¿Cuál es la importancia de la Filosofía en el Derecho?

Por Alan Josué Ramírez Barrón y Karen Rocío Ramírez Sandoval

Es tan  importante conocer la importancia existente en el Derecho por parte de la Filosofía como lo es el cuestionarnos acerca del concepto de lo que nos encontramos estudiando: Derecho. Primero señalaremos un panorama de la Filosofía y después veremos cómo se va a ir aterrizando para llegar al Derecho.

images-1Resulta algo desalentador observar cómo se va desenvolviendo el entorno no únicamente jurídico sino también el normal, siendo éste, grosso modo, de la siguiente manera: Cada día, las personas van realizando sus respectivas actividades, como despertarse, desayunar, bañarse, ir al trabajo o escuela según sea el caso, comer, regresar a casa para posteriormente dormir. La pregunta inicial sería la siguiente: ¿En algún momento de su vida del día se cuestionaron de alguna actividad de lo que llevaron a cabo? La interrogante indirecta podría ser el cuestionarse de si les fue o no necesario hacerlo, mas de este punto se hable posteriormente.

Así opera el mayor número de las personas que integran una sociedad, principalmente porque son educados de esa manera, educados de una forma en la que se imprime la idea de que todo debe ser muy mecánico, bastando elaborar cada actividad sin que se deba interrogar acerca delo que se materializa. Es triste, tal y como se dijo, porque cerrarse ante todo lo que nos rodea es como no ver nada, poniéndose un límite que de primera impresión resulta invisible salvo que se posean los conocimientos necesarios para retirar esta obnubilación.

La Filosofía aparece ante lo explicado en los dos párrafos precedentes como un medio, como un arma, como un amigo, listo para detener el tiempo y poder forzar con este alto el que seamos capaces de reflexionar del entorno del que estamos rodeado. Surgiendo de esta forma las ideas acerca de qué es la vida, cómo es que estamos presentes, cuál es nuestro origen, si tenemos un fin para el que hemos venido a esta vida, entre muchas otras. Tales cuestiones no son nunca tratadas por ninguna disciplina, lo que de cierta manera es incorrecto porque necesitamos de esas interrogantes para visualizar más allá de lo que el mundo empírico nos ofrece, aportándonos más medios para enfrentarnos para aquel momento en el que las disciplinas empíricas nos ponen un alto y no podemos pasar de determinado punto. Por ejemplo, en la Medicina se habla de que siempre debe cuidarse la vida, no importa que se deba sacrificar alguna parte del miembro del cuerpo de una persona que se halla en momento crítico mientras ésta puede seguir viva. Aquí se aprecia claramente una ponderación entre qué vale más, o una parte o el todo; pero para los médicos es notorio que tengan interrogantes sobre la ponderación correcta que deban hacer, pues a ellos se les enseña  cómo opera la sistematización del cuerpo para tutelar la vida, mas no se les enseña qué es la vida. Se les exige que en algún momento de su ejercicio profesional hagan una ponderación, pero no se les educa para saber qué es una ponderación.

