Pago en especie de contribuciones, patrimonio cultural de la nación

Por Diana Karen Sánchez Rivera

El pago de contribuciones en nuestro país siempre ha sido un tema de gran trascendencia, siendo que en el artículo treinta y uno, fracción cuarta de nuestra Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos se establece que es obligación de todos los mexicanos aportar con su patrimonio al gasto público de la federación, estados, municipios y Ciudad de México, esto atendiendo a los principios de proporcionalidad y equidad. Para comprender el tema que me propongo explicar, cabe recalcar que esta obligación no sólo es de los mexicanos, sino también de todo extranjero que realice actos o tenga bienes que se vinculen con nuestro país.

images-3     Una vez explicado lo anterior, el artículo setenta y tres en su fracción séptima se establece que el Congreso tiene la facultad de imponer las contribuciones que sean necesarias para cubrir tal gasto público, esto deja al arbitrio del Congreso de la Unión la medida y concepto de las contribuciones; y es obligación del Servicio de Administración Tributaria (SAT), como órgano desconcentrado, el hacer efectivo el cobro de tales contribuciones, para lo cual se han creado distintos medios para llevar a cabo esta actividad.

     Ahora bien, en el año 1957 el artista José de Jesús Alfaro Siqueiros o mejor conocido como David Alfaro Siqueiros fue el propulsor de la idea de que los artistas pagaran sus contribuciones con sus obras, tal idea le surgió a partir de que su amigo, el artista Gerardo Murillo, tenía problemas con el fisco por el incumplimiento del pago de sus impuestos, ambos dieron la propuesta de su idea al entonces subsecretario de ingresos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), Hugo B. Margáin Gleason.

     Fue hasta años después, exactamente el seis de Marzo del año 1975 en la presidencia del político y abogado Luis Echeverría Álvarez, cuando se publicó el decreto por el cual se autorizó el pago de impuestos en especie  para los artistas, esto, según las consideraciones del decreto, para “proteger y acrecentar los bienes y valores que constituyen el acervo cultural de la Nación y hacerlos accesibles a la colectividad”, y con el fin fundamental de que artistas mexicanos y extranjeros que obtienen ingresos de sus obras en México paguen sus impuestos con algunas de ellas. A partir de este año, los artistas que fueran personas físicas podían pagar el impuesto al ingreso de esta forma.

     Posteriormente, el nueve de Marzo de 1984, fue modificado tal decreto, en la presidencia del abogado Miguel de la Madrid Hurtado, en donde, en lugar de sólo aceptar el pago de contribuciones de los artistas derivado del Impuesto Sobre la Renta (ISR), también podrían pagar el Impuesto al Valor Agregado (IVA), esto siempre que el artista eligiera esta forma para cumplir con su obligación tributaria.

unknown-3     Diez años después, el día treinta de Octubre, el presidente Carlos Salinas de Gortari publica una nueva modificación al decreto, con la cual no sólo podían pagar el I.V.A. y el I.S.R.; si no también se les condenaría de manera parcial el Impuesto Sobre la Renta, y se agrega un listado que sería la pauta para conformar la manera en que serían aceptadas tales contribuciones: cuando haya hasta cinco obras vendidas en el año de la declaración fiscal dará una obra en forma de pago, de seis a ocho obras vendidas dará dos obras en pago, de nueve a once obras vendidas dará tres obras en pago, de doce a quince obras vendidas dará cuatro obras en pago, de dieciséis a veinte obras vendidas dará cinco obras en pago, y de veintiuno en adelante se les da la posibilidad de dar seis obras en pago de sus impuestos.

     Para la aceptación de tales obras existe un comité especializado que delibera si la obra tiene las características necesarias para ser parte de una contribución, y una vez que el Comité ha establecido la aceptación el Sistema de Administración Tributaria elabora la repartición de las obras entre la Federación, los estados y los municipios, esto de manera equitativa.

     En conclusión, México fue el primer país donde los artistas plásticos (pintores, escultores y grabadores) pudieron pagar sus obligaciones tributarias mediante la entrega de obras de su autoría al gobierno federal. Una forma de pago innovadora, que hoy en día a logrado su fin, aumentar el acervo artístico en nuestro país y fomentar la educación social respecto de la riqueza cultural que poseemos, y por supuesto, mejorar la eficacia del cumplimiento del pago de contribuciones.

Bibliografía.

 

 

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