Los Derechos Forales de España

Por Ariadna Galiana Moretó

derecho foral.jpgA lo largo de la Edad Media, España no poseía un sistema jurídico único. En este caso, los Derechos Forales son derechos locales presentes en ciertas comunidades autónomas españolas que se originaron en las Cartas Pueblas, las cuales fueron otorgadas por reyes y señores al fundar poblaciones, y que hacen referencia al área del Derecho Privado, en concreto al Derecho Civil.

En otros países europeos también eran comunes los derechos locales, ahora bien, con el paso del tiempo se unificaron en leyes nacionales. En cambio, en el ordenamiento jurídico español no se logró esta unificación y por este motivo, en la actualidad no existe un Derecho Civil único aplicado en todo el Estado, sino que hay ocho sistemas de Derecho Civil operativos que coexisten simultáneamente fruto de la perduración de derechos de origen Medieval.

En concreto, los sistemas de derecho civil que coexisten son los siguientes: derecho civil común (español); derecho civil gallego; derecho civil vasco; derecho civil catalán; derecho civil aragonés; derecho civil balear; derecho civil valenciano; y el fuero de Baylío (que rige en Ceuta y algunas partes de Badajoz).

Para que sea aplicable el Derecho Foral de un territorio sobre el español es necesario poseer o adquirir la vecindad civil de acuerdo con lo establecido en el código civil español del 1889. La vecindad civil se adquiere: «por residencia continuada durante dos años, siempre que el interesado manifieste ser usa su voluntad; y por residencia continuada durante diez años, sin declaración en contrario durante este plazo (ambas declaraciones se harán constar en el Registro Civil y no necesitan ser reiteradas)». Además, por regla general: la vecindad civil de uno es la misma que la de los padres y, a pesar de que el matrimonio no altera la vecindad civil, cualquiera de los conyugues puede optar por la vecindad civil del otro.

Un ejemplo de la problemática convivencia de estos dos ordenamientos jurídicos en España se puede ver al comparar el derecho sucesorio común o español con el derecho sucesorio foral navarro. En España el testador ha de dejar un tercio de su herencia por imperativo legal a los herederos legitimarios (generalmente los descendientes). Sin

embargo, en Navarra el testador puede testar libremente el 100% de los bienes sin tener que dejar, por imperativo legal, nada a sus descendientes.

tribunal-supremo_0_0-1170x780.jpgEsto genera conflictos ya que, como hemos señalado antes, la vecindad civil se puede adquirir posteriormente al nacimiento, por lo que los individuos se pueden aprovechar de este sistema diseñado para proteger los derechos y las costumbres de las comunidades históricas en beneficio propio sin realmente formar parte de esas culturas.

Para lograr una mejor comprensión del fenómeno es importante desglosar en partes. Según Jorge Mario Bucaro1, sobre de la positivización de la costumbre, la Teoría Pura del Derecho indica que positivizar es «instituir» una norma de conformidad para otorgarle «validez» y aquello «válido» es entendido como la existencia específica de la norma, es decir, como su justificación objetiva. Una norma válida cumple con los requisitos establecidos por la ley y, por fuente de Derecho, de toda norma fluye un deber jurídico o facultad.

En consecuencia, si se instituye la costumbre como norma se debe cuestionar si la fuente es válida. En base a Kelsen, es viable que la costumbre sea «fuente válida» si es admitida por una norma positiva y superior, pues la existencia o validez de la norma está condicionada por la eficacia de su aplicación. Es más, en «El orden jurídico como serie de actos creadores», se contempla la costumbre como una forma de «instituir» normas jurídicas. La costumbre, siendo una conducta humana, se puede convertir en norma jurídica si es reconocida por los integrantes de una comunidad, por lo tanto también puede ser «fuente válida» del Derecho.

Por otra parte, para Max Weber la burocracia es una característica estructural dominante en las formas de organización modernas, derivada de la racionalidad administrativa, que permite movilizar, centralizar y coordinar ingentes recursos económicos, políticos, técnicos o/y humanos. Sus principales elementos son: la necesidad de un experto; la despersonalización de los actos administrativos; y la superioridad sobre otros tipos de administración a causa de la formalización, predictibilidad y calculabilidad.

Asimismo, la burocracia es una organización o estructura pública y privada, eficiente y científica, sustentada en un sistema de reglas que especifican los derechos y obligaciones (1) de cada puesto y que, en conjunto, se supone resuelve los problemas de la sociedad. Se entiende como un tipo de poder nuevo ejercido des de un marco racional y legal donde se concentra la autoridad formal del Estado en una jerarquía de autoridad establecida por medio de la clase dominante.

 

En conclusión, mediante la positivización de las costumbres históricas de los Derechos Forales Españoles, el concepto de cultura adquiere y en cierto sentido se restringe a lo meramente burocrático, propiciando un espacio para el lucro individual a través de comunidades históricas que sólo pretenden proteger la cultura, las costumbres y los derechos históricos.

1. Mario Bucaro, J. (1996) ¿Se puede positivizar la costumbre y la moral? Recogido de: http://heinonline.org/HOL/LandingPage?handle=hein.journals/rvfacde10&div=12&id=&page=

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