Maternidad Subrogada

Por Jovana Hernández Cruz

nosotras-tabascoLos avances científicos en los últimos años se han dado a pasos agigantados, que han afectado en muchos ámbitos de nuestra vida, desde las comunicaciones, hasta la forma de reproducción de las personas, de esta manera se presentan escenarios en la sociedad, que son nuevos retos para el campo del Derecho, y sin duda un tema de actualidad que ha provocado mucha controversia es la comúnmente llamada maternidad subrogada. No obstante el desarrollo de los métodos de reproducción asistida, empezó a tener mucha importancia desde el siglo pasado con el caso “bebe probeta”, el cual vino a cambiar las ideas tradicionales que se tenían de la reproducción humana. Sin embargo los primeros casos ya en concreto de la maternidad subrogada se dan en el año de 1975 en el Estado de California, en donde se publicó un anuncio en un periódico, solicitando a una mujer, para ser sometida a inseminación artificial, con la finalidad de entregar al niño a la pareja casada, a cambio de una remuneración. Con el avance de la fecundación in vitro, se dieron muchos casos más, principalmente en Estados Unidos, Francia, Reino Unido e Irlanda del Norte. Se desarrollaron contextos muy diversos, desde que en las propias familias o hasta en personas desconocidas en distintos países, pero la situación de este método de reproducción asistida despertó mucho la atención, pues se dieron noticias de madres portadoras que habían decidido conservar a los niños, a pesar de haber cobrado el precio pactado o situaciones más graves donde ni la madre portadora ni las pareja estéril, querían asumir la responsabilidad de crianza del niño con deficiencias físicas. De este modo comenzaron las críticas, donde se hicieron visibles mujeres que habían encontrado en la maternidad subrogada un negocio y no se hacía por razones de solidaridad hacia las personas que no podían concebir un hijo. Ante dichos conflictos, el surgimiento de asociaciones no se hizo esperar, tanto que las mujeres portadoras no se les acusara de un delito como en favor de que parejas imposibilitadas para procrear, fueran padres.

En muchos lugares no se cuenta con legislación para regular estos actos. En nuestro país en su artículo 162 del Código civil para el Distrito Federal, se alude un poco a ello, que establece: “los cónyuges tienen derecho a decidir de manera libre e informada y responsable el número y espaciamiento de sus descendientes, incluso emplear cualquier método de reproducción asistida”, por lo que se infiere que la maternidad subrogada está permitida al ser un método de reproducción asistida, y porque si nos apegamos a una máxima del derecho; “lo que no está prohibido, está permitido”. Empero quedan muchas vicisitudes al aire, en razón de ¿realmente existe un derecho a tener hijos?, ¿Qué implica tener derecho a tener hijos?, si yo tengo el derecho ¿Quién tiene la obligación de garantizarme dicho derecho?, ¿a qué métodos de reproducción se pueden recurrir? Esto sin contar el aspecto económico, ya que acudir a este tipo de métodos es muy caro, haciéndolo inaccesible para toda persona que este imposibilitada para procrear y quiera ser progenitor.

En algunos ordenamientos jurídicos de la República, ya se contempla la asistencia médica para la procreación y la fertilidad asistida, como el caso del Estado de Coahuila[1] y el reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Investigación para la Salud[2], respectivamente. En el primero se observa una importante participación de la Secretaría de Salud de la entidad federativa, ofreciendo información a los interesados en practicar una reproducción “no natural”, además de solo permitirles el acceso a parejas casadas o que vivan en concubinato por más de cinco años. Por otro lado los entidades de Tabasco, Sinaloa, Querétaro, ya hay legislación específica para llevar a cabo la práctica de la maternidad subrogada.

24786-surrogacy-1415703886-651-640x480Por otro lado también considero importante la connotación de este tipo de maternidad, a efecto que es llamada de muy distintas maneras: delegada, sustituta, incubadora, incluso por encargo, pero, si recurrimos al significado de estas palabras ninguna es adecuada para determinar la naturaleza medica de este método, por lo que algunos autores optan por maternidad gestante, ya que gestar de acuerdo con la Real Academia Española, se refiere a “llevar o sustentar la madre en sus entrañas el fruto vivo de la concepción hasta el momento del parto”[3]. Ergo el nombre que se le da es respecto de la importancia de los factores que intervienen y la manera de cómo se presentan; la madre biológica, mujer portadora, y la forma de la unión entre el ovulo y el espermatozoide. La maternidad gestante es aquella donde el embrión es totalmente ajeno a la mujer a la cual se le va a implantar, una segundo tipo es la subrogada propiamente dicha, donde la mujer es la madre portadora y biológica del feto y será inseminada por el hombre (soltero o casado, a quien se va entregar el bebé). Cuyos casos son acordados mediante un contrato, el que contendrá el precio pagadero por la gestación, la responsabilidad de los gastos médicos y de parto, entrega del bebé, etc. Pero lejos de los requisitos, la crítica que se puede hacer es que hay una cosificación del ser humano, al ser objeto de un contrato. Que desde nuestro sistema normativo hay una prohibición expresa de que las personas sean objetos de comercio y medio para consolidar un contrato, aunado que no se puede determinar la naturaleza del mismo, es decir compraventa, arrendamiento, etc.

A la luz de todo lo ya mencionado cabe señalar, que en México, lugar donde se pretender regular la maternidad subrogada, se tiene que hacer un análisis muy complejo de todas las implicaciones que trae consigo este método de reproducción asistida, y de la misma manera los factores involucrados: la edad de la mujer que fungirá como madre legal, vínculos que haga la madre gestante con el feto, las preferencias sexuales de quienes pretendan ser progenitores (lésbico-gay), estado civil de las personas imposibilitadas para procrear, reconocimiento de la paternidad y maternidad, derecho a la identidad del niño, responsabilidad de crianza y alimentos del menor, fallo de los métodos, oportunidad para recurrir a los mismos, casos de las personas sufran de infertilidad y esterilidad o no, la finalidad misma de ser solo un deseo el tener descendientes o realmente de ser un derecho, relación con la adopción, en fin muchos otros más, evidenciando la complejidad en la que se ve inmerso este tema.

Bibliografía:

Maternidad subrogada, Silvana María Chiapero, Astrea, Colombia, 2012, pp. 208.

López Faugier, Irene, La prueba científica de la filiación, Porrúa, México, 2005.

Derecho a tener hijos, Ochoa Hofmann, Alfonso, http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/7/3155/7.pdf

[1] Articulo 482 al 488.

[2] Artículo 40 fracción XI.

[3] López Faugier, Irene, La prueba científica de la filiación, Porrúa, México, 2005, pp.286.

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