Carne de cañón

Unknown-2.jpeg

 

Thania Guevara S.

La Secretaría de Cultura nos ha compartido la obra más reciente de Federico Vite: “Carne de cañón” que entra dentro de la categoría de Narrativa Breve. Esto ha de entenderse, por supuesto, acerca de la extensión de sus relatos más que por el tamaño de los temas abordados en los mismos, cuya magnitud y cercanía nos permite familiarizarnos con los protagonistas, aún si no hemos compartido la experiencia vital que ellos presentan.

Carne de cañón cuenta cinco historias cuyo elemento en común versa desde la corporeidad, sea cual sea la forma en la que esta se manifiesta. A continuación, me gustaría contarles la tercera historia, titulada “Corazón de poeta”.

Vite, con la voz de Enzo, nos habla de una preocupación tan ridícula como vigente de nuestra sociedad no educada: el temor a la homosexualidad. Enzo es padre de Roberto, un niño que gusta de usar la ropa de su mamá, pintarse las uñas de los pies, el “arte delicado” de la música y escritura, volviéndolo blanco fácil del temor al “amaneramiento”, mismo que su padre no tolera.

Enzo presenta los rasgos típicos del macho mexicano a quien todo aquello que parezca no encajar dentro del rígido modelo masculino, causa sospecha, miedo y desprecio. Cuando se habla de “fobia”, nos referimos en un primer momento a  un temor irracional, pero la “homofobia” obedece a la segunda concepción del término, a aquella que nos remite al odio y antipatía; por lo que, alguien homofóbico disfrazará su odio de miedo, y en el caso de Enzo, la no aceptación de su único hijo, de miedo al “que dirán” cultural.

Vemos en esta historia los “retos” o “pruebas” a las que Roberto es sometido con tal de que “madure”, se “vuelva hombrecito”… estas pruebas resultan lo doble de triste ya que, por un lado, la “virilidad” no se manifiesta de un modo unívoco y, por otro, Roberto no tiene el menor interés en representar un papel caduco e impuesto por su progenitor, mostrando de esta manera, lo que es la vida cansada fundada en prejuicios absurdos que atentan no solo contra la salud física de Roberto, como bien se ve cuando es herido tras exponerlo a un arma, sino que también, a la salud mental y emocional al verse en constante evidencia por alguien que, según nos venden la idea, ha de querernos y aceptarnos sea como sea que seamos.

Las demás historias de Vite tienen otro tinte, a veces más divertido, con giros de humor  negro, con un guiño a la esperanza y auto-aceptación, por lo que, les recomiendo que se acerquen a este autor porque podrán pasar unas horas divertidas leyendo sus historias.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s