Repaso sobre la División de Poderes

Por Víctor Díaz Calderón, Ricardo Espinosa Lemus,Alejandro Hernández Rodriguez y Daniela Sánchez Carro

Históricamente, la doctrina de la separación de los poderes se ha vinculado con una clasificación específica de las funciones estatales. Según esta doctrina el Estado realiza tres funciones:

  1. a) legislativa (producción de normas generales y abstractas);
  2. b) jurisdiccional (verificación en concreto del cumplimiento o la violación de esas normas), y
  3. c) ejecutiva (función residual que incluye los actos que no se reducen a las otras dos funciones)[1].

Montesquieu con su obra Del espíritu de las leyes”, propuso una clasificación de las formas de gobierno y donde retomaba los dos criterios clásicos de Aristóteles, de ¿Quién gobierna? Y ¿Cómo gobierna?

Montesquieu_1Montesquieu en el capítulo de la “Constitución inglesa” señala que “cuando los poderes Legislativo y Ejecutivo se reúnen en la misma persona o en el mismo cuerpo, no puede haber libertad… Asimismo no hay libertad si el Poder Judicial no se encuentra separado del Poder Legislativo y Ejecutivo… Todo se habría perdido si el mismo hombre, o el mismo organismo, ya sea de los nobles o del pueblo, ejerciera los tres poderes; el de dictar las leyes, el de ejecutar las resoluciones públicas y el de juzgar las causas y pleitos entre particulares”[2].

En México, la División de Poderes es uno de los principios de la Constitución que hacen que no se puedan producir normas generales y abstractas y al mismo tiempo resolver sobre la verificación la violación a las mismas, lo que significaría poner en riesgo la libertad de los súbditos y provocar incertidumbre jurídica, por mencionar sólo algunos problemas.

La doctrina de la teoría política considera al poder Indivisible, como lo sostuvo Bodino. El poder es sólo uno y lo que se divide es su ejercicio. Este ejercicio del poder se encuentra repartido en tres órganos o poderes: ejecutivo, legislativo y judicial. Entre estos tres poderes existe una colaboración, lo cual implica que un órgano puede realizar funciones que formalmente corresponderían a otro poder, siempre y cuando la propia constitución así lo disponga.

Nuestra constitución en su artículo 49 señala:

Artículo 49. El supremo poder de la federación se divide para su ejercicio en legislativo, ejecutivo y judicial.

f97fd7109fb9cc101fc00cb65959d119_1MNo podrán reunirse dos o más de estos poderes en una sola persona o corporación, ni depositarse el legislativo en un individuo, salvo el caso de facultades extraordinarias.

Es evidente que la División de Poderes está presente en nuestra Carta Magna. Sin embargo, pocas veces nos hemos preguntado, ¿Cuál es la lógica que sigue el artículo 49 al poner en primer lugar al poder legislativo, después el ejecutivo y al último al judicial?

El orden anteriormente señalado corresponde a dos razones, una lógica y otra jurídica. La primera es muy simple: no se pueden aplicar normas que no han sido creadas. Es decir, no habrá función que realice el Ejecutivo ni el Judicial sino antes se crea la ley, que dé origen a los órganos del Estado y que también sea objeto de las funciones estatales.

El ordenamiento jurídico es el resultado de normas creadas, no deducidas. Las normas jurídicas suponen un proceso de creación, por lo tanto, la aplicación de una norma es posterior a su creación.

La razón jurídica atiende a que las normas no sólo tuvieron que seguir el proceso formal de creación, sino también deben atender al orden entre sí, es decir, al ordenamiento jerárquico, dando resultado una supraordenación y una subordinación.

Cámara-de-Diputados2Cambiando un poco el rumbo de texto, llegamos a la conclusión de que los Poderes de la Unión están sometidos a la Constitución, actuando siempre bajo un marco de legalidad establecido por el Poder Legislativo, único autorizado para regular a los otros dos Poderes, al limitar su actuación mediante la creación de normas que sólo permitan hacer lo que expresamente les esté permitido. Dentro de ésta limitación, también se limita al Legislativo, quien ve dividido y equilibrado el poder tan grande que tiene al estar divido para su ejercicio en dos cámaras: la de Senadores y la de Diputados, en el caso de México. La División es una técnica que implica que quien crea las leyes no las aplique, cobrando sentido que no esté concentrado sino dividido en múltiples manos.

Por último, aunque no se mencionó, el orden en el artículo 49 también sigue una razón democrática, pues como lo señala el mismo Montesquieu en el libro XI de su obra “El Espíritu de las Leyes”, el Legislativo es el reflejo de la voluntad popular, siendo el único poder con vocación representativa y cuyo objetivo es reflejar el cuerpo representado de la manera más fiel.

Además de todo lo mencionado, tiene que considerarse a la División de Poderes como una técnica no sólo para limitar el poder político, sino para salvaguardar los derechos, entendidos como esferas de libertades intrínsecas al individuo.

[1] Guastini, Riccardo. ¿Separación de los poderes o división del poder? En Estudios de Teoría Constitucional [en línea], Instituto de Investigaciones Jurídicas, UNAM. Disponible en: http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/1/22/5.pdf

[2] Montesquieu, Charles Louise. “Del Espíritu de las Leyes”, Editorial Porrúa, Colección Sepan Cuantos. México, 2005.

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