La aplicación del Derecho Civil en México previo al proceso de codificación

Por Ana Laura Villanueva Lujan

El proceso de codificación civil a nivel mundial se inicia en el siglo XVIII, pero se desarrolla con plenitud durante el siglo XIX. Los códigos civiles tenían por objeto suspender las estructuras jurídicas del régimen del llamado ius commune sustituyéndolo por uno nuevo. Esto, sin embargo, no buscaba generar innovación en el Derecho, sino una modificación en las formas de creación, conservación, manifestación y fijación de los contenidos del mismo.[1]

imagesEn México, con la Independencia alcanzada en 1821, se hace presente el problema de la transición a un nuevo orden jurídico. El problema estaba centrado en sustituir el antiguo orden jurídico y cambiar la manera en que se administraba la justicia, debido a que el derecho vigente en el momento de la Independencia (e incluso con posterioridad a ella) era el derecho castellano-indiano. Este Derecho había dejado de corresponder a las ideas de la mayoría de los mexicanos, además de que la realidad del México del Siglo XIX se modificó a un ritmo precipitado.[2] Si bien, se comenzaron a hacer cambios políticos y constitucionales, éstos no se convirtieron en un cambio en las prácticas de los jueces del día a día.

Al lograrse la independencia, los problemas que habían conducido a ella no habían desaparecido ni estaban cerca de hacerlo. Además, algunos grupos menos favorecidos perdieron aún más. Por ejemplo, los proletarios perdieron la protección de la Corona, quedando a merced de las clases privilegiadas, las cuales podían hacer de ellos lo que les placiera en el momento. El igualitarismo les resultó mayormente perjudicial que el viejo régimen a las clases menos favorecidas. Los indígenas se convirtieron en ciudadanos de segunda categoría frente a los criollos, mestizos, y demás. En general, la independencia liberó del control español a todas las clases privilegiadas que acrecentaron sus riquezas, mientras que los indígenas perdieron las pocas ventajas que les aseguraba la monarquía española.[3]

El derecho aplicable era confuso; estaba conformado en su mayoría por una combinación de leyes españolas, doctrinas extranjeras y leyes locales que dificultaban la claridad de las normas.[4] Las principales fuentes de Derecho antes de la codificación eran el derecho natural o canónico y la costumbre, también llamada consuetudo. Los jueces de la época aplicaban la norma que, a su discrecionalidad, fuera la más adecuada para el caso en cuestión. En síntesis, no existía seguridad en cuanto a la aplicación de las normas.

Dado el pluralismo de fuentes de Derecho, las resoluciones no siempre eran las mismas para los supuestos iguales. Así, se permitió que el viejo arbitrio judicial continuara operando. El arbitrio judicial se refiera a la aplicación arbitraria de las ideologías y excepciones específicas por parte de los jueces hacia las personas que eran juzgadas. El arbitrio permitía tanto la atenuación de penas (indultar a reos que merecían pena de muerte) o la exageración de las mismas (encarcelar por varios a una persona que había robado una pieza de pan).[5] El arbitrio judicial violaba de manera muy evidente los principios de equidad e igualdad.

Sin embargo, algunos historiadores como Michael Scardaville sugieren que la falta de aplicación estricta de las leyes tuvo implicaciones positivas en la aceptación de las nuevas instituciones. Dichos autores afirman que las acciones de los jueces promovían la generación de respeto de la sociedad hacia la autoridad. También afirman que, dado que los juicios se desarrollaban conforme a las expectativas sociales, se promovían las negociaciones entre los involucrados en el proceso[6] y, así, con el paso del tiempo, el juez conocía de una menor cantidad de asuntos y permitía que la impartición de justicia fuera más pronta, ya que se evitaba el rezago.

obracodenap.jpgAunado a esto, los españoles aceptaban y respetaban los sistemas jurídicos previos a su llegada, es decir, los usos y costumbres de las poblaciones indígenas. La ley 4, título I, libro II, de la Recopilación de leyes de los Reinos de las Indias había dispuesto que todas las antiguas leyes, buenas costumbres y usos que tuviese una comunidad indígena y que contravinieran los principios religiosos o del nuevo derecho, debían ser reconocidos.[7] Así, respetaban las costumbres independientes que se hubiesen preservado a través del tiempo en los pueblos y las comunidades indígenas, siempre que estas cayeran en el supuesto de no contravenir las ideas e instituciones de la religión católica.

Como conclusión, se puede afirmar que antes del comienzo del movimiento de codificación en México, prevalecía el viejo sistema de justicia. Existían problemas de carencia de igualdad ante la ley, pluralismo de fuentes y una discrecionalidad de los jueces sobreexplotada que desencadenaba en arbitrio. No obstante, esta impartición de justicia era reconocida por la sociedad y aún se respetaban las costumbres de algunas comunidades indígenas al momento de ser juzgados por los tribunales. Se puede finalizar afirmando que, en menor o mayor medida, estas características fueron necesarias para que comenzara el proceso de codificación Civil en México.

BIBLIOGRAFÍA

Batiza, Rodolfo. Las fuentes de la Codificación Civil en la evolución jurídica de México. En Soberanes Fernández, José Luis. “Memoria del III Congreso de Historia del Derecho Mexicano”. Págs. 155-162 México: UNAM, 2004.

Cruz Barney, Oscar. La codificación en México: 1821-1917: Una aproximación. México: UNAM, 2004.

González, Ma. Del Refugio. Estudios sobre la historia del Derecho Civil en México durante el siglo XIX. México: UNAM, 1981

Mijangos y González, Pablo. El nuevo pasado Jurídico Mexicano. Madrid: Dikynson, 2011.

[1]           Oscar Cruz Barney, La codificación en México: 1821-1917: Una aproximación. México: UNAM, 2004. En adelante Cruz Barney. Págs. 5, 6.

[2]           Cruz Barney,  pág. 44.

[3]           Ma. Del Refugio González. Estudios sobre la historia del Derecho Civil en México durante el siglo XIX. México: UNAM, 1981. En adelante González 1. Págs. 25-26.

[4]           Pablo Mijangos y González. El nuevo pasado Jurídico Mexicano. Madrid: Dikynson, 2011. En adelante Mijangos y González. Pág. 62.

[5]           Mijangos y González. Pág. 62.

[6]           Mijangos y González. Pág. 62.

[7]           Rodolfo Batiza. Las fuentes de la Codificación Civil en la evolución jurídica de México. En Soberanes Fernández, José Luis. “Memoria del III Congreso de Historia del Derecho Mexicano”. Págs. 155-162 México: UNAM, 2004. En adelante Batiza. Pág.160.

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