El Juicio Oral

Por Blanca Isela Barrios, Belen Hernández, José Cruz Palma, Patricia Rivermar y Micaela Roldán

J-1-1-1.jpgEl Sistema de Justicia Penal en México ha sido objeto de importantes reformas que tienen por objeto dejar atrás el sistema penal que se practica actualmente en nuestro país, es decir el inquisitivo. El expresidente Vicente Fox envió durante su presidencia una serie de iniciativas en materia de seguridad e impartición de justicia, entre esas iniciativas de reforma se encontraba la que hacía referencia a la instauración del juicio oral, considerándolo una forma eficaz para proporcionar a las partes transparencia, igualdad y prontitud durante el procedimiento.

Sin embargo, no todo es color de rosa para la mayoría que tiene parte en un juicio, puesto que los abogados, fiscales, jueces y demás tendrán la obligación de capacitarse. Además de que la implementación de estas reformas tiene un costo elevado.

En la actualidad vemos muchos coyotes, y que la mayoría de las personas acuden a estas personas, que lo único que hacen alargar el procedimiento, fastidiar a la contraparte, y de esta forma no se obtiene una solución justa, imparcial, favorable. Los Juicios Orales en México surgen como una necesidad de reformar de manera sustancial al sistema de justicia penal.

unison-juicios-orales-620x350Se dice que con la implementación de los juicios orales y este nuevo sistema de justicia existirá mayor certidumbre en las etapas del procedimiento, se le dará un papel en el proceso a la víctima y siempre se velará por los derechos fundamentales del imputado así como el respeto al debido proceso.

Los juicios orales tienen varias ventajas en comparación con los procesos escritos, por ejemplo la prontitud de la resolución en los asuntos, así como la disminución de los costos. Esto se da ya que los principios rectores de este sistema son la oralidad, la inmediación, la concentración, la continuidad, la contradicción y la publicidad. Pero no solo el tiempo y el costo son criterios que deben de tomarse en cuenta al hacer comentarios o comparaciones entre el juicio oral y escrito, también cuenta el debido proceso y la observancia de los derechos humanos del imputad, factores que cuentan en relación a los compromisos internacionales asumidos en nuestro país.

Las virtudes de la oralidad tienen como mayor bondad la simplificación de los trámites y la aproximación en el horizonte temporal, en la emisión del fallo, y resoluciones judiciales.

En el juicio oral los sujetos procesales tienen la oportunidad de expresar de viva voz ante el Juzgador sus pretensiones, sus peticiones para que éste mismo las escuche, analice y tome una decisión justa conforme a la ley. Asi como también el juzgador hará saber sus resoluciones judiciales ante los sujetos y en el mismo acto estos puedan inconformarse. Este principio de mediación y publicidad permite que las cosas sean más rápidas y transparentes.

La declaración Americana de los Derechos y Deberes del hombre aprobada en la Novena Conferencia Internacional de Bogotá en su artículo XVIII estatuye lo siguiente “Toda persona puede ocurrir a los Tribunales para hacer valer sus derechos, así mismo debe de disponer de un procedimiento sencillo y breve por el cual la justicia lo ampare contra autos de autoridad que violen, en perjuicio suyo alguno de los de fundamentales consagrados constitucionalmente.

Con la implementación de los juicios orales se debe capacitar a los jueces, fiscales, abogados para llevar a cabo un juicio conforme a los términos que establece la ley.

Todo lo expuesto en las anteriores líneas sobre el Juicio Oral nos hace idealizar que todo cambiará, que ahora las controversias son más fáciles de solucionar, que habrá compromiso, audacia, trabajo durante las etapas del procedimiento; pero la realidad es otra ya que presenciando una audiencia nos damos cuenta que nada es como lo pintan, hay muy pocos jueces que realmente están capacitados para ejercer sus facultades, que aun les falta el hablar bien, fuerte, claro en una audiencia, a pesar de que ocupen un cargo tan importante vemos que aun no están preparados, no es lo mismo escribir y conducirse oralmente que por escrito.

Respecto a los litigantes vemos que tampoco están lo suficientemente preparados para llevar a cabo una audiencia, se conforman con lo que diga el juez, el temor al hablar les impide desenvolverse como debe ser, el hablar no es fácil, hay que tener muchas estrategias, argumentos, contra lo que se quiera contradecir. En lugar que todo el procedimiento sea activo, que haya contradicciones, que se inconformen los sujetos, todo lo aceptan y a la hora de que el Juez tiene la palabra y emite una resolución, los sujetos procesales y sus defensores se conforman con lo expuesto.

UnknownAhora los estudiantes de Derecho que tienen la oportunidad de conocer, de aprender sobre este nuevo procedimiento, tendrán el beneficio, compromiso, la responsabilidad de tomar las directrices, de adquirir conocimiento, práctica en este nuevo sistema oral.

Recordemos que las cosas no brillan como lo describen, todo depende del esfuerzo y compromiso que las autoridades competentes deben adquirir para poder cumplir con los objetivos de este procedimiento.

Los abogados deben saber argumentar, motivar convencer al Juez que de lo que dices es verdad, que la única verdad que hay, el abogado debe de saber que los derechos dependen vitalmente de la voz humana, y que se dicen de viva voz, se reconocen de viva voz, se deniegan de viva voz, se regulan de viva voz, se litigan de viva voz, se sentencia de viva voz y por eso existen.

En materia civil también se comienza a hablar de un sistema tendiente a la oralidad, los jueces son cada vez más exigentes con el respeto al principio de oralidad del procedimiento, se esperaría entonces que los sistemas tendientes a la oralidad se extendieran a las demás ramas del derecho.

No hay que olvidar que la escritura otorga certeza, prueba, duración a los derechos previamente dichos, pero en puridad es insuficiente, un derecho que solo nace por escrito es como un dictado.

Hay que creer que la oralidad liberará los derechos y las jurisprudencias que hoy día están secuestrados en una maraña de leyes y procedimientos escritos imposibles de desenredar. La oralidad será buena para todos los juristas.

 

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