Foto-julianyepezblogspotcom_LRZIMA20130603_0079_3Por otra parte podemos señalar el caso en concreto de los estudiosos del Derecho. En esta hipótesis nos encontramos ante un mar de incertidumbres que no se resuelven por cuestiones que tienen su origen desde la enseñanza del Derecho. Veamos algunos ejemplos. En la mayoría de los casos, se nos indica que el Derecho es un conjunto de normas, tendientes a regular la conducta humana, grosso modo es la definición que se nos suele indicar. ¿Qué es un conjunto? ¿Qué es una norma? ¿La conducta humana es una cuestión ética o moral? ¿Quién las elabora? ¿Qué es lo humano? ¿Quién establece los parámetros a regular? Son pocas las ocasiones en que en determinadas materias se intenta indicar una posible noción de lo que hemos anotado, pero por regla general el alumno no tiene el hábito de cuestionarse aspectos como los indicados, por lo que en la hora de poner en práctica los conocimientos tiene severos problemas, no se vincula y no es lo mismo tener una definición de “memoria” que poder comprender la esencia de una norma y tener la habilidad de poder aplicarla al caso en concreto. De ahí que se estime incorrecta la forma de enseñar la Ciencia Jurídica. Un examen en el que se solicite escribir cinco definiciones de una rama jurídica o escribir lo que señala la ley para poder constituir un sindicato no es una manera de analizar, mediante la Ciencia Jurídica, al Derecho.  Carece de herramientas para comprender el significado de lo que se encierra en cada norma. Es dable señalar que en este punto saldrá a la luz ideas de las escuelas o corrientes jurídicas, como Positivismo, Iusrealismo, entre otras. Obviamente cada una de ellas tendrá su punto de vista de lo que hemos señalado respecto del contenido que encierra cada norma; pero este no es el momento adecuado ni el ensayo adecuado para desarrollar tales ideas, por lo que nos debe bastar el tener la noción de que en cada norma siempre existe un valor que es tutelado, no únicamente la conducta humana y el principio de imputación que nos señala Kelsen. Por tener la mente tan estrecha como en el caso que hemos señalado, existen problemas para poder resolver cuestiones jurídicas, porque existe una multidisciplinariedad que no debe ser obnubilada para el estudio de cualquier disciplina, para que de esta manera podamos profundizar en el estudio en cuestión. Las ideas anotadas demuestran no la herramienta de repetir lo que dicen los libros, sino una conjugación de los conocimientos adquiridos para ver el Derecho de una perspectiva diferente a como suele enseñarse en las aulas. A esto nos referimos cuando intentamos decir que no reflexionar sobre nuestro entorno es colocarnos un muro por delante que nos impide visualizar todo el Universo que se encuentra tras éste.

Lo escrito en el párrafo precedente nos remite a analizar la manera en que se hallan acomodadas las materias en el plan de estudios de la Facultad de Derecho. Así vamos a reforzar el punto de la importancia entre la Filosofía y el Derecho. Como introducción a este punto basta señalar que algunas materias de índole filosófica se encuentran dispersas, y cabe la posibilidad de ver si es conveniente adquirir este conocimiento previo a profundizar en el estudio del Derecho o una vez que se tenga ya cimientos de esta disciplina. Cuestión difícil de responder en virtud del subjetivismo que posee en sí misma.

En las primeras lecciones que se imparten en materia jurídica se encuentran Introducción al Estudio del Derecho, Teoría del Estado, Metodología Jurídica y Teoría del Derecho. Ambas poseen un valioso contenido filosófico, van introduciendo al alumno en cuestiones intelectuales que no se enseñan en un curso de Derecho Romano o Acto Jurídico y Personas. Aquí es de importancia interrogarse si es didáctico esta conjugación entre materias filosóficas y otras no filosóficas. Con base en la observación, podemos apreciar cómo la mayoría de los alumnos de nuevo ingreso que son sometidos a temas de alta complejidad como enseñarles postulados contenidos en el Contrato Social de Rousseau o la mayéutica de Sócrates, terminan cansados y aburridos de cuestiones de esta índole. Lo que ellos buscan es aprender de manera rápida aspectos jurídicos, lo que demuestra su ignorancia para aspectos de reflexión. No podemos enseñar a reflexionar a alumnos sobre cuestiones que aún no conciben en tiempo y espacio; resulta lo mismo que enseñar a un niño de tres años el cuestionarse sobre el infinito y sus alcances. Un alumno de Derecho de nuevo ingreso no tiene concepción alguna sobre el Universo jurídico, ergo, mucho menos la tendrá de algo más elevado como la vida, pues en la vida se halla todo, en la vida encontramos todo, en tanto que ella no se encuentra en nada. Aquí puede quedar demostrado de cierta manera cómo enseñar aspectos filosóficos para alguien novato en la materia termina siendo inútil, porque para llegar a aspectos intelectuales más complejos es indispensable ir formando conocimientos sencillos.

axiologia-juridica-filosofia-Derecho_LRZIMA20130411_0083_11En contra de los argumentos pasados puede señalarse que también es necesario enseñar a los alumnos a poseer razonamientos que permitan ir cuestionando su entorno jurídico conforme van creciendo en el ámbito jurídico. Sería como el equivalente a enseñar a un niño valores como la tolerancia, respeto y solidaridad; es más fácil que un niño aprenda y conciba estos valores para ponerlos en práctica conforme vaya avanzando que los adquiera y ponga en práctica un adolescente, quien si ya se encuentra viciado, difícilmente podrá despojarse de tales aspectos negativos. Por ello resulta complicado saber qué es mejor, enseñar a pensar desde el principio con las dificultades señaladas o intentar colocar caracteres de índole filosófico en alumnos que ya se encuentran viciados por la monotonía.

