La soberanía

Por Joselyne Mondragón Arellano

El estudio del siguiente ensayo descansa en las principales corrientes que estudia el Derecho, es decir, el iusnaturalismo y el iuspositivismo. La hipótesis inicial comienza en que es el poder que el Estado tiene frente a sus súbditos, es un poder supremo, donde no se encuentra subordinado a ninguna autoridad, sino que de ella emana el poder y las normas consecuentes dictadas a los ciudadanos que al momento de constituir un Estado deliberan su voluntad para conformar dicha soberanía.

leviathan1.jpgA lo largo del mismo plantearé ambas corrientes para al final contraponerlas. Rousseau en su obra “contrato social” menciona que la Soberanía es una voluntad general, es decir, la suma de voluntades particulares de cada súbdito, está voluntad general faculta al Estado para dirigir fuerzas de acuerdo a un bien común, siendo esté el factor primordial y esencial para obtener un vínculo social, de este modo el Estado queda habilitado para emitir derechos y obligaciones ante el súbdito, verbigracia, la seguridad social, podríamos inclusive hablar de la justicia, sin embargo mantengo un argumento que eso dependerá de la moral de cada persona por lo que se mueve en un ámbito subjetivo, no es algo exacto y siempre cierto, la sociedad no existiría sin un acuerdo general. Así mismo la soberanía es considerada distinta a un mero poder que reside en el Estado puesto que no puede enajenarse, debido a que entendemos la soberanía como suma de voluntades, y la voluntad no puede transmitirse, es algo innato al ciudadano, la voluntad está en constante cambio, así como el derecho, las sociedad exige diversos factores dependiendo a su desarrollo económico, político, social, es por eso que esta característica impide transmitirlo de manera íntegra, por lo tanto la soberanía desde esta postura queda descartada como un poder.

Otra característica primordial es que es indivisible pues atiende a un bien común, no se puede ver a la soberanía como un todo que interactúa con cada una de sus partes, si no como un todo que se comunica con sus miembros, puesto que sin la sociedad no existiría la soberanía, caemos en contradicción al decir que la soberanía depende de la voluntad de la sociedad para existir, ¿es entonces el poder supremo del Estado?

Está dividida en sus fines y objeto, la soberanía es tomada como un compuesto más no como un todo, así por mencionar un ejemplo tenemos al Estado Mexicano donde la soberanía no radica en una sola persona si no el Estado dividido en poder ejecutivo, legislativo y judicial donde cada uno interactúa de tal manera que el fin común sea el éxito del Estado y salvaguardar los factores comunes que tienen la sociedad. La rectitud de la soberanía también está incluida en el fin que tiene la misma, tiende a la utilidad pública. Cada ciudadano debe opinar bajo su propio criterio más no el de la mayoría, por lo tanto, también se piensa en la utilidad que demuestra la democracia, pues hace caso a la mayoría otorgando menor importancia a la minoría. El pacto social, el factor común, busca establecer igualdad entre los ciudadanos-súbditos. Para concluir con la corriente iusnaturalista es menester definir a la soberanía como un vínculo entre el Estado y la voluntad particular de cada ciudadano que al llegar al bien común forman una voluntad general, el fin principal del Soberano reside en buscar la utilidad pública, tiene para esto a su servicio la fuerza pública y el poder supremo, los súbditos se obligan a sí mismos, puesto que están siguiendo su voluntad, no se le impone nada a menos que sea por un factor común o sea la minoría que no estuvo de acuerdo con ello.

Desde mi punto de vista existen muchas contradicciones dentro de esta teoría, donde el derecho positivo busca erradicar y cambiar el concepto de Soberanía de Estado a Soberanía del Derecho, con la que concuerdo más ampliamente, ya que es el poder verdadero que se le otorga al Estado aunque limitado también por el mismo Estado si se encuentra dividido, por la misma ciudadanía a través de derechos que el mismo Estado le ha otorgado.

Kelsen en la teoría pura del Derecho nos habla de la Soberanía como un poder supremo, es decir, que no hay norma ni autoridad que este jerárquicamente por encima de ella. Ofrece una nueva teoría “la soberanía es propiedad del Derecho por ser propiedad del Estado”, es decir, no directamente como propiedad intima al Estado. Concuerdo con esta ideología debido a que el Estado si se encuentra en teoría subordinado a la ciudadanía, así por ejemplo, el poder legislativo está bajo las voluntades expresadas democráticamente por los ciudadanos, y a los que el legislador les retribuya el factor común. Sin embargo el Derecho con carácter coercitivo no se encuentra subordinado a ninguna otra autoridad, en el caso especial de nuestra norma fundamental, misma que autoriza la Soberanía entre sus normas hipotéticas. Kelsen trato de separar el iusnaturalismo, de su teoría debido a que era muy subjetiva, busco una unidad en la normatividad y marco la diferencia amplia entre el ser y el deber ser.

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Por lo tanto definimos a la Soberanía como la expresión de la unidad del sistema de Derecho y de la fuerza de conocimiento jurídico. El Estado entendido como un ente jurídico que está encargado de limitar, más no se limita a sí mismo.

La soberanía del Estado es posible solamente en un Estado monárquico, es decir en un estado autoritario, como dijo Luis XIV “El estado soy yo”, solo de esta manera resulta directo el adjetivo al Estado, a lo que el orden jurídico estatal es supremo.

“La soberanía se transforma de propiedad del poder del Estado en el mismo poder del Estado” Jellinek.

La soberanía de los Estados debe ser ratificada por el Derecho Internacional, viéndolo desde el ámbito exterior, para que el Estado pueda tener la capacidad de realizar tratados internacionales, convenios, etcétera. Y desde el ámbito interior tiene la faculta de dictar leyes a sus súbditos, siempre y cuando tenga una función pública.

En conclusión mantengo la postura de que la soberanía no es característica principal del Estado, al menos no como un ente jurídico democrático, sino que es el poder supremo que se le otorga al Derecho, en su norma fundamental, para ninguna autoridad, ni ninguna otra ley secundaria, la contravengan.

Al mismo tiempo que la voluntad general de los ciudadanos se vea reflejada en la norma hipotética fundamental.

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