Sociedad por acciones simplificada

Por Víctor Díaz Calderón, Ricardo Espinosa Lemus,Alejandro Hernández Rodriguez y Daniela Sánchez Carro

El 14 de marzo del año 2016, se emitió un decreto del Congreso de la Unión, por medio de la Secretaría de Economía, mediante el cual se reformaron y adicionaron diversas disposiciones de la Ley General de Sociedades Mercantiles. El objeto de dicha reforma fue crear un nuevo tipo societario, el cual fue denominado Sociedad por Acciones Simplificada (S.A.S.). Se ha planteado que la finalidad de dicha reforma es fomentar la creación de pequeñas y medianas empresas al establecer una mayor flexibilidad en cuanto a la constitución de sociedades mercantiles y respecto del número de socios que las conforman. Sin embargo, al hacer un análisis más amplio de la reforma, se puede observar que ésta, más que representar un beneficio, resulta inoperante y riesgosa por presentar varios inconvenientes prácticos y por generar varias contradicciones con la regulación general de las sociedades mercantiles.

15404184_mLa definición legal de la Sociedad por Acciones Simplificada se encuentra en el artículo 260 de la LGSM, el cual establece que “la sociedad por acciones simplificada es aquella que se constituye con una o más personas físicas que solamente están obligadas al pago de sus aportaciones representadas en acciones (…)”. Esto significa que dichas sociedades podrán ser constituidas por un solo accionista, lo cual rompe con la concepción tradicional que se tiene sobre las sociedades mercantiles.

A pesar de que ni la LGSM ni el Código de Comercio establecen una definición de sociedad mercantil, la doctrina la ha identificado como “el acto jurídico mediante el cual los socios se obligan a combinar sus recursos o sus esfuerzos para la realización de un fin común, de acuerdo con las normas que, para alguno de los tipos sociales en ella previstos, señala la ley mercantil”[1]. Es decir, la mayor parte de la doctrina ha identificado la sociedad como un contrato celebrado por varias personas y que tiene por objeto el combinar recursos para destinarlos a un fin común. Por lo anterior, resulta ilógico que se plantee la posibilidad de constituir una sociedad mercantil integrada únicamente por un socio, ya que al hacerlo se atenta contra la naturaleza jurídica del contrato de sociedad.

Algunos países como Colombia y España han incorporado dentro de su ordenamiento jurídico a la sociedad unipersonal, entendida como aquella que puede constituirse con un solo socio, bajo las figuras de Empresa Unipersonal y Sociedad Unipersonal de Responsabilidad Limitada, respectivamente. En México, durante varios años, resultó imposible constituir una sociedad integrada por un solo socio, ya que los tipos sociales exigían un mínimo de socios para poder constituirse que en ningún caso podría ser menor a dos. Como consecuencia, varios empresarios crearon sociedades en las que se establecieron como socios mayoritarios, dejando las demás aportaciones en manos de prestanombres para cumplir con las formalidades legales necesarias para su constitución. La nueva reforma a la LGSM y la creación de la Sociedad por Acciones Simplificada pretenden superar este tipo de prácticas irregulares que se presentan en la realidad; sin embargo, consideramos que la forma de hacerlo no fue la adecuada. En un principio, establecer esta figura como un tipo de sociedad es inconveniente por motivos expuestos en el párrafo anterior. La denominación “empresa unipersonal”, como se encuentra regulada en Colombia, es más afortunada ya que la definición de empresa es más amplia[2] y evita las contradicciones doctrinarias y legales de considerarla una sociedad.

images (4)Por otra parte, la existencia de un solo accionista en este tipo de sociedades implica un riesgo en cuanto a la comisión de fraudes y a la creación de “empresas fantasma”. Al existir un solo socio al frente de la sociedad, éste tendrá poder de decisión absoluto sobre las actividades y la operación de la sociedad, ya que como lo establece el último párrafo el artículo  266 de la LGSM: “Cuando la sociedad por acciones simplificada esté integrada por un solo accionista, éste será el órgano supremo de la sociedad”. Al no existir otros socios que limiten las decisiones del accionista único, éste podrá realizar cualquier tipo de actos a través de la sociedad sin limitación alguna por parte de la Asamblea (ya que ésta sería inexistente), lo cual trae como consecuencia que el conflicto de intereses[3] entre los fines de la sociedad y los intereses del accionista único como persona física se vuelva mayor.

