Dignidad Humana

Por Diana Machuca Espinosa

Es muy común hoy en día escuchar hablar sobre la dignidad humana, en la mayoría de las legislaciones modernas está contemplada, y es fundamento del respeto a los derechos (humanos) que tenemos, pero ¿cómo hemos llegado a la contemplación de la dignidad como valor inherente, intrínseco e innegable del ser humano?

La palabra dignidad (del latín dignĭtas ~ātis) significa, entre otras cosas, excelencia, realce. Al hablarse de dignidad de la persona humana se quiere significar la excelencia que ésta posee en razón de su propia naturaleza. Es el valor que tiene una persona en sí mismo. Es desde la visión Kantiana entender a la persona como un fin en sí mismo y no como un medio para la realización de un fin.

Tibbits_clip_image002La persona humana, según la clásica definición de Boecio, es sustancia individual de naturaleza racional. El ser individual de la persona significa que ésta constituye una unidad física, psíquica y espiritual; el ser racional implica que tiene las facultades de razonar (entendimiento) y de querer libremente, amar, lo que la razón le presenta como bueno (voluntad). La racionalidad propia de la persona humana hace que su individualidad sea de distinto orden que la individualidad animal o psicológica; ella se da cuenta, es consciente de ser alguien, distinto de cualquier otro ser, único e irrepetible; ella tiene, pues, una unidad espiritual. Reconociéndose en la persona humana su naturaleza racional, es necesario decir que ella tiene una preeminencia o dignidad respecto de los otros seres creados.

La noción de dignidad de la persona humana está ligada, lógica e históricamente, con el tema de las limitaciones del poder público.

En la antigüedad, la escuela estoica, desarrollando el pensamiento de Aristóteles, llegó a la conclusión de que todo hombre, por su naturaleza, es miembro de una comunidad universal del género humano, gobernada por la razón, y además miembro de la propia comunidad política en la cual nace. Esta concepción fue una idea precursora que adquirió con el cristianismo una realidad concreta: el hombre, súbdito del reino donde nace, es también miembro del pueblo y reino de Dios; así a la pluralidad de organizaciones políticas particulares, se opone la Iglesia universal, que comprende a todos los hombres, de todos los reinos y todos los tiempos. Al considerarse al hombre como miembro del pueblo de Dios se comienza a reconocer en él una especial ”dignidad”. Del principio de la dignidad humana se desprendieron consecuencias jurídicas importantes: si el hombre pertenece al reino de Dios es evidente que tiene ciertos derechos de los cuales no puede ser despojado por ninguna comunidad humana. En esta doctrina está la raíz de la afirmación que el hombre posee derechos incondicionados, inviolables oponibles a cualquier organización social o política nacional o aun internacional.

Santo Tomás de Aquino precisó esta doctrina diciendo que el bien privado del hombre debe subordinarse al bien común, siempre y cuando el bien privado implique un bien de la misma naturaleza que el bien común. Cuando al bien privado se contrapone un bien común de inferior naturaleza, éste debe ceder reconociendo la dignidad (o preeminencia) del bien personal. El hombre, por consecuencia, no está ordenado totalmente ni en todas sus partes a la comunidad política.

La filosofía racionalista, apoyándose en las concepciones humanistas cristianas y renacentistas, volvió a postular la dignidad de la persona humana como límite al poder del Estado; con esto ponía coto a las pretensiones fundadas en las doctrinas de Maquiavelo y Montesquieu. El humanismo laico de Hugo Grocio, Fernando Vázquez de Menchaca y Samuel Pufendorf coloca en el centro de sus sistemas el concepto de dignidad humana, fundado sobre la idea de libertad e igualdad de los derechos del hombre.

Con base en la noción de dignidad de la persona humana, fundada en la naturaleza racional y espiritual del hombre, se han hecho las diversas declaraciones de derechos humanos. La Declaración de los Derechos del Hombre, votada por la Asamblea de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948, dice en su preámbulo, que ”la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana”. Además (artículo 1) que ”todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad”. El Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, así como la Convención Americana sobre Derechos Humanos (artículo 5-2) hablan de que las personas deben ser tratadas ”con el respeto debido a la dignidad inherente al ser humano”.

dignidad humana_460x290En el derecho constitucional mexicano aunque no ha reconocido expresamente la noción de dignidad de la persona humana como fundamento de los derechos humanos o ”garantías individuales”, de hecho la acepta implícitamente el proteger (Título Primero, Capitulo 1) los derechos humanos y sus garantías. En el derecho internacional, México ha suscrito una gran cantidad de tratados internacionales en materia de Derechos Humanos. Por ejemplo; la Declaración de Derechos del Hombre, aprobada por la Asamblea de las Naciones Unidas en 1948, y ratificado (en 1981); los Pactos Internacionales de Naciones Unidas sobre derechos humanos, adoptados en 1966. La Convención Americana sobre Derechos Humanos (“Pacto de San José de Costa Rica, 1969), adoptada por el Estado mexicano en 1981; La carta de la Organización de Estados Americanos, 1948, por citar algunos. Estos instrumentos internacionales sí hacen referencia expresa al concepto de dignidad de la persona humana, y como han sido autorizados por el Senado y ratificados por el Titular del Ejecutivo, forman parte del orden jurídico mexicano. Cabe mencionar que con la actual reforma de junio de 2011 se reconocen los derechos humanos contenidos en todos los tratados internacionales de los que México sea parte, independientemente de que éstos tratados sean específicos en materia de Derechos Humanos o no, es decir, si en cualquier tratado internacional (del que México sea parte), por ejemplo materia económica, intercambio comercial, cooperación, etcétera, se reconocen Derechos Humanos éstos forman parte del ordenamiento jurídico mexicano y las autoridades deben protegerlos y sancionar la violación de los mismos.

Debemos entender que el ser humano tiene valor por el hecho mismo de ser persona, de ser un igual mí, que cada uno posee valor por sí mismo, somos un fin por sí mismos. No sólo cambiaremos la visión que tenemos de nosotros mismos como parte de una sociedad determinada, sino que nos dará la pauta para evitar violaciones a derechos humanos, evitar la corrupción y mejorar el sistema judicial que tenemos.

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