La transición democrática: La conflictividad de los años setenta

Por Alondra Zamora Guerrero

764027Durante el año 2013, el Dr. José Woldenberg, cuya trayectoria y estudios han abonado a la construcción de un México democrático explica a través de diversas conferencias que lograr que el sistema autoritario se transformara en lo que actualmente vivimos en materia político-electoral surgió a través de una transición democrática que permitió germinara la democracia, aunque reconoce a quienes denominan a esta nueva etapa como un mero “gatopardismo”. Establece varios factores para sustentar que nuestro país vive una etapa verdaderamente democrática, el primero de ellos es que existe una multiplicidad de partidos cada vez más fuertes, además, elecciones competidas y que  la representación política de una sola fuerza por un partido hegemónico se convirtió en una representación política cada vez más plural.

La transición comprende seis reformas electorales en veinte años, cuyo proceso se aceleró con el paso del tiempo, el titular del ejecutivo otrora presidencia sumamente poderosa fue acotada en sus funciones, un Congreso legislativo subordinado a este y comprendido por una sola fuerza dejó de existir, pues apareció una correlación de fuerzas, en el ámbito judicial, la Suprema Corte subordinada en materia política, hoy resuelve entre conflictos de poderes constitucionales, el autor sustenta que el cambio fundamentalmente electoral que irradiaron en todos los ámbitos de los poderes políticos, indicando que en México no requerimos de un momento fundacional como sí otros países del mundo pues nuestra Constitución republicana, federalista y democrática permitió cambios necesarios que forjaron un sistema de partidos competitivos y además, un sistema electoral confiable, estas últimas, piezas necesarias en la transición.

1250291829_850215_0000000000_sumario_normal.jpgComienza explicando que fue en 1977 la primera reforma en materia electoral con la que inicia dicha transición y especifica que esta fue resultado de la necesidad de resolver conflictos sociales y políticos, además de que los partidos políticos demandaron cambios. Uno de los principales conflictos fue que en 1976, el Partido Acción Nacional no postula candidato presidencial pues en su convención ninguno de sus precandidatos logró ganar con 80% del voto militante, mientras que el Partido Comunista presentó a Valentín Campa pero dicho partido carecía registro. Por lo que un solo partido presentó un candidato a la presidencia de la República, el Partido Revolucionario Institucional (PRI). Además, después del movimiento de 1968 se extendieron conflictos de todo tipo: universidades del país se manifestaron, hubo insurgencia sindical, guerrilla urbana y guerrilla rural. Existía una contradicción entre el México real y México formal. Por lo que se realizaron audiencias en la Secretaría de Gobernación con partidos existentes y organizaciones políticas sin reconocimiento legal para elaborar dicha reforma.

Se tomaron a grandes rasgos cuatro medidas: la primera fue constituir partidos políticos y considerarlos entidades de interés público, tutelados desde la Constitución, contando con derechos y prerrogativas, se modificó el registro de partidos políticos, antes estuvo clausurada y existieron dos tipos de registros: el definitivo en el que se daba a conocer estatutos, programa de acción, declaración de principios y dar a conocer un padrón de 60000 afiliados repartidos en entidades de la República, entre otros. El otro fue el registro condicionado:los partidos también entregaban a comisión federal electoral estatutos, principios, etc. y debían obtener 1,5% de votación nacional, esta fue la vía sencilla y así se comenzaron a registrar los partidos. Otra medida fue que se modificó la fórmula para integrar la Cámara de Diputados: 300 uninominales y 100 plurinominales. Aunque previamente en 1963 se incluyeron los “Diputados de partido” que si obtenían el 2.5% de la votación, la ley le daba 5 diputados y cada medio punto más, un diputado más en caso de no ganase ninguno, otro cambio fue que aquellos que obtenían el registro como partido, podían competir en todas las elecciones del país, estados y municipios. En retrospectiva, el Doctor explica que fue la pequeña bola de nieve que se convirtió en un alud.

La oposición mexicana ingresaba al mundo institucional y permaneció en expansión, los oficialistas plantearon tal reforma como válvula de escape. Y se aplicó en las elecciones de 1979 donde participaron siete partidos como el Partido Comunista Mexicano, el Partido Demócrata Mexicano y el Partido Socialista de los Trabajadores, las corrientes políticas ejercieron derechos y obligaciones, hubo más partidos pero no así más competencia. Los resultados favorecieron con 69 % al PRI y apenas 10 % al PAN, aún menos porcentaje para el resto de los partidos que se encontraban atomizados.

La fórmula para conformar la Cámara de Diputados establecía que el partido con más de 60% de constancias no permitía que los 100 asientos plurinominales fueran recibidos por este, por lo que cerca de 104 diputados correspondieron de la oposición, pero aún así la inmensa mayoría eran priístas. Es decir, el impacto era menor pues en México se ha pensado que la fórmula uninominal o de mayoría relativa era la única que se tomaba en cuenta, hasta 1963 con la que se introduce la figura de “Diputados de Partido”.

El autor explica que en el sistema de mayoría relativa todos los votos perdedores no tienen representación y como resultado se obtiene la sobrerrepresentación de la mayoría y subrepresentación de las minorías. Los diputados plurinominales atemperan dichos efectos. Los cambios en la transición política fueron graduales y lentos, apenas cuatro municipios eran gobernados por oposición y paulatinamente partidos ganaron ciudades medianas, aunque en 1967 el PAN ganara Mérida y Hermosillo, avanzando desde esa plataforma que significó la reforma de 1977.