Otra particularidad de la Sociedad por Acciones Simplificada, en relación con otros tipos sociales, es su facilidad para ser constituida y la ausencia de formalidades en dicho procedimiento. Por regla general, la constitución de sociedades mercantiles debe realizarse mediante contrato social y estatutos sociales ante fedatario público. Sin embargo, la Sociedad por Acciones Simplificada no requiere ser constituida ante fedatario público. La LGSM establece que las Sociedades por Acciones Simplificadas podrán ser constituidas por medios electrónicos, a través de un programa elaborado por la Secretaría de Economía. Dentro de este portal, los accionistas deberán proporcionar sus datos generales y seleccionar las cláusulas que contendrán los estatutos de la sociedad. Para ello, todos los accionistas deberán contar con firma electrónica avanzada con la finalidad de que exista una mayor certeza en la identidad de los accionistas.

Este procedimiento implica una mayor flexibilidad y una reducción en los gastos de la constitución de la sociedad. Sin embargo, a pesar de estas ventajas, surgen varios problemas derivados de este procedimiento. El primero de ellos es que, a pesar de requerir la firma electrónica avanzada de los accionistas, ésta no es suficiente para establecer la identidad y el consentimiento de los mismos. Por otra parte, no existe una certeza sobre la veracidad de la información proporcionada por los accionistas. Aunque la LGSM sanciona con responsabilidad ilimitada y subsidiaria a los accionistas que proporcionen información falsa al portal, esta medida no es suficiente para evitar que se incurra en estas faltas. Además, al poder crear una sociedad mercantil de forma tan sencilla y al no existir una certeza total respecto de la información proporcionada por los accionistas, se abre la puerta a que esta figura sea utilizada para la realización de operaciones ilícitas como la defraudación y el desvío de recursos. A su vez, este tipo de condiciones resultan dañinas para los accionistas, ya que al no existir información totalmente confiable respecto de la sociedad y de los accionistas, será muy difícil que algún tercero esté dispuesto a correr el riego de realizar operaciones con la sociedad, lo cual afectará directamente a los accionistas.

sociedades-por-accionesLa LGSM establece una serie de restricciones para evitar que la Sociedad por Acciones Simplificadas sea utilizada con fines ilícitos[4]. Sin embargo, éstas resultan insuficientes para solucionar los problemas que podrían ocasionarse durante la operación de la sociedad ya que establecen sanciones bastante débiles para los accionistas.

Es cierto que se necesita un mayor apoyo para las pequeñas y medianas empresas, ya que estas representan un punto fundamental de la economía mexicana. Sin embargo, la creación de la Sociedad por Acciones Simplificadas no resuelve este conflicto, únicamente lo agrava. Por lo anterior, es necesario que dicho tipo societario sea derogado, o en caso de mantenerse, que se establezcan medidas más rigurosas para la constitución y la operación de estas sociedades.

Bibliografía:

Mantilla Molina, “Derecho Mercantil” Ed. Porrúa, vigesimotercera edición, México, 1989.

Dávalos Torres, María Susana, “Manual de introducción del Derecho Mercantil”, Colección Cultura Jurídica, IIJ, Nostra Ediciones, México, 2010.

López del Rey, Francisco, “Algunas Reflexiones Sobre El Régimen Jurídico de la Sociedad Unipersonal”, Anales de Derechoo, Número 26, Universidad de Murcia, España, 2008.

Galeano Inclán, Héctor, “4 riesgos que entraña crear la Sociedad por Acciones Simplificada”, Revista Forbes México, 10 de mayo de 2016.

http://www.forbes.com.mx/4-riesgos-que-entrana-crear-la-sociedad-por-acciones-simplificada/

 Ley General de Sociedades Mercantiles

Código de Comercio

Código Fiscal de la Federación

[1] Mantilla Molina, “Derecho Mercantil” Ed. Porrúa, vigesimotercera edición, México, 1989. pp. 188-189

[2] Actualmente, la legislación mercantil no ofrece una definición legal de empresa; sin embargo, el Código Fiscal de la Federación, en su artículo 16, ha identificado a la empresa como “la persona física o moral que realice actividades empresariales”.

[3] El conflicto de intereses es un término económico que describe una situación en la cual una persona tiene, por una parte, el deber de proteger el interés propio y por otra parte el deber de proteger el interés de un tercero. En este caso, los intereses del tercero se traducen en los fines de la sociedad.

[4] La LGSM establece un monto máximo de $5, 000,000.00 para el capital social de la S.A.S. En caso de rebasar dicho capital, los socios quedarán obligados a cambiar el tipo social por cualquier otro de los establecidos en el artículo 1°; sin embargo, en caso de no hacerlo, la sociedad seguirá operando y los accionistas responderán ilimitadamente y subsidiariamente por las obligaciones de la sociedad.

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