Sobre la organización comunitaria

Por Brenda Nathalie Prado Sánchez

El poder de una comunidad organizada que trabaja en conjunto para lograr metas consensuadas es realmente espectacular. No hay paso más importante que la organización cuando se trata de mejorar la vida en nuestras comunidades.

imagesMartin Luther King, Jr. fue un organizador tremendamente poderoso. En un discurso en Memphis en 1968, él inspiró a los oyentes con las siguientes palabras: “Levantémonos esta noche con una voluntad más grande. Parémonos con más determinación. Y en estos días, estos días de retos, hagamos de Estados Unidos lo que debe ser. Tenemos la oportunidad de hacer de Estados Unidos una mejor nación”. Nosotros en la Caja de Herramientas Comunitarias les pedimos que ustedes tomen esa oportunidad — que trabajen para organizar a la gente por una comunidad mejor, una nación mejor y finalmente, un mundo mejor.

El proceso por el cual la gente se agrupa para identificar problemas o metas comunes, para movilizar recursos y, de otras formas, desarrollar e implementar estrategias para alcanzar los objetivos que quiere lograr es de lo que trata este texto.

Obtener un conocimiento de la comunidad podemos considerarlo el primer paso pues se debe identificar la comunidad y qué es lo más importante para sus residentes. Un punto importante que debemos recordar es que la organización comunitaria es fundamentalmente un proceso de base. No se trata de un “experto” externo que diga a la comunidad en qué aspectos debe trabajar. Más bien, se trata de que los miembros de la comunidad participen en algo y utilicen esa energía para crear el cambio. En suma, se trata de empoderar a la gente para que mejore su vida, de la manera más efectiva, cualquiera que ésta sea.

unknownUna lección fundamental para el organizador comunitario es que no se organiza a la gente para que haga algo que uno cree necesario; por el contrario, se trata de descubrir qué es importante para ellos y de ayudarles a alcanzar esos objetivos.

La organización comunitaria, bien hecha, provoca un cambio en la distribución del poder: se crea una base de poder entre un amplio grupo de gente. Muchas veces, la organización comunitaria se lleva a cabo con aquellos a los que tradicionalmente se les ha negado una voz o cuyas necesidades han sido ignoradas.

Hay muchas y distintas maneras para que una comunidad dé lugar a los cambios que desea lograr. Las que más me interesan son aquéllas en las que la gente se reúne para mejorar la vida en sus comunidades. Esto ocurre de diferentes formas y por distintos motivos. Así, puede haber maneras ligeramente diferentes de ver el proceso de organización.

Organización para el desarrollo local. Conocida también como desarrollo comunitario, el desarrollo local se centra en la creación de lazos comunitarios por medio de mejorar el proceso mediante el cual se obtienen las cosas. Por ejemplo, se enfatiza  la idea de la capacidad comunitaria – la habilidad de la comunidad para resolver sus propios problemas al aprender técnicas tales como la facilitación de grupo y el razonamiento crítico, los cuales son cruciales para el trabajo comunitario – y de trabajar para lograr relaciones armoniosas entre la gente de diferentes razas, etnias y clases sociales. Se centra en lo que opina y siente la gente. La idea de “ayudar a la gente a ayudarse a sí misma” es clave para este concepto. Algunas organizaciones como el Cuerpo de Paz y Vista son buenos ejemplos de lo que queremos decir con el desarrollo de una localidad.

liderazgo-comunitario.jpgPlanificación social o cambio de políticas. Mientras que el desarrollo de una localidad se enfoca principalmente en el proceso de trabajar en conjunto, la planificación social se enfoca en obtener resultados. Es decir, en resolver problemas sociales específicos, como la falta de viviendas adecuadas o un índice de criminalidad muy alto. Ofrecer bienes y servicios y evitar la duplicación de dichos servicios son objetivos importantes para este tipo de organización. A menudo es creada por funcionarios comunitarios o planificadores, o surge como resultado de programas estatales o federales.

Debido a que es generada principalmente por estadísticas y otro tipo de datos, la planificación social puede ser considerada más “científica” que el desarrollo local. Por ejemplo, un organizador puede indicar que “Los registros del departamento de salud muestran que solamente 65% de los niños que entran al jardín de niños tienen todas las vacunas; necesitamos un proyecto que asegure que nuestros niños reciban las vacunas que protegerán su salud”.

