El temor a la opinión pública

 Por Itzamna Zohemi Luna Lugo

Hace ya unos años tenía el deber moral de leer 1984 de George Orwell, la mención de la lágrima de Winston Smith mientras esperaba su muerte, con un profundo y reverencial amor ante un sistema opresor que destruye cada parte de su propia mentalidad. Hace poco tuve por fin la oportunidad de leer este libro.

public_opinion_about_the_afghan_war_changesLejos de pensar en el “¿qué pasaría si…?”, puso la incógnita sobre la mesa del concepto de intimidad e incluso y la posibilidad de pensar sin que esos pensamientos sean reprochados o repudiados socialmente. Después de todo, la individualidad resulta ya un derecho bastante peleado y muy bien ganado.

Recurriendo a este tema, la pregunta primordial recaería en lo que sucede con la privacidad de hoy en día, ¿existe realmente? Pensando con detenimiento en la actual dinámica social, sabemos que simplemente no se puede vivir aislado, debido a lo  indispensablemente sociales seres que somos. Pero al mismo tiempo se ha determinado una forma conjunta de pensar, en donde para ser integrante optimo del grupo social se debe estar de acuerdo con las creencias de una sociedad estricta y dominante, que aunque no cuente con un Gran Hermano, hace que el sentimiento de vigilancia constante sea materializado.

Es verdad, actualmente hay una serie de pequeños grupos, los cuales conviven en el mismo espacio, teniendo incluso valores distintos, cuyo problema recaería en aquellos grupos mayoritarios que se han impuesto como una hegemonía, mostrando una serie de principios como ideales a seguir, es decir: el deber de pensar como ellos. Resulta pesado el análisis psicológico por el cual se muestra que estamos condicionados a que si  afirmamos algo varias veces el cerebro lo tomará como una verdad. Por más absurda que esta sea. Y que el tomar absurdos como verdades resulta una buena forma de sobrevivir.

unknown-1Más que un estudio sociológico de cómo se desenvuelve una persona con ideas impropias en una sociedad, pretendo analizar cómo es que se afecta al individuo con esta exclusión de grupos. Ya estén integrados por personas con mismos niveles económicos, educativos, políticos e incluso familiares.

A lo largo de la vida una persona se integra con personas que piensan como él, o con personas con las que por simple costumbre se encuentran cerca.   Valdría decir que no se hace por voluntad propia, si no por afinidad o necesidad.

Esto no es criticable en primera instancia, lo preocupante de la situación es la forma en la que se pretende mantener la convivencia con estos grupos, es decir, en la forma de omitir opiniones propias por mantener la armonía y evitar fricciones sociales, pues más vale callar que mostrarse en desacuerdo con el grupo.

Esto resulta ser un poco más sutil de lo que suena, pues se realiza inconscientemente. El temor de la condena social obliga a una persona a comportarse de determinada manera. Llegando a un punto donde expresar la opinión se convierte en algo sumamente arriesgado incluso para la reputación e integridad personal. Pues si no consideras algo malo o bueno como una totalidad, eres condenado a escrutinio público y a un estado de exclusión.

Actualmente, basta con observar una red social, donde todos los comentarios vertidos son muestra de una clara participación ciudadana en diversos puntos de encuentro, lo que por sí solo es satisfactorio. Pero ha habido un abuso de esta herramienta, con la aparición de un grupo de personas que gozan de una postura específica, que  incluso siendo pobremente sustentada se toma como un arma para descalificar al otro en cuanto su forma de pensar, ser o actuar.

unknown¿Es correcto o ético hacer esto?, ¿Descalificar y afectar incluso la honorabilidad de alguien justificándose en nuestra propia visión?, ¿Tomar una herramienta de comunicación como herramienta de odio, para liberar el descontento generado por la impotencia de una emoción ante un sistema o hacia nosotros mismos?

Después de todo el humano es el único capaz de criticar y juzgar, pero valdría la pena observar en razón de que está criticando, cada vez más el acceso a la información lejos de ampliar criterios (que es claro que lo ha logrado) ha fomentado una serie de pensamientos extremistas, con los cuales las personas se sienten justificadas a hablar, decir e imponer su razón.

Siempre es bueno recordar la tolerancia, siendo claros que esto no significa una política de no intervención, pero que seamos conscientes que las opiniones o puntos de vista son esos, que cada cabeza es un mundo y por ende no puede establecerse lo que es bueno y malo, en tanto a una sola verdad.

La sociedad no se mueve por un único principio, ni por un solo ideal, por el contrario es el conjunto de todos estos pensamientos e ideas que buscan converger en una meta: la convivencia social. La norma debe establecer un mínimo de responsabilidades que son el punto de convergencia social sobre el cual busca evitar afectaciones sociales.

 Es así que se tiene que analizar la forma en las que las personas juzgan los actos de otra, y con eso quiero aclarar que no con el fin de quedarse callados, o de no opinar, sino de omitir el discurso agresivo y con afán de ataque que hay en un grupo cada vez mayor, que con la ayuda del internet se dan la oportunidad de mostrar ese descontento social creando enemigos públicos de una persona completamente igual a los otros, cuyas circunstancias de vida han sido diferentes y por ende es poco probable la compatibilidad con el grupo social al que pertenecemos.

Es indispensable inclinarse por una postura respetuosa, donde no haya un ataque constante por lo que se expresa, mucho menos por una ideología interna que se ha desarrollado a lo largo de la vida.

Aunque hay situaciones por las cuales debe hacerse lo imposible para su desaparición, no considero que el ataque o la ofensa sean un medio para vencer estas conductas.

Por lo que retomando el libro de George Orwell, las personas deberían tener la confianza para pensar como ellos gusten, sin que esto signifique una agresión hacia el otro, debido a que esto nos conduce a un estado de intolerancia donde las personas atacan a otras por razones absurdas, y se llenan de valiosos minutos de odio donde no importa a quien es al quien se ataque, sino atacarlo sin compasión y con el único fin de destruir.

 

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