Acerca de “Niebla” de Miguel de Unamuno

Por  Luis Roberto Molina Escamilla

¿El pensamiento y la realidad coexisten o son independientes? ¿El amor influye en la incógnita de la coexistencia o independencia de la realidad y el pensamiento?

9788415374671Antes de abordar la novela de Unamuno debemos tocar el tema del pensamiento y la realidad. Primero es la realidad, y después el pensamiento. El hombre, antes de pensar es una realidad. Si piensa, podemos decir que es una realidad pensante, y por eso una buena explicación acerca de la realidad y el pensamiento se puede llamar “Realismo Pensante”. La realidad nos hace pensar, pero la realidad no es “lo que nos pensamos”, ni “lo que se piensan” los demás. Ellos nos pueden ayudar a pensar, pero no tenemos por qué contentarles. Hemos de pensar unidos con la realidad, descubriéndola, no inventándola. Fundidos con la realidad podemos hablar desde la realidad y decir lo que es. Al hablar desde la realidad no se habla desde un punto de vista. Los espíritus pueden fundirse con la misma realidad. Esto es lo que se llama “hacerse uno con lo conocido”. Las religiones son “lo que piensan” sus fanáticos, pero “La Religión” no “se piensa”. La religión se nos revela a través de la realidad y los profetas. Por eso es falso el relativismo.

Interesa aquí esta cita de San Bernardo para aclarar que nuestra inteligencia no necesita la palabra para entender:

“Más así como nuestro pensamiento se viste de la voz corporal, sin disminución de sí mismo, ni antes ni después de la voz, así el Hijo de Dios tomó la carne sin padecer mezcla ni disminución ni antes de la carne ni después de la carne”.

(San Bernardo, Sermón del miércoles santo, feria IV de la semana santa, De la Pasión del Señor, número 13. BAC n 110, pag 491)

Unknown“Sicut autem cogitatio vestit sibi vocem corpoream absque sui diminutione vel ante vocem vel post vocem, sic Filius Dei assumpsit carnem, non commistionem passus, neque diminutionem, nec ante carnem nec post carnem”.

Bernardus Claraevallensis, In feria IV Hebdomadae Sacrae, n. 13, PL 183, 263

De igual interés es este texto de San Agustín:

“Todo el que pueda conocer la palabra antes de ser pronunciada, e incluso antes de poder el pensamiento formarse una imagen del sonido – palabra que no pertenece a ningún idioma conocido entre las naciones, como el latín- cualquiera que pueda, repito, comprender esto, podrá ver en este espejo y en enigma alguna semejanza de aquel Verbo de quien está escrito: En el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba en Dios, y el Verbo era Dios” (De Trin. XV, X, 19).

“Quisquis igitur potest intellegere verbum, non solum antequam sonet, verum etiam antequam sonorum eius imagines cogitatione volvantur: hoc enim est quod ad nullam pertinet linguam, earum scilicet quae linguae appellantur gentium, quarum nostra latina est: quisquis, inquam, hoc intellegere potest, iam potest videre per hoc speculum atque in hoc aenigmate 108 aliquam Verbi illius similitudinem, de quo dictum est: In principio erat Verbum, et Verbum erat apud Deum, et Deus erat Verbum”.

De Trinitate, L. XV, 10.19

En la lectura de Unamuno se hace presente la interrogativa acerca de la realidad, esto surge en el momento que el protagonista de la novela, Augusto, empieza a tener un romance con Eugenia, la protagonista.

Citaré un pequeño fragmento de la novela para precisar en qué contexto o en torno a que gira las preguntas que estoy planteando.

Miguel de Unamuno.jpg“…Tú estabas enamorado, sin saberlo, por supuesto, de la mujer, del abstracto, no de ésta ni de aquella; al ver a Eugenia, ese abstracto se concretó y la mujer se hizo una mujer y te enamoraste de ella, y ahora vas de ella, sin dejarla, a casi todas las mujeres, y te enamoras de la colectividad, del género. Has pasado, pues, de lo abstracto a lo concreto, y de lo concreto a lo genérico, de la mujer a una mujer y de una mujer a las mujeres.”

La corriente filosófica del existencialismo destaca dentro de la novela, debido a que en todo momento Augusto se hace preguntas sobre las decisiones que tiene que tomar y sobre su ser, la cual es el resultado de la confrontación entre otras 2 corrientes: el subjetivismo y objetivismo . Estas corrientes son claras en la novela.

La corriente del subjetivismo se da al cuestionarse, Augusto, que si Eugenia es una creación hecho por él ya que, el pensamiento, la realidad, la conciencia derivan y estriban del sujeto por sí mismo, por otro lado, la corriente del objetivismo se hace presente cuando se clasifica Augusto como una creación directa de Eugenia porque todo el acontecer, la existencia ya está establecida y no depende de nosotros, nosotros solo somos capaces de recibir, percibir, presenciar esa realidad a través de nuestros sentidos, pero no por ello depende directamente de nosotros.

Por último, debo mencionar y tratar de aterrizar mi idea sobre el factor “amor” dentro de la realidad y el pensamiento. El amor, a mi parecer, es el “culpable”, por decirlo de algún modo, de que nuestros pensamientos nos parezcan la realidad y que gracias al amor la realidad puede distorsionarse o nosotros la distorsionamos con nuestros pensamientos hasta el punto de que nos parezca realidad un pensamiento.

En conclusión, El pensamiento y la realidad coexisten gracias a que ambos son desembocaduras del gran mar que es el ser humano y que cada una de esas desembocaduras lleva consigo peces que representan diferentes factores –entre ellos el amor- que hacen posible que esas desembocaduras se vuelvan a unir en otro mar que es el pensamiento materializado que afecta en la realidad y que posteriormente la aceptamos como tal.

 

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