¿Por qué México no es competente?

Por Melanie Patricia González Pérez

En países donde los controles colapsan , surgen masacres, surgen grandes casos de desvíos de fondos, surgen embajadores que se dedican a hacer negocios en vez de representar a su país en Europa como en Estados Unidos y en diferentes lugares del mundo, surgen síntomas, chispas de corrupción, crímenes de lesa humanidad.  

Edgardo Buscaglia.

Refiriéndonos al ámbito económico del país, sabemos que enfrentamos una crisis económica y de seguridad, pero también social, cultural, moral, política y hasta humanitaria, pero en lo que respecta a la crisis económica, con tan sólo ver las noticias o en algún documental sobre nuestro país, nos podemos dar cuenta que lo poseemos prácticamente todo, pues contamos con extensos mares, playas, climas, flora, fauna, población, cultura, etc. Pero lo verdaderamente importante aquí, es por qué teniendo todo esto no hemos logrado figurar en lo más importante de la escena mundial.

images-2Una de las razones se debe a que México, como país en vías de desarrollo, ha pretendido imitar el proceso de desarrollo del desarrollo ocurrido en Europa occidental, Estados Unidos y Japón sobre todo durante el siglo XIX.

La historia de la economía en  México empezó su proceso durante el periodo de industrialización, en el año de 1935 hasta 1970 aproximadamente.

En el país se empezaron a dar cambios de relevancia, durante la administración del Presidente Lázaro Cárdenas se inició la Reforma Agraria, se nacionalizó la industria del petróleo y de los ferrocarriles y se desarrolló un proyecto de desarrollo nacionalista con autonomía del exterior.

Durante el sexenio de Ávila Camacho se crearon las bases para un proceso de industrialización en México, mejor conocido como el “Modelo de Industrialización Sustitutiva” o “Modelo de Sustitución de Importaciones” que tenía la finalidad de impulsar la industrialización en México para lo que se crearon algunos organismos como el IMSS en 1942.

imagesEl problema fue que se tradujo en una política económica orientada a promover la expansión y desarrollo industrial en México pero dejando fuertes efectos negativos en la economía mexicana, como: fluctuaciones en el tipo de cambio, inflación, y déficit en las finanzas públicas como en la cuenta corriente, creando desequilibrios internos y externos.

Años más tarde, con el desarrollo estabilizador durante la toma de posesión de Adolfo Ruíz Cortines y Gustavo Díaz Ordaz, se mencionaba un nuevo tema, el producto interno bruto.

Se pensaba que el  desarrollo estabilizador se encargaría de promover ideas. Se buscaba tener un nivel de vida alto en la población, que el ingreso nacional aumentara y que se diversificaran las actividades productivas por medio de la economía, al igual que un  desarrollo regional equilibrado.

Durante el periodo de Luis Echeverría Álvarez, la crisis se dejó sentir, debido a todas las irregularidades económicas que se venían arrastrando de sexenios anteriores, como el fuerte gasto público, financiado por una excesiva oferta monetaria, endeudamiento externo, y un fuerte déficit en la balanza de pagos, creando una situación adversa para la economía, caracterizada por un crecimiento notable en la inflación, se devaluó el peso, aumentaron las importaciones de alimentos, creció la deuda externa y la fuga de capitales.

Para el periodo gobernado por José López Portillo, se da un auge petrolero que beneficia las expectativas de nuestro país, y esto constituye la base del resurgimiento de México a la recuperación económica, con esta confianza adquirida por las exportaciones del petróleo.

El gasto público excedió las fuentes de financiamiento no inflacionario y a partir de 1972 el crecimiento del gasto público fue grande rápido, el resultado de estas condiciones fue básicamente un crecimiento financiero lento o nulo que impedirá que en el futuro el crédito interno vuelva a ser, como lo fue anteriormente, un factor importante tanto para financiar el déficit del sector público como para apoyar eficazmente la inversión privada.

Para el periodo gobernado por Miguel De La Madrid Hurtado, se comienza con una economía orientada al mercado internacional, se inicia una etapa de privatización de las empresas paraestatales, y una política económica que se apega al modelo Neoliberal basado en el libre mercado interno y externo, donde se redujo los aranceles a las importaciones y se eliminaron las barreras arancelarias.