El uso de “expertos” podría considerarse una parte necesaria de este enfoque por la importancia que se les da a las estadísticas y a otros tipos de información. Esto aplica más en este tipo de organización que en cualquier otra que analizaremos más adelante.

Cuando la gente piensa en organización comunitaria, la idea que emerge es a menudo la del tercer tipo de organización, Organizar para la acción social o apoyo de sistemas. Cuando pensamos en las manifestaciones en el Sur de los Estados Unidos en los años 60 o en los activistas del SIDA mostrando simulacros de “muertes” en frente de la Casa Blanca en los años 80; esto es a lo que nos referimos. La organización de acción social es muy contenciosa y el concepto de justicia social es el ideal dominante.

En la organización de acción social, los miembros de un cierto grupo—a menudo los discriminados o que pertenecen a un nivel económico bajo y por lo tanto tienen poca voz como individuos – se agrupan para demandar a la comunidad en general mayores recursos o un trato equitativo.

Finalmente, el uso de coaliciones es muy popular y puede ser un método efectivo de organizar una comunidad para ocasionar un cambio. Las coaliciones son grupos amplios que reúnen gente y organizaciones de entre toda la comunidad, incluyendo muchos grupos que normalmente no trabajan en conjunto. Por ejemplo, una coalición para incrementar la concienciación del SIDA en la comunidad, podría reunir a funcionarios del departamento de salud, representantes de comunidades religiosas, gente joven, líderes de negocios y miembros de la comunidad GLBT (gay, lesbianas, bisexuales y transexuales)  — grupos que en ciertas ocasiones no coinciden en ninguna parte.

El poder de una coalición deriva de la idea del poder de la mayoría – reunir gente heterogénea otorga el poder necesario para efectuar los cambios que se desean. 1

Estos enfoques no son completamente distintos entre sí. Un grupo que está más interesado en el proceso de desarrollo local obtendrá en todo caso los resultados que desea y podría utilizar tácticas de acción social más enérgicas para lograr esos resultados. Y desde luego, una coalición puede decidir utilizar cualquiera (o muy probablemente todas) de las otras tres tácticas en algún momento de su vida como coalición.

A partir de las estrategias, la organización debe desarrollar tácticas específicas para la estrategia que se ha escogido. Como mencionamos en el último paso de desarrollo de estrategias, los miembros del grupo deben asegurarse de que sus tácticas sean adecuadas a la situación – que no sean muy extremas (o muy débiles); que estén dirigidas a la gente apropiada; y que tengan una buena probabilidad de ser efectivas.

El siguiente paso en la organización comunitaria es escoger los pasos de acción específicos para llevar a cabo las estrategias y tácticas que se han desarrollado. Estos pasos de acción se convierten en la base del trabajo comunitario. Éstos deben ser muy explícitos, especificando quién va a hacer qué, cómo y para cuándo.

El organizador debe establecer metas de logro inmediato y de corta duración y estos logros deben ser festejados. En su mayoría, el trabajo comunitario requiere mucho tiempo y a veces ese trabajo no se lleva a término. Las metas de la organización pueden ser muy grandes – eliminar el abuso de menores, desarrollar un vecindario próspero en lo que actualmente es un área en declive y con problemas con el crimen; o terminar con toda forma de discriminación. Estas metas tomarán mucho tiempo en lograrse, y tal vez, nunca se logren en nuestra vida.

Por esto, es importante que el grupo logre un éxito rápidamente. Es importante para la moral del grupo sentir que se va progresando; que su trabajo no es solamente por una buena causa, sino también que se está llevando a cabo de manera apropiada. A nadie le gusta sentir que su trabajo es inútil, que está sacrificando su valioso tiempo por una causa perdida o que su trabajo no es apreciado. Por lo tanto, festejar el trabajo – y a la gente que lo hace – debe ser una parte regular en la vida de la organización.

Finalmente, la organización necesita seguir funcionando. El trabajo comunitario nunca termina. El grupo podría estar organizándose para trabajar en diferentes metas específicas. Pero cuando el grupo ha ganado (o cuando se decide que es tiempo de retirarse de la batalla con elegancia) entonces es tiempo de descansar, reorganizarse y pasar a la siguiente campaña.

1.Bobo, K., Kendall, J., Max, S. (1996). Organizing for social change: A manual for activists in the 1990s. Minneapolis, MN: Seven Locks.

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