La libre determinación de los pueblos indígenas en contraste con los Derechos Políticos Electorales de las mujeres indígenas

Por Fabiola García Arriaga

 La razón principal por la que escribo acerca de éste tema es porque a pesar de que en la Constitución Federal existe el reconocimiento a la libre determinación de los pueblos indígenas, hay muchas irregularidades y problemas fácticos por éste reconocimiento en relación al ejercicio de los derechos, específicamente, políticos-electorales y sociales de las mujeres, esto,  en contradicción con los artículos 4° y 5° de nuestra Carta Magna.

hipolito.jpgDe acuerdo con el artículo 2° de la Constitución Federal, son comunidades integrantes de un pueblo indígena, aquellas que formen una unidad social ,económica y cultural, asentadas en un territorio y que reconocen autoridades propias de acuerdo con sus usos y costumbres.

Se debe de tomar en consideración que la propia constitución reconoce  la existencia de autoridades distintas a las que se nombran de acuerdo a leyes o reglamentos, pues los pueblos indígenas tienen el derecho a la libre determinación en relación a sus usos y costumbres además de que deben de estar reconocidos en las constituciones  y leyes de los distintos Estados de la República.

Para explicar mejor este tema, tenemos primero que entender qué es el derecho a la libre determinación.

La Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas en su artículo tercero y cuarto habla expresamente del derecho a la libre determinación, en virtud de ese derecho determinan libremente su condición política y persiguen libremente su desarrollo económico, social y cultural.   En cuanto al artículo 4, establece que  los pueblos indígenas, en ejercicio de su derecho a la libre determinación, tienen derecho a la autonomía o al autogobierno en las cuestiones relacionadas con sus asuntos internos y locales, así como a disponer de medios para financiar sus funciones autónomas.

250115769db5550med.jpgLa libre determinación nace gracias al pluralismo jurídico, es decir, la coexistencia de diversos sistemas jurídicos en un mismo territorio, por ello, los usos y costumbres de los pueblos indígenas no están en contradicción con el derecho formal (Constitución y leyes) pues se considera que ambos pueden existir de manera coordinada y armónica para la supervivencia de los pueblos indígenas así como sus usos y costumbres, para que “sigan preservando y enriqueciendo sus lenguas, conocimientos todos los elementos que constituyan su cultura e identidad[1]”. Otro punto importante por el que se les reconoce esta libertad a los pueblos es por las diversas situaciones de abuso de poder de los gobiernos en contra de los pueblos indígenas, en particular, con sus tierras, ya que, la mayoría de ellos siguen dependiendo de agricultura y ganadería para sobrevivir.

El problema de la libre determinación es el alcance de la misma, ya que a pesar de que nuestra constitución les da el derecho a decidir acerca de sus formas internas de convivencia social, económica política y cultural, también los exime a garantizar la participación de mujeres en sus formas de gobierno interno. Sin embargo, si pensamos en la realidad de nuestro país, en general, y en la realidad de nuestros pueblos indígenas, en particular, nos podemos dar cuenta que las mujeres siguen estando marginadas a lo que los usos y costumbres han ido creando en toda nuestra historia, es decir han estado condenadas a lo que “les permiten” hacer más no a lo que “quieren” hacer.

El papel de la mujer indígena es un tanto difícil de estudiar y de reflexionar ya que si bien, sus creencias en el ámbito familiar, laboral y político siguen muy limitadas, por otro lado, se han dado cuenta de que existe la otra cara de la moneda y que gracias a diversas instituciones como la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas y la CNDH, así como programas de apoyo al campo o apoyo a la educación para los indígenas han podido salir adelante y luchar por sus derechos políticos y sociales, a pesar de que muchos de los habitantes de su comunidad se opongan a ello, tal es el caso de Eufrosina Cruz, habitante de Santa María Quiegolani, Oaxaca, a quien le impidieron ser Presidenta Municipal ,en Octubre de 2008, por el simple hecho de ser mujer.

indigenas20141230135830Eufrosina se postuló como candidata a la Presidencia Municipal de Santa María Quiegolani; la candidata recibió el principal apoyo de un grupo de jóvenes zapotecos y gracias a ello y a las personas que le dieron su voto, ganó las elecciones. Sin embargo, el Colegio Electoral de Oaxaca,  anuló su candidatura por lo tanto su triunfo; teniendo como mayor argumento el sistema de usos y costumbres que prevalece en la comunidad, dándole así la presidencia a un hombre el que, claro, cumplía con este requisito proveniente de usos y costumbres.

