Una nación, diferentes culturas

Por Diana Ramírez Mayoral

978-607-03-0707-2Una de las  muchas consecuencias de la globalización, es el desplazamiento de la raza humana con respecto a su lugar de origen, esto con la ilusión de encontrar más y mejores oportunidades de educación, de trabajo, y calidad de vida. En “Once migraciones internacionales, Once comunidades extranjeras” escrito por Juan Antonio Doncel  de la Colina y editado por Siglo XXI, encontramos la extensa investigación de grupos de personas pertenecientes a once países extranjeros que se encuentran viviendo en la República Mexicana.

            Según estadísticas de INEGI, en el periodo que va del año 2000 al 2010, la población extranjera residente en nuestro país se ha duplicado, pasando de ser 492’617 a 961’121, incremento que se vive más en Nuevo León que es uno de los estados de la República Mexicana con un mayor número de extranjeros.

            Es importante resaltar que no únicamente se ha visto un incremento de personas sino también en proporción, de mercancías, información, ideas y valores. Esto porque las personan cargan con sus religiones, costumbres, modos, tradiciones y todo lo que adopta al ser miembro de una sociedad; cuando se marcha de su lugar de origen, arrastra todos estos elementos con él, dando origen a un choque de culturas en el lugar al que llega.

            Al encontrarnos con diferentes culturas en un determinado espacio geográfico, es necesaria la reflexión sobre el modo en que se relacionan estas dos culturas. Si se tiende a la multiculturalidad, donde las diferentes comunidades comparten un espacio pero reducen el contacto con la otra cultura hasta los mínimos necesarios; o bien se tiende a la interculturalidad donde la interacción pueda ser configurada como la norma y no la excepción.

            Cuando un sector poblacional, por su diferencia cultural, se autosegrega limitando su contacto con las demás comunidades, crea un espacio con las mismas características que el de origen. Estos sectores no asimilados de las minorías, marcan una barrera casi impenetrable, donde nos encontramos problemas de violencia contra personas no pertenecientes al gueto, y también un desinterés por parte de las autoridades a la hora de hacer mejoras con obras públicas, o administrar justicia en los mismos guetos.

34528            Podemos ver como la cohesión grupal se intensifica en estos grupos, esta unión es lo que asegura la satisfacción de las necesidades de los integrantes, pues se crean símbolos y expectativas de recompensas futuras por únicamente pertenecer al grupo.

            En el caso de Monterrey, se encontró que el 58.2% de los inmigrantes son hombres y el 41.8% mujeres, entre un rango de 16 a 31 años,  la mayoría son solteros, y entre las personas más religiosas están las personas venidas de países musulmanes, que en consecuencia, poseen más valores.

            Los que se consideran más religiosos son los hindúes (el 89% de los encuestados) y los musulmanes (el 82% de los encuestados). En el polo opuesto se encuentran los japoneses (el 78.5% se considera poco o nada religioso) y los chinos (el 44% en la misma situación), aunque cabe mencionar que en estos dos últimos países se practica el budismo, una religión que es más íntima en su práctica y no colectiva. En el caso de los coreanos, que comparten la religión católica en su  mayoría, podemos presumir de  una mayor cercanía relativa.

            El elemento religioso es sumamente importante, pues constituye un elemento básico en los procesos de adaptación social y cultural de cualquier inmigrante, como el dominio del idioma necesario para comprender diversas creencias, valores, sentimientos, opiniones etc.

            El 68% de la muestra posee estudios profesionales o de posgrado que les da más oportunidades para desarrollarse en el país al que llegan; habiendo únicamente un 5.8% de personas que tienen estudios básicos.

            Entre las diferentes ocupaciones laborales que desarrollan los inmigrantes, hay una seria inclinación al ambiente educativo, entre estudiantes, profesores, maestros de idioma etc. que  sobrepasan por un amplio margen a los comerciantes, técnicos, amas de casa etc.

            En el caso de la migración china, en 2009 había 494 chinos registrados en el Instituto Nacional Migratorio con una forma migratoria vigente; aunque de ninguna manera se puede asegurar que esa cifra sea real, debido a la alta migración indocumentada.

            La gran parte de esta población está dedicada a la industria restaurantera y a la venta de artículos chinos de importación; un grupo más reducido compuesto principalmente por jóvenes, se dedican a enseñar su idioma.

 Sobre-migrantes-Fernández-de-Castro-1024x660.jpg           En este grupo resaltan algunos rasgos como la capacidad de ahorro y trabajo, lo que se le puede atribuir a la naturaleza de sus actividades económicas tan dinámicas, pues los migrantes chinos ocupan prácticamente la totalidad de su tiempo  en su actividad laboral y no consumen más que lo necesario para subsistir. Resultado de esto es una sociedad altamente ensimismada.

            El ensimismamiento influye también en la distancia que se va formando entre los mexicanos y los migrantes chinos, quienes tienen más dificultades para aprender el español, llave indispensable para la comunicación, una comunicación que vaya más allá del dominio del idioma necesario para el intercambio comercial con clientes y proveedores.

            En Monterrey existen redes comandadas por jefes que traen chinos y los colocan laboralmente en restaurantes, o bien, les dan el dinero necesario para que instalen uno propio. Hay 220 comunidades chinas, las cuales tienen un jefe cada una; para asesorar a esos jefes, existen 36 coordinadores. Al ser administradores de tantos negocios y manejar grandes sumas de dinero, estos coordinadores aplican diferentes medios de defensa, como los métodos básicos de protección personal, hasta tener instalado un GPS en sus aparatos móviles para un monitoreo continuo.

            Por todo lo anterior, cuando vemos migrantes chinos, nos encontramos con una comunidad hermética en la que existen verdaderos lazos de solidaridad y una buena organización orientada a la obtención del bien común.

            Los problemas de los migrantes para ser verdaderamente asimilados en territorio mexicano, son muchos y muy diversos dependiendo de los factores particulares, como el manejo del idioma, nivel de estudios, si tiene parientes en el lugar donde llega, si ya tiene u obtiene trabajo rápidamente etc.

            Es importante que las políticas públicas determinen que tipo de sociedad es la que quieren para México, entendiendo que en estos momentos, esta sociedad está integrada por diferentes culturas, no sólo nacionales sino extranjeras; sociedades que tienen diferentes necesidades, derechos y obligaciones.

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