Prosiguiendo con el temario de nuestra Facultad, se observa que Filosofía del Derecho está en sexto semestre, Lógica Jurídica y Argumentación Jurídica en octavo semestre, por lo que ya escribimos que las materias filosóficas se hallan dispersas. Puede ser que el hecho de dividir materias filosóficas sea una noción correcta para la educación del pensamiento, aunque los inconvenientes ante los que nos encontramos son el perder la secuencia de lo enseñado en los primeros semestres y por tanto no ejercitar lo enseñado en los primeros contactos con el mundo jurídico. Se propone que durante el tiempo de un año se enseñen materias únicamente de carácter jurídico, y a partir del tercer semestre se comiencen a incluir materias de reflexión filosófica, mínimo una por semestre. De tal manera que el alumno tendrá primero un acercamiento al Derecho, interés que presenta desde el primer día de clases. Luego que posea una noción muy somera de cuestiones jurídicas, se le podrá ir enseñando la armonización necesaria para entender que no todo lo que se encuentra escrito es como debe ser. El alumno podrá ir teniendo ideas acerca de posturas propias, o inclinándose por ajenas, pero siempre partiendo de interrogantes que él mismo se vaya elaborando. Esta manera de pensar no podría ser enseñada en cualquier Facultad, en virtud de que la sociedad en múltiples ocasiones es quien va formando la manera en que se va a enseñar alguna disciplina, ya sea por las necesidades presentes, ya por la falta de hábito de reflexionar nuestro entorno. Intentar cambiar esta última cuestión resultaría complicado, sería llevar una pelea contra la mayoría de los integrantes de una sociedad. Penoso es que a las personas se les indiquen proposiciones tendientes a cambiar la perspectiva rutinaria que tienen de la vida y que éstas se molesten y nieguen a querer cambiar su estilo de vida intelectual.

Su enojo demuestra el grado promedio de la sociedad, esta apatía general que no podrá ser extirpada de manera fácil, quizá nunca se pueda. Ante lo demás se nos presenta un panorama obscuro, y así debe ser, equiparado a intentar erradicar el SIDA en el mundo. La ventaja y esperanza que se nos revela son aquellas personas que, aunque son pocas, continúan en la interesante labor de fomentar cuestiones filosóficas, gente que conoce que prescindir de la Filosofía en la vida llevaría a perder la posibilidad de tener conciencia de cada ser humano en el mundo. Si esto lo transportamos al Derecho estaríamos ante la similar situación. Es decir, todavía existen profesores que se encargan de fomentar un pensamiento más profundo que conduce a los alumnos de Derecho a formar un criterio, a cuestionar la Axiología y el Derecho, la validez de las normas, la interpretación desde puntos de vista positivos, en fin, un sinnúmero de temas que actualmente la mayoría de los juristas no se interrogan.

Vemos que la Ciencia Jurídica, encargada de estudiar al Derecho, no se trata de una visión mecanicista, rutinaria y aburrida. En el Derecho se encuentra la voluntad de las personas, la creencia de que las normas de cada sistema jurídico son lo más correcto para llegar a la máxima felicidad común, y para ello únicamente se podrá tener acceso mediante un conocimiento profundo de aquella disciplina que se encarga del estudio del Universo y todo cuanto hay, es decir, la Filosofía. 1 

1 Ortega y Gasset, José, ¿Qué es Filosofía?, sexta edición, México, PORRÚA, 2012, p. 43.

Bibliografía

–  Ortega y Gasset, José, ¿Qué es Filosofía?, sexta edición, México, PORRÚA, 2012.

– Kelsen, Hans, TEORÍA PURA DEL DERECHO, primera edición, México, INSTITUTO DE INVESTIGACIONES JURÍDICAS, 1983.

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2 comentarios en “¿Cuál es la importancia de la Filosofía en el Derecho?

  1. Muy buen artículo. La filosofía es importante en varios campos del saber “específicos”, pues les da sustancia y un sentido superior al que aspiran a lograr según lo estipulado por el mecanismo que le ha imprimido años de puesta en práctica.

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