Ante estos hechos Eufrosina acudió a instancias jurisdiccionales con el fin de revertir los daños y demostrar que había ganado dichas elecciones por los medios legales y así, hacer válido su derecho de ocupar la presidencia de su comunidad. Viendo que los resultados no eran favorables llegó hasta la CNDH alzando la voz por ella y por todas las mujeres indígenas de Oaxaca y de México para que pudieran tener certidumbre de los derechos que les otorgan los diversos ordenamientos jurídicos. Porque, hay que recordar que de acuerdo con el numeral 4° de la carta magna “el varón y la mujer son iguales ante la ley” y en relación con este tema,  el dispositivo  5° constitucional   establece “A ninguna persona podrá impedirse que se dedique a la profesión, industria, comercio o trabajo que le acomode, siendo lícitos”.

Respecto a los derechos político- electorales de las mujeres indígenas encuentro una probable contradicción porque a pesar de que exista la obligación de respetar normas, procedimientos y prácticas tradicionales para el ejercicio de sus formas propias de gobierno interno, se debe de garantizar la participación de las mujeres en los derechos político-electorales pero se reconoce las autoridades propias de acuerdo con sus usos y costumbres de la localidad. No se puede pasar por alto, que muchos de los usos y costumbres de los pueblos indígenas no incluyen a la mujer ni siquiera para las decisiones familiares, entonces, en lo personal, me cuesta trabajo entender cómo podemos exigir que se garantice la participación de las mujeres en los derechos político-electorales cuando aún no se llega ni siquiera al reconocimiento de las mujeres en el núcleo de la sociedad, la familia.

Otro factor que interviene en la obstaculización del ejercicio de los derechos político-electorales (no solo de las mujeres) es el educativo, pues a pesar de que ahora existan muchas instituciones, becas y fomentos para la educación (como lo mencioné líneas arriba) los indígenas que no hablan español, tarasco, oto-mangue, maya, yuto-nahua, totonaco-tepahua, mixe-zoque (son las únicas lenguas indígenas a las que está traducida la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos); están condenados a seguir con la misma línea que sus ancestros, porque el lenguaje funciona como una limitación al conocimiento, al que, la carta magna les otorga el derecho. A pesar de que existan instituciones, programas, becas, fomentos, fideicomisos, y otros instrumentos que fomenten la participación de los indígenas en cuestiones político-electorales (y otras) falta mucho camino que recorrer para que los pueblos indígenas no se vean marginados, limitados incluso aislados del conocimiento en general, y del conocimiento jurídico en particular. Cabe destacar que hay comunidades, que no saben, si quiera, la existencia de los celulares, de las computadoras… es más, no saben si quiera, que tienen derechos y que estos derechos están reconocidos en una Constitución.

Como juristas en formación, lo que debemos hacer es poner atención en esas comunidades, pues son ellas, quienes siguen teniendo nuestras raíces y que los usos y costumbres que mantienen son parte de nuestra identidad como nación, es por ello que se deben de respetar sus usos, sus costumbres, sin que eso signifique  que estén en contra de la Constitución y leyes secundarias, pues tanto el derecho formal como el consuetudinario pueden hacer realidad la igualdad de todos ante la ley.

FUENTES DE INFORMACIÓN

http://www.cinu.org.mx/temas/ind/dec.htm

http://ordenjuridico.gob.mx/Constituciones/constituciones.html

http://www.gob.mx/cdi

http://old.nvinoticias.com/24667-derrotan-autoritarismo-en-quiegolani-eufrosina

http://archivo.estepais.com/site/2011/eufrosina-cruz-politica-mujer-e-indigena/

http://cuentame.inegi.org.mx/poblacion/lindigena.aspx?tema=P

https://www.youtube.com/watch?v=oP62-5bnpbY

Consultadas el 25/Septiembre/2016

[1] CPEUM Art.2, Apartado A, fracción IV.

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