No podemos conformarnos

Por Julia Álvarez-Icaza Ramírez y José Ángel Ruelas Silva

Después de casi tres años de haber sido ilegalmente detenida, Nestora Salgado recibió a su favor el 18 de marzo del año en curso Autos de Libertad de las últimas tres causas penales que tenía en su contra, que finalmente la dejaron libre de la cárcel.

17846392573_922cf46e72En términos jurídicos, Auto de Libertad significa que no se cuentan con los elementos suficientes para comprobar la existencia del delito, y la probable responsabilidad del indiciado, razón por la que se ordena la libertad. Es decir, de la investigación hecha por el Ministerio Público no se desprenden datos de prueba que establezcan que se ha cometido un hecho que la ley señale como delito y que exista la probabilidad de que la imputada lo cometió o participó en su comisión.

Pero estos Autos de Libertad que recibió Nestora, después de que a punto de salir unos días antes se le notificaran tres órdenes de aprehensión mas no significa que se “haya hecho justicia” como dicen algunos medios de comunicación.

Los autos de libertad se le concedieron a Nestora, fueron una manera de revertir un proceso judicial, cuyo origen -como miles de casos en este país- deviene de un conflicto político entre autoridades que no quisieron ser señaladas por formar parte o al menos tolerar o incluso permitir un panorama devastador panorama de violencia, en donde hay actores responsables y causas concretar que Nestora junto con la policía comunitaria llevaba meses señalado, hasta que finalmente fue silenciada con el brazo penal del Estado.

imagesEsto es: el uso político de las instituciones de administración de justicia con la finalidad de criminalizar la actuación de ciertos grupos y personas, y legitimar la represión que ejercen sobre ellas y ellos.

Su liberación es motivo de celebración y alegría porque se pudo comprobar que a pesar de tener en contra a una la clase política empeñada en mantenerla presa, y desmovilizar los procesos organizativos, se logró.

De no haber sido por el esfuerzo de tantas personas, que en México así como en muchos otros países, de manera organizada y también de forma aislada exigieron su libertad con la plena de convicción de que tenía estar donde siempre debió de haber estado: en libertad -estamos seguros que ella seguiría encerrada-, como tantos otros que siguen aún presos, como sus compañeros de la policía comunitaria que hasta el momento –por prácticamente las mismas causas de Nestora- aún no han conseguido la libertad.

El movimiento fue enorme. Desde el pronunciamiento de organizaciones internacionales como el Grupo de Trabajo sobre Detención Arbitraria de la Organización de Naciones Unidas (ONU), quienes después de varios meses de trabajo de la Clínica de Derechos Humanos en Seattle, en la resolución 56/2015 luego de concluir que la detención y la posterior privación de libertad de Nestora Salgado, coordinadora de la Policía Comunitaria en Olinalá, Guerrero, fue ‘‘ilegal y arbitraria’’, y que su proceso judicial ha sido ‘‘injusto’’, pidieron al gobierno de México su liberación y proporcionarle una ‘‘compensación apropiada’’, además el grupo mencionó que el caso de Nestora “parece ser un patrón contra los defensores de derechos humanos’’ en México, pues se han observado situaciones similares en el país durante los últimos periodos de sesiones del organismo internacional.

Nestora-Santa_Martha-3-2.jpgPor otro lado también fueron emitidas las medidas cautelares otorgadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) organismo sigue dando seguimiento a las medidas cautelares emitidas el 28 de enero de 2015, a favor de la defensora Nestora Salgado, considerando que se encontraba en una situación de gravedad, urgencia y ante la inminencia de sufrir daños irreparables a los derechos a la vida y a la libertad personal, originados por las condiciones de detención en las que se mantenía a Nestora en el Penal de Nayarit. De igual forma, ordenó investigar el origen de esta situación, mediante la cual la defensora ha sufrido graves afectaciones a su salud.

Aunado a lo anterior se sumaron las exigencias de muchas organizaciones de la sociedad civil integrantes de la Red TDT, así como de grupos y colectivos independientes; la realización de foros académicos en Universidades como UNAM, UAM, UACM; la campaña de Avaaz que recolectó más de 35, 000 firmas; cantidad innumerable de actos políticos; constantes visitas colectivas al Penal; reportajes, notas periodísticas, entrevistas, artículos, artículos y más artículos, así como la participación de actores y actrices e incluso de los renombrados directores de Matrix. El impecable trabajo de sus abogados defensores, y la inmensa fortaleza que Nestora tuvo durante todo este tiempo.

Toda esta fuerza hace de su liberación una gran victoria de la sociedad civil organizada, pues como mencionamos, sólo gracias a este movimiento es posible que hoy la concibamos de nuevo en libertad.

Con todo el aparato Estatal que con más de seis procesos la pretendían dejar dentro y mantenerla bajo llave por muchos años más, años que seguramente tres vidas de Nestora no hubieran alcanzado para cumplir su pena, a pesar de todo ello, a pesar de tener absolutamente todo el contra, Nestora está hoy con nosotros.

