El precio de la Desigualdad

Por Daniel Najera Yivale

¿Qué estamos haciendo mal en nuestra economía y como reivindicarnos?

3921_1El autor, Joseph Stiglitz, se encarga en gran manera de darte las herramientas para poder mejorar en algo la economía actual. Los efectos que estamos viendo son el resultado de aplicar una política cuantitativa porque lo que se busca es generar ganancias sin importar los daños o repercusiones que se puedan generar.

Es más que obvio que la situación económica y los planes o políticas económicas que se han tratado de usar han sido rebasadas. El 1 % de la población disfruta de las mejores viviendas, la mejor educación, los mejores médicos y el mejor nivel de vida, pero hay una cosa que el dinero no puede comprar: la comprensión de que su destino está ligado a cómo vive el otro 99 %. Actualmente debemos buscar políticas que ayuden y beneficien a la sociedad.

El autor se centra principalmente en la vida de Estados Unidos, en cómo han cambiado las cosas y en el cambio de paradigma que sufrió la sociedad en el último siglo.

Las consecuencias de la desigualdad son conocidas: altos índices de criminalidad, problemas sanitarios, menores niveles de educación, de cohesión social y de esperanza de vida. Pero ¿cuáles son sus causas, por qué está creciendo con tanta rapidez y cuál es su efecto sobre la economía? La globalización

La globalización debido a que no se le dan muchas oportunidades a los mercados locales, pero si a los productos extranjeros haciendo que los productos locales fracasen.

desigualdad-texto.jpgObviamente tiene sus ventajas ya que genera una buena competencia y hace que incremente el nivel de los productos pero aun así muchos cuestionan el modo en que Estados Unidos ha gestionado la globalización tanto por el unilateralismo norteamericano como por su falta de preocupación por la justicia social global.

Son los países en desarrollo los que han sufrido las consecuencias tanto de lo que se ha hecho como de lo que no se ha hecho, desde las reformas de las políticas que se les han impuesto y que eran en gran parte de naturaleza ideológica hasta las que deberían haberse promovido pero no se promovieron.

Los mercados por sí solos no son ni eficientes ni estables y tienden a acumular la riqueza en manos de unos pocos más que a promover la competencia. Revela además cómo las políticas de gobiernos e instituciones son propensas a acentuar esta tendencia, influyendo sobre los mercados en modos que dan ventaja a los más ricos frente al resto. La democracia y el imperio de la ley se ven a su vez debilitados por la cada vez mayor concentración del poder en manos de los más privilegiados.

Una de las novedades que aporta Stiglitz es la duda de que el PIB pueda ser un reflejo fiel del bienestar de un país, y cree que el éxito de la economía solo puede evaluarse con lo que ocurre con el nivel de vida de la población. Lo que dice Stiglitz es que aunque aumentó la producción de EE.UU. en un 75% desde 1980, el reparto de los beneficios no cayó hacia bajo sino que se quedó arriba e incluso cayó menos que en 1970.

Ahora el problema es que la Globalización nos ha rebasado, y lo que ahora buscan los gobiernos es más ganancias y seguir siendo competencia, dejando de lado el bienestar de la sociedad, dejando de lado muchos valores dentro de la competencia económica.

Los países llamados democráticos no deberían de permitir esto pero en la realidad vemos que es muy común que esto suceda. Para solucionar estos problemas me parece de gran importancia el Derecho Económico y lo relaciono claramente con nuestra materia debido a que el Derecho Económico ayuda al Estado para planear indicativa e imperativamente el desarrollo económico y social de un país y regula la cooperación humana en las actividades de creación, distribución y consumo de la riqueza generada por el sistema económico.

Las nuevas políticas económicas y leyes que están surgiendo parece que van más encaminadas a la protección de la economía y del dinero, en vez de que sean para el beneficio de los ciudadanos.

unknownAñade que culpar a los parados de ser unos vagos porque no buscan empleo con ahínco es culpar a la víctima. Critica la doctrina que defiende que un periodo extenso de prestaciones por desempleo supondría un “riesgo moral” porque desincentivaría la búsqueda de empleo. Stiglitz responde que cuando hay una oferta de trabajo por cada cuatro candidatos, el problema no es del parado.

Pero, siempre según el autor Stiglitz, el peor mito es que la austeridad trae el empleo y que el gasto del Gobierno no lo hace.

El autor durante todo el libro hace especial énfasis en las desigualdades que se generan dentro de la vida económica, debido a que todas las ganancias se las reparten entre pocos. Y como solución yo veo claramente al derecho económico, gracias al objeto del derecho económico el cual es enmarcar los comportamientos económicos de los sujetos del derecho económico, dictadas por el Estado en busca de tutelar intereses generales de toda una comunidad.

La desigualdad inclusive se muestra a la hora de querer conseguir un empleo, lo cual es muy difícil porque los puestos están ocupados por los ricos. Lo que es de risa es que las leyes que se promulgan nuevas son para beneficiar aún más a los ricos.

Al final el autor plantea soluciones a partir de 2 conceptos, el de equidad y el de eficiencia social. Debemos tener una sociedad equitativa ya que en la actualidad es muy dispareja la competencia. Muy pocos tienen lo que la mayoría de la gente necesita. Si bien el autor se basa en la vida económica de Estados Unidos, no me parece muy distante a lo que vivimos en México, inclusive aquí hay mucho más desigualdad.

Estados Unidos es un país muy desigual, donde es muy difícil obtener oportunidades pero a pesar de esto el gobierno no se esmera en remediarlo. Necesitamos un derecho económico humanista, el centro es el hombre. Nuestra sociedad junto con nuestra economía ha ido evolucionando y es tarea del derecho económico y de la sociedad adaptarnos a esos cambios para que todos tengamos un mejor futuro.

Conclusión

Este libro constituye una contundente crítica a las ideas del libre mercado y a la dirección que Estados Unidos y muchas otras sociedades han tomado durante los últimos treinta años, demostrando por qué no es solo injusta sino además insensata. Stiglitz ofrece esperanza en la forma de un concreto conjunto de reformas que contribuirían a crear una sociedad más justa y equitativa, además de una economía más sólida y estable.

Bibliografía

  • Joseph E. Stiglitz, El precio de la desigualdad. Editorial Taurus, 2012

 

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