En 1982 con siete candidatos presidenciales, condiciones asimétricas en cobertura de medios y recursos para campaña, la Comisión Federal Electoral presidida por el Secretario de Gobernación, el partido hegemónico mantuvo sus preferencias y el PAN apenas alcanzó el 15% de la votación junto a la oposición. El Mtro. Juan Molinar Horcasitas estableció que había concurrencia pero no competencia derivada por la reforma. Aunque las elecciones estatales aparecían cada vez con alta competitividad, en 1983 en las elecciones de Durango y Chihuahua el PAN ganó capitales de ambos estados, importantes ciudades como Ciudad Juárez, Meoqui, Parral, etc. y según Sartori continuábamos en un sistema de partido hegemónico, donde el PRI obtenía cerca de 70% de la votación para Presidente, aunque la competencia y fenómenos de alternancia a nivel municipal presagiaran la de elecciones a gobernadores.

En 1986 las elecciones en Chihuahua tuvieron como protagonistas a Francisco Barrios, candidato del PAN y por el PRI, Fernando Baeza quien gana debido a que la comisión electoral así lo determina, surgió una movilización y huelga de hambre por parte del panista Luis H. Alvarez, incluso Heberto Castillo se presenta para apoyar y luchar en contra del fraude de ese año y alcanzar la limpieza electoral organizando un frente opositor entre izquierdas y el PAN, resaltando el México conformado por una sociedad diversa e igual que exigía que la voluntad ciudadana fuese respetada y estalló en 1988.

Conclusiones.

El Doctor José Woldenberg menciona los trazos y diseños que permitieron la evolución del derecho electoral en nuestro país. Es un proceso que calificó como lento, que además, es permanente e irregular pues la gran mayoría de las reformas subsecuentes a la de 1977 se llevaron a cabo respondiendo con posterioridad a una crisis electoral suscitada después de la jornada electoral. El actual sistema electoral en México aún debe transitar un largo camino, que si bien ya ha evolucionado a través de las diversas reformas en los últimos 20 años, quedan pendientes tareas como combatir la apatía ciudadana respecto a su participación en la vida democrática de nuestro país, fortalecer las instituciones que hoy dan cuerpo al modelo político que vivimos en el que los partidos políticos se han vuelto actores principales en escena y constantemente se encuentran sumidos en escándalos de corrupción, alejados a las necesidades de los individuos y con menores adeptos, acrecentando el abstencionismo y la cantidad de votos anulados.

Las eventuales reformas que permitieron hacer de nuestro sistema, uno con mayor participación ciudadana, multiplicidad y competitividad entre partidos, cuya aparición, construcción y expansión sigue vigente hasta nuestros días con la creación de tres nuevos partidos, buscando siempre mayor equidad y confiabilidad en la contienda electoral.

42137_1Resulta interesante descubrir la serie de pasos que el entonces partido hegemónico en nuestro país ha dado hasta nuestros días para desarrollar un esquema jurídico distinto, preciso y en el que se organizara la pluralidad de organizaciones que desde la oposición impulsaron dicha transición, pues más allá de su labor en oposición, la constancia de dichos partidos y su persistencia tenaz logró hacer de esta situación compleja un régimen legal electoral equitativo y transparente. Hoy los principales partidos políticos necesitan del voto para llevar a cabo con éxito sus programas e ideas, para hacer de ellos una realidad no es más que la participación ciudadana, un público crítico y una propuesta creíble los elementos necesarios para alcanzar las curules, cargos y escaños que permiten la realización de dichos proyectos.

Con la reforma de 1977 se fomentó la participación política de los ciudadanos, se fortaleció el debate parlamentario que se enriquecía con todas las voces de las respectivas corrientes políticas, una serie de consecuencias que si bien no habían sido planeada por el gobierno y el PRI, originaron su debilitamiento, erosionaron las estructuras que durante los primeros sexenios de su gobierno se mantuvieron con arraigo en diversas zonas del país y dieron paso a la expansión y crecimiento de los partidos de oposición que primeramente, al obtener “diputados de partido” figura peculiar mexicana, paulatinamente ganaron distritos de mayoría e incluso principales alcaldías en ciudades importantes de la República.

Más allá del sistema o de las nuevas instituciones que fueron surgiendo, resulta determinante los incentivos que se brindaron para que los ciudadanos votaran, asistieran a las elecciones e incorporarse a las nuevas dinámicas que presentaba la vida política y discusión pública. Robustecer la participación política de la ciudadanía se logra gracias a que el sufragio se convierte en el medio idóneo a través del cual se califican a los representantes y a sus respectivos partidos. Llama la atención las pocas variaciones que tuvo el Senado de la República en la material, pues predominó por mucho tiempo la regla de mayorías y por ende el matiz era monocromático.

Resultan trascendentes los cambios en dicha reforma como el fortalecimiento de una izquierda representada en el cauce institucional, además de corrientes de índole nacionalista, el crecimiento de Acción Nacional y en general, una oposición fuerte, popular y organizada. Aunque después de un fraude urdido en Chihuahua contra el PAN y que recibió el acompañamiento de intelectuales que más allá de divergencias políticas, exigían que se respetara el voto en nuestro país, fue entonces que la Secretaría de Gobernación encabezada por Manuel Bartlett y bajo instrucciones del Presidente, llevara a cabo audiencias para realizar una nueva reforma que determinó cómo se organizarían las elecciones, el cómo transcurriese tal competencia.

 

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