Pero no todo es felicidad y celebración, es un momento también para reflexionar seriamente respecto a la presión que requiere y necesariamente acompaña prácticamente todo proceso de exigencia de justicia en este país. Y es sólo eso en realidad lo que se exige, es decir en un país democrático con instituciones de administración de justicia serias no debería tratarse de nada extraordinario, pues sólo se pide que el Estado mexicano cumpla con su deber, respete derechos humanos y juzgue con base a pruebas y no billetes que ofrece el mejor postor, de esa simple ecuación, Nestora debió nunca debió de haber estado presa. Y ahora ¿quién podrá devolverle sus casi 3 años de privación de la libertad ilegal? ¿Cómo reponer el tiempo perdido en la cárcel? ¿Cómo devolver la esperanza al pueblo de Guerrero que vio una policía comunitaria una posibilidad de salir de la precaria situación social en la que viven? ¿Cómo quitarles el miedo a los jóvenes para que se sigan alistando en las filas de la policía? ¿Cómo decirles que luchen por su pueblo si a cambio reciben años de encierro?

Regresamos el casete de la historia hasta llegar a entender lo que sucedió con Nestora Salgado:

La noche del 21 de agosto de 2013 Nestora fue a cargar gasolina, en donde el ejército y la marina arriban y le dicen que le harán una revisión de rutina, sin embargo ya había una orden de aprehensión que no se la muestran, la llevan a Chilpancingo, luego a Acapulco, le toman la declaración preparatoria y la llevan en el avión del gobernador directo al CEFERESO de Nayarit, sin poder contar con ningún tipo de defensa.

Pero la detención de Nestora no fue una cualquiera, ella pertenece a la Policía Comunitaria (PC) y a la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias (CRAC) que tienen una base completamente legal y legítima, irónicamente al acusar a los miembros de la PC de secuestro por detener a personas en casas de justicia se les está impidiendo la conformación de lo que legalmente está permitido en la ley 701 del Estado de Guerrero y en el derecho internacional que reconoce el derecho de la autodeterminación de los pueblos indígenas.

El caso de Nestora Salgado fue un asunto creado en la administración del gobernador Ángel Aguirre Rivero, que no pudo resolver Rogelio Ortega y que se heredó Héctor Astudillo Flores, y aunque su caso se pudo haber resuelto con el desistimiento de la Fiscalía de Guerrero, ninguno de los tres tuvo voluntad política para hacerlo.

Fue acusada de cometer los delitos de secuestro, homicidio, delincuencia organizada y robo, todos delitos graves. Pero en realidad su delito más grave y la razón de ser de todos los demás fue ser lideresa –mujer- de la policía comunitaria de Olinalá, Guerrero – órgano que, ante la ineficiencia gubernamental y su colusión con la delincuencia organizada, asumió como suya la responsabilidad de proveer seguridad y justicia a las comunidades y organizar sin miedo a su gente, invitarlos a todos a salir a las calles armados-. Ella se organizó, como lo dice en innumerables entrevistas, para defender a su gente, no podía seguir permitiendo que se cometieran las atrocidades que pasaban diario frente a sus ojos y antes los cuales la impotencia imperaba.

Como muestra de estas consideraciones discriminatorias, una de las abogadas del caso de Nestora alude a un párrafo del documento de acusación de Nestora, que entre otras cosas la describen como “castrante” con su ambiente familiar y sufre de mala apreciación, pues percibe de forma distorsionada a las figuras masculinas, lo que la lleva a desempeñar el rol de las mismas dentro de un contexto social donde la figura femenina debe ser sumisa y permisiva.

Nestora fue sometida al más estricto régimen de confinamiento: permaneció de 22 a 24 horas diarias en su celda bajo estricta vigilancia, sin acceso a las condiciones que tiene el resto de la población carcelaria.

En un sistema judicial autónomo e independiente, cualquier decisión relativa a la privación de la libertad de una persona debe ser ordenada por un juez.

En el caso de Nestora Salgado García no fue así. La decisión de su traslado al Centro Federal de Readaptación Social de Tepic, Nayarit, penal de alta seguridad, y en donde permaneció la mayor parte de su privación de libertad provino del entonces secretario de Seguridad Pública y Protección Civil de Guerrero, Sergio Lara Montellanos.

El objetivo era sacar a Nestora Salgado del panorama en Guerrero y alejarla de su familia y su comunidad por medio del uso del sistema penal.

El cúmulo de violaciones al debido proceso de Nestora Salgado contribuiría a sustentar la tesis de la criminalización de su liderazgo, vía el uso faccioso del sistema penal.

La justicia nacional en el caso de Nestora fue esquiva, negligente, cómplice, mejor dicho, artífice del uso abusivo del poder punitivo para acallarla, desintegrarla. Y sin embargo fue la misma justicia la que la dejó fuera, y ello se entiende en este sentido: en un país como México, en donde tendemos a normalizar el hecho de que el sistema judicial sea utilizado para fines políticos.

La libertad de Nestora Salgado, aunque como dijo el fiscal guerrerense Xavier Olea, es por cuestiones políticas, debe quedar de forma consciente que corresponde a cuestiones jurídicas formales. De tal forma quedará para la historia de ellos, que Nestora fue liberada “por falta de elementos para procesar” y no porque no pudieron usar durante más tiempo al aparato estatal para mantener a una persona inocente, presa.

 

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