Feminismo, la lucha por los Derechos de las Mujeres

Por Monserrat Luna Hernández

Nos encontramos en el Siglo XXI, después de tantos años de un supuesto desarrollo  en el que  aún no se ha logrado una estabilidad social; por encima de tantas guerras, manifestaciones, avances tecnológicos la búsqueda de la clave para exterminar el abuso de poder parece que no sé hallará.

imagesEl ser consciente de nuestro presente, exige tener un compromiso social, y eso estará determinado por las conductas que realizamos en nuestra vida cotidiana. Es muy importante destacar que el comportamiento está condicionado por la sociedad ya que desde que nacemos empieza a existir diferencias desde el trato. Cuando llegamos a este mundo pareciera que ya viene predestinado tu forma de ser, tus creencias, tus hábitos, en qué te desempeñarás, existe una socialización de género.

Estos roles impuestos desde  la infancia crean una perspectiva distinta de  la vida; ¿Quién está más condicionado la mujer o el hombre? Si creamos un análisis de género podríamos mencionar que existe una demanda de la sociedad de roles que “deben” realizar cada uno;  en el caso de la mujer debe desempeñar  en  atender a los hombres, es decir, ser únicamente ama de casa, cocinar, coser, ser una mujer sumisa, ser una esposa fiel, hacendosa, criar a los niños, que sea físicamente estética,  – es un maletín de responsabilidades- ;  mientras al hombre se le exige ser el que trabaje y mantenga los gastos de la casa; ¿Quién tiene mejor condición?

Existe una representación social de  la mujer como la parte fuerte de una familia, la que sostiene a pesar del cansancio; la que lucha a pesar de la adversidad; esta idea es tan bella pero tiene un trasfondo de abuso de poder y generación de violencia simbólica.

Aunque se pudiera decir estos hechos sociales que mencionamos anteriormente sobre los roles de la mujer y el hombre es cierto que han ido mutando; pero no es  universal. Estas transformaciones en la lucha por la  igualdad de  oportunidades se han generado por el proceso histórico  en el que se ha vivido; tan solo de pensar que muchas de las ocasiones la mujer no tenía el derecho de tomar decisiones y no solamente en el ámbito público sino el simple hecho de decisiones sobre su  propia vida.

La causa de subordinación universal  de las mujeres, la diversidad  de posiciones estructurales  fue el gran interés para mejorar la condición de la mujer; a veces me cuestiono qué hubiese pasado con diferentes mujeres que nacieron en una etapa histórica donde era imposible acceder al ámbito educativo, y  pese a esa represión social   lograron triunfar.  Seguro que  la Décima Musa (Sor Juana Inés de la Cruz)  estaría anonadada en qué ya no necesitas hacerte pasar por  hombre para  acceder a  la Universidad como ella lo hizo.

La crítica de los sesgos androcéntricos  fue uno de los análisis esenciales en este contexto. La emancipación que se logró por el levantamiento de voces como: Olympe de Gouges,Harriet Taylor, Simone de Beauvoier, Emma Goldman, Flora Tristán; fue consecuente paratener  un derecho al voto, derecho a un salario, establecimiento de igualdad en diferentes leyes, acceso  en el ámbito público, la libre expresión; pero ¿En qué medida se obtienen  estos derechos en este siglo XXI?

Si bien sabemos que nuestro presente aún se sigue sufriendo de discriminación  y desigualdad dentro de la familia, en lo laboral, lo político, el deporte; que existe un lenguaje sexista; ya que se reduce a la mujer en objeto sexual, en simplificadora; y sobre  de todo lo anterior demando a los organismos internacionales  ya que  su trabajo no sé ve reflejado porque aun se sigue transgrediendo los derechos humanos, sexuales y reproductivos.

unknown-1La falta de voluntad política por no promover la prevención de la violencia puesto que es insultante pensar que  “El índice de muertes de mujeres por abuso y maltrato es más alto que por enfermedades” y eso que se ha  luchado por la igualdad. Es cierto que no es necesario llegar a este tipo de extremos ya que la violencia se da en diferentes niveles; como lo observamos en los “micromachismos” según Luis Bonino.

 Esta invisible  tela en la que vivimos dentro de casa, como: respetar el lugar del padre, algunos profesores que ejercen su poder con las estudiantes, el no dedicarte a oficios como carpintería porque eres rechazada.- los prejuicios-.

El trabajo arduo que se debe realizar para lograr un cambio en este tipo de situaciones debe empezar por nosotros,  es necesario que  se deba concientizar este problema social, ya que las desigualdades no pueden seguir vigentes, ¿cuál será la vía de solución ante la discriminación y desigualdad?

En nuestra actuación profesional como Trabajadores Sociales debemos estar ciertamente concientizados sobre este hecho social  con el fin de crear diferentes intervenciones para disminuir la problemática que estamos viviendo.

La forma en qué somos educados es la clave para resolver este proceso histórico, pero ¿Cómo educar en casa sí muchas veces en este espacio es donde se da en mayor auge? Exigir en el ámbito público procesos de intervención en los centros escolares, en empresas y revisar que el cumplimiento de esa acción social  se esté aplicando.

Ya basta de que la mujer se encuentre sometida en cajas de cristales ¡Sí bien les va! Es momento de hacer la diferencia y aceptar que este síndrome patológico de comportamiento de desigualdad tenga una cura en la vida real y no  solamente pensar que la única forma en la que seremos iguales es cuando estemos muertos.

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