En la década de los años 90 se firma el TLC (Tratado de Libre Comercio), con Estados Unidos y Canadá, en donde se invita a la inversión extranjera, a invertir en nuestro país, para usarlo como plataforma de exportación hacia nuestros vecinos del norte.

La suma de todos estos sucesos políticos, aunado a un alto déficit en cuenta corriente y una baja capacidad para hacer frente a los compromisos de la deuda, junto con aumentos sucesivos a las tasas de interés estadounidenses obligaron a México a devaluar hasta un 40%, creando una reacción en cadena en América Latina.

images-1Ya para los años 2000 se reflejó que México económicamente es incapaz de generar el desarrollo de mercado interno manteniendo la independencia del mercado externo. De cara al exterior, México carece de tecnología e infraestructuras eficientes que estén avaladas por todos los sectores de la economía nacional, el modelo de competitividad mexicano, que se basa en la precarización de los ingresos de los trabajadores en vez de enfatizar el buen gobierno, la salud, la educación y el trabajo productivo bien remunerado, añadiendo que en gran parte de esto influye la corrupción del país son algunos de los impedimentos para que el país pueda crecer y ser competente a nivel mundial.

No se debe olvidar que dentro de todo este proceso histórico, la globalización también ha sido importante porque que ha influido de manera significativa y ha traído beneficios económicos para empresas y consumidores, sin embargo, estos beneficios no han sido complejos ni parejos para todos, hasta ahora, sólo un pequeño grupo de empresas ha alcanzado los niveles de competitividad adecuados para participar como agentes económicos importantes en el comercio internacional.

Según parece, hasta ahora hemos equivocado el camino. No obstante que se han realizado grandes avances en materia de crecimiento económico, los beneficios no han sido distribuidos entre la mayoría de la población; al contrario, parece ser que en nuestro país es cada vez más aguda la concentración del ingreso.

Por otro lado, el enfoque de desarrollo integral, reconoce que la sociedad debe cambiar como un todo y la evolución provenir de todas sus partes, en vez del enfoque económico tradicional que ignora la cultura existente y su íntima relación con los modelos de producción y de distribución prevaleciente. No tiene sentido el desarrollo económico si no eleva el ingreso real de todos; si no les abre a unos y otros mejores perspectivas; si no va a acompañado del florecimiento de la música, de las artes plásticas o de la literatura; si no se conserva el patrimonio cultural y si se mantiene indiferente al desmoronamiento de los mismos.

Si la pobreza es principalmente un fenómeno rural y de carencia de educación, esto apunta a lo que deben ser las prioridades de la política económica.

Lo que debemos hacer es partir del ambiente que nos rodea con las características de una sociedad moderna que moldea y determine el estilo de desarrollo, en vez de que este último defina el modo de vida.

Si los esfuerzos se orientan hacia el apoyo de quienes tienen menos, si cada cual hace su mejor esfuerzo, si se toman decisiones en el presente tomando en cuenta el bienestar del futuro, se estará actuando en función del equilibrio que necesitamos.

La realidad que vivimos hoy en día los mexicanos, se ha traducido también en un descontento político, ya que, no existen apoyos reales para las pequeñas y medianas empresas y como dijimos anteriormente, hay altas tasas de desempleo real, en cuanto a la democracia, el verdadero problema es la presencia de un líder con falta de conocimiento sobre cómo se debería manejar un país realmente, no existen acuerdos y se han hecho reformas totalmente ineficientes o incoherentes para la realidad económica de nuestro país.

Bibliografía

SOLÍS, LEOPOLDO, La realidad económica mexicana, México, Siglo XXI editores, 1993, pp. 320.

SAMUELSON, PAUL A., Economía, México, Mc Graw Hill, 2000, pp. 301.

MÉNDEZ MORALES, José Silvestre, BALLESTEROS INDA, Nicolás, Problemas y política económicos de México, México, Editorial Interamericana, 2000, pp. 256.

KUNTZ FICKER, Sandra, Historia mínima de la economía mexicana 1519-2010, México, Colegio de México, 2012, pp. 264.

RAMOS SÁNCHEZ, Daniel, La ilusión de crecimiento de la economía mexicana, UNAM e IPN, México, 2000, pp. 138.

 

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