativo mexicano nos encontramos con que la ley permite que la autoridad tome decisiones sobre ciertos asuntos a discreción. Pero al vivir en un Estado de derecho en el que se supone todas y cada una de las atribuciones, potestades y competencias de la autoridad deben estar expresamente delimitadas por la ley, ¿cómo es que estas facultades discrecionales operan?

se-increpan-un-juez-con-ex-autoridad-edil-321608-jpg_604x0En primer lugar es necesario hacer una distinción entre las facultades discrecionales y las facultades regladas: para explicar esto cito a continuación la tesis aislada de la Décima Época, Tribunales Colegiados de Circuito, Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Libro XVI, Marzo de 2015, página 2365, la cual indica:

“FACULTADES REGLADAS Y DISCRECIONALES. SUS DISTINTOS MATICES.

                  La división de facultades regladas y discrecionales no es categórica o pura, sino que hay facultades discrecionales fuertes que confieren una gran libertad para tomar decisiones o crear disposiciones, frente a otras débiles, donde esa libertad está delimitada por determinados principios o estándares, conceptos jurídicos indeterminados o supuestos predeterminados. Por su parte, las facultades regladas pueden serlo en distintos niveles, donde la norma indica con detalle y concreción lo que debe hacerse o no hacerse y, en otros casos, el uso de algún concepto jurídico indeterminado o vaguedad en las disposiciones permite y obliga a la autoridad a tomar la mejor decisión. En todos los casos, debe existir una motivación, la cual tiene que estar ligada a la consecución de un interés público, realizada en forma objetiva, técnica y razonada, excluyendo toda posibilidad de arbitrariedad; de ahí que las facultades discrecionales deben estar enmarcadas y constreñidas a satisfacer ciertos fines y conforme a referentes elementales.”

774560663-juez-veredicto-sala-de-justicia-abogadoLo que indica esta tesis aislada es que las facultades discrecionales son aquellas que no son facultades regladas, es decir, aquellas donde la norma no indica concretamente lo que debe hacerse y no hacerse, si no que brinda a la autoridad amplia libertad para tomar decisiones o, en su caso, otorga una libertad delimitada. Sin olvidar que, quizá con el propósito de no caer en el arbitrio, en todos los casos debe existir motivación la cual tiene que estar ligada a la consecución de un interés público, realizada en forma objetiva, técnica y razonada, es decir, no dejar llevarse por la subjetividad de un asunto pues la autoridad deberá procurar la imparcialidad en todo momento. De esta manera lo indica la Tesis aislada de la Décima Época, Primera Sala, Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Libro I, Octubre de 2011, página 1088,

“FACULTADES DISCRECIONALES DE LAS AUTORIDADES. LIMITACIÓN A SU EJERCICIO. El otorgamiento de facultades discrecionales  a las autoridades no está prohibido, y ocasionalmente su uso puede ser conveniente o necesario para lograr el fin que la ley les señala; sin embargo, su ejercicio debe limitarse de manera que impida la actuación arbitraria de la autoridad, limitación que puede provenir de la propia disposición normativa, la cual puede establecer determinados parámetros que acoten el ejercicio de la atribución razonablemente, o de la obligación de fundamentar y motivar todo acto de autoridad.”

Como ha quedado recalcado, si no se delimitan esas facultades la autoridad podría caer en la arbitrariedad y entonces quién podría asegurarnos que un acto es legal o no, y ya no se diga si es justo o no. Asimismo, la base de las limitantes de dichas facultades es el artículo 16 Constitucional, cuyas subgarantías obligan a la autoridad a fundar y motivar sus actoslo cual nos otorga certeza jurídica. Esta última Tesis menciona que el ejercicio de dichas facultades debe delimitarse “…limitación que puede provenir de la propia disposición normativa…”, ¿pero qué ocurre si no proviene de ésta?, ¿cómo sabe la autoridad, entonces, cuáles son sus alcances? También menciona que puede establecer parámetros que acoten el ejercicio de la atribución, sin embargo quién puede asegurar al gobernado que estos parámetros se encuentran enmarcados en la ley si no lo hace la misma autoridad.

372030164-zocalo-elemento-arquitectonico-juez-golpear-alcanzarEntonces, si se supone que la misma ley marca las directrices de las facultades discrecionales, cómo es entonces que se sabe cuando se está presente ante una facultad discrecional o una reglada, incluso si es que existen diferentes grados de limitantes en las mismas facultades expresamente regladas en la ley. Es por eso que en mi búsqueda de una respuesta a esta cuestión, hallé la tesis aislada de la Novena Época, Tribunales Colegiados de Circuito, Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Libro XVII, Febrero 2003, Página 1063, la cual dicta lo siguiente:

“FACULTADES DISCRECIONALES Y REGLADAS. DIFERENCIAS. Para determinar si la autoridad goza de Facultades Discrecionales o Regladas debe atenderse al contenido de la norma legal que las confiere. Si ésta prevé una hipótesis de hecho ante la cual la autoridad puede aplicar o no la consecuencia de derecho prevista en la misma, según su prudente arbitrio, debe afirmarse que la autoridad goza de facultades discrecionales. Empero, cuando la autoridad se encuentra vinculada por el dispositivo de la ley a actuar en cierto sentido sin que exista la posibilidad de determinar libremente el contenido de su posible actuación, debe concluirse que la autoridad no goza de facultades discrecionales si no regladas.”

Se entiende que una facultad discrecional no es exactamente una libertad, si no que la ley permite a la autoridad decidir sobre si aplica  o no la consecuencia de derecho prevista en la norma para resolver sobre una situación; asimismo la autoridad se encuentra vinculada por la ley a actuar en cierto sentido sin libertad de determinarse a sí misma el sentido de su actuación, esto es lo que constituye una facultad reglada.

Finalmente sería interesante destacar el término “prudente arbitrio” y me lleva a pensar cuándo una autoridad, en ejercicio de sus funciones y dentro de su competencia, es realmente imparcial. ¿Es prudente arbitrio lo mismo que imparcialidad? Es razonable que sea difícil que la norma contemple todos y cada uno de los supuestos en que podría caer un conflicto o litigio, sin embargo parece complicado que dichas facultades obedezcan realmente al concepto del Estado de derecho.

 

 

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