Consecuencias Psicológicas y Emocionales de la Pena de Muerte

Por Luis Roberto Molina Escamilla

imagesLa pena de muerte no solo implica el hecho jurídico de la muerte, pues está en el momento en que es decretada requiere de un procedimiento respectivo para que se ejecute, de ahí la necesidad de establecer los sucesos que acontecen durante el tiempo en que se dictó una sentencia con pena capital y el trascurso en que esta es cumplida, ya que durante ese transcurso de tiempo el delincuente sentenciado pasa por un cambio continuo con repercusiones negativas tanto emocionales como psicológicas.

La consecuencia inmediata que produce cambios emocionales o psicológicos en el delincuente es el tormento interno al que se ve sometido durante el lapso de tiempo en el que se tarde la ejecución de la sentencia.

Este tormento interno se caracteriza por los diferentes pensamientos que pasan por la mente del delincuente, tales pensamientos pueden ser desde la impotencia, debido a la situación en la que se encuentra, puesto que se debate entre el instinto de supervivencia y la sumisión forzosa y total a la que se ve sometido por imposición del Estado.

Pena.jpgOtra característica de este tormento interno es cuando se presentan pensamientos de esperanza cuando en el procedimiento se pide clemencia o el indulto a la autoridad que puede concederlo y entre la decepción por la negativa de estos, así como también se debate entre el sentimiento de resignación a lo inevitable.

Esta situación también es un aspecto negativo de la ejecución de sentencia con pena de muerte, puesto que el tiempo de espera para que esa se realice puede ser suficiente tortura para el delicuescente, incluso puede ser peor que la propia sentencia.

Además de las situaciones expresadas con anterioridad, el sentenciado puede entrar en una profunda depresión, distanciándose de sus relaciones sociales como puede ser las familiares o las de amistad porque considera innecesario continuar con ellas por la existencia de una fecha que pondrá fin a su vida.

sapeTambién puede ser invadido por ideas obsesivas respecto de los detalles con los que se llevara a cabo la ejecución como puede ser la mecánica con la que se llevara a cabo esta, es decir, el sentenciado puede sufrir una constante desesperación al pensar el método a la forma de su ejecución.

De igual manera, otro de los efectos psicológicos que puede sufrir el sentenciado es la sensación de pérdida del sentimiento de lucha, es decir, se ve metido en un desaliento tal que desiste de todo estimulo positivo para realizar actividades, de ahí que se diga que incluso, los sentenciados a pena de muerte pidan el adelanto de la ejecución de su sentencia o de forma más dramática algunos llegan a cometer suicidio por el tormento que implica la espera.

Todavía más, el sentenciado tiene que someter a la morbosidad publica, puesto que en algunos países donde se implemente la pena de muerte, se les da un recorrido en transporte por la vía pública a través de lo que se denomina “concentraciones masivas condenatorias”, que no es otra cosa que las conglomeraciones humanas que presencian tal recorrido, este proceso tiene como finalidad la publicidad de este tipo de sentencias.

Análogamente, uno de los suplicios psicológicos a los que se ve sometido el responsable penalmente hablando es cuando se está en presencia del momento justo en que se tiene que llevar a cabo su ejecución, puesto que incluso los preparativos para esta son un recordatorio de que en breve dejara de existir, estos preparativos pueden ser desde la preparación culinaria de alimentos como un gesto de gracias hacia su persona, así como pasar un momento en compañía de sus familiares para despedirse , aunque hay países que no permiten lo último y dejan morir al sentenciado en soledad. Además de que en esos momentos las autoridades penitenciarias los mantienen bajo estricta vigilancia para que no vaya a comer suicido porque el Estado quiere que el sujeto este en perfecto estado de salud para poder aplicar su castigo “ejemplar”.

Para finalizar tal proceso de “ejecución legal” se le lee la sentencia por la cual fue condenado, así como los cargos.

Por todo lo anterior afirmamos que la pena de muerte tiene muchas implicaciones además de la simple cesación de la vida de un sujeto.

Como ya se ha establecido con anterioridad, la pena de muerte transgrede a manera de sanción la vida del delincuente, porque se ha presumido que él fue el responsable penalmente de una conducta delictiva considerada grave.

Como estudioso del derecho, me apego a una figura jurídico que nunca debe de faltar en un estado de derecho, esta figura es la idea de certeza jurídica. Esta ideología nos permites saber que nuestros derecho y obligaciones están protegido por un orden jurídico en el cual, si es necesario la transgresión de nuestros derechos, se establecen los supuestos en que estas afectaciones procederían, así como el procedimiento por el cual se ejecutaría.

Pero es innegable a lo anterior que es común la comisión de errores por parte de una autoridad jurisdiccional que ha emitido una sentencia en la cual se condena a una persona determinada. El ser anegable el hecho de los errores por parte de la autoridad jurisdiccional, si ese error es comprobado por la parte afectada, entonces se busca una solución equitativa que regrese los efectos jurídicos de tal forma que se puede decir que tal error no se presentó, pero que pasaría en un situación semejante con la pena de muerte, es posible que ante la comisión de un error por parte de la autoridad jurisdiccional vuelvan las situaciones jurídicas el momento en que surgió el error como si este no hubiere pasado, obvio la respuesta es no.

De ahí se deduce que no es posible aplicar una pena con tal severidad, si es que no existe una eficacia por parte de los juzgadores de un Estado, dejando de lado también el hecho del constante vicio de los sistemas jurisdiccionales.

Otro punto por el cual considero la inaplicabilidad de la pena de muerte, es que esta enmascara un hecho perverso por parte de la autoridad que intente imponerla, puesto que es inconcebible el hecho de que a alguien se le recrimine con tal sanción por cometer un delito grave, puesto que no hay delito más grave que el homicidio, entonces como es posible que se castigue de la misma forma que el Estado recrimina.

Para concluir mi postura, solo basta decir que la pena de muerte es un acto inhumano, que pretende castigar una conducta por su gravedad, pero al final el Estado está realizando una conducta parecida.

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