La teoría de la Argumentación Jurídica: Logros y Carencias

Por Blanca Yazmin Zepeda Rodríguez

Este ensayo nos hace referencia a la lectura sobre  La teoría de la argumentación jurídica: logros y carencias;

El argumento principal versa sobre la aportación y carencias de la teoría de la argumentación jurídica en la aplicación del derecho así como su interpretación y  razonamiento, sin olvidar la utilización para la solución de conflictos y para esto se hace una breve descripción de las diferentes dicotomías que superan como la comparación con la lógica y la razón aplicada a la decisión judicial.

images-1Si bien se menciona que la argumentación jurídica ha hallado vías medias para muchas de las dicotomías engañosas que se presentaban en la teoría de la aplicación del derecho, también se preocupa por desarrollar un modelo de racionalidad para calificar las decisiones jurídicas, pero aún no ha alcanzado una elaboración para servir como instrumento analítico y crítico de las decisiones ya mencionadas.

La visión del Derecho plantea retos, ya no a la existencia del Derecho como institución jurídico-política, sino a la justificación de su funcionamiento práctico en tanto a la técnica de la argumentación, ya no se trata de solamente la concepción normativa que limitaba el Derecho a su plano legal, al mundo de las normas jurídicas como expresión de la voluntad del legislador en las que nace, desarrolla y extingue el Derecho, tampoco ala visión axiológica que descubre los valores y fines perseguidos por el ordenamiento jurídico en la sociedad.

Según se desprende del planteamiento que hace Atienza que sin argumentación (lo que incluye su interpretación) no es posible la realización del Derecho y por argumentación tenemos que es una actividad que consiste en dar razones a favor o en contra de una determinada tesis que se trata de sostener o refutar.

Es posible distinguir entre la argumentación en su conjunto, respecto de cada uno de los argumentos de que se compone y lo notamos en la lectura sobre los casos difíciles, en los cuales es necesario que el juzgador realice una serie de argumentos que aborden los distintos aspectos implicados en el tema, mediante una serie ordena (encadenada) de argumentos que dan sustento y fundamento a la motivación del fallo de que se trate.

Se distingue entre la argumentación formal y material, la interpretación formal (aspecto fundamental de la lógica deductiva estándar), considera la argumentación como una actividad compuesta de una serie de enunciados independientemente de su verdad, de la corrección de sus premisas o la verdad de sus conclusiones y la interpretación material en ella lo esencial no es la forma de los argumentos, sino su contenido material, esto es las normas o hechos en tanto ser o deber ser.

Se habla también de la lógica formal, pero sólo proporciona mecanismos de corrección formal, desentendiéndose de lo material o de contenido, que naturalmente, son relevantes cuando se argumenta en el contexto jurídico y en la argumentación material se prima la verdad de las premisas y la conclusión o su defendibilidad, entonces se debe considerar que para que sea un buen argumento debe cumplir en tanto lo material como lo formal.

just.jpgAlexy también realiza la distinción entre justificación interna y justificación externa, señalando que para la justificación de una decisión jurídica debe aducirse por lo menos una norma universal. La decisión jurídica debe seguirse lógicamente al menos de una norma universal, junto con otras proposiciones. Estas reglas operan y justifican el paso de las premisas a la conclusión; mientras que en el plano de la justificación externa, es decir el referido a la justificación de las premisas Alexy plantea reglas de derecho positivo, enunciados empíricos y enunciados de reformulaciones de normas.

Concuerdo con que es fundamental que la labor del juez en materia de argumentación vaya mas allá de explicar como llegó a determinada decisión; el juez debe en todo caso, justificar, y ello supone mostrar las razones que permiten considerar la decisión como algo aceptable, plausible, defendible, y no sólo dar las razones por las cuales se produjo la decisión.

Así, la decisión se hace más controlable y puede resultar mucho más adecuada en términos de justicia y de una cumplida administración de justicia.

La conclusión que puedo desarrollar sobre la lectura es que la argumentación jurídica si ha realizado aportaciones en los fundamentos generales, pero aún es muy escaso el instrumental para lograr una descripción de los requisitos argumentativos que se utilizan en las sentencias judiciales.

Se ha logrado separar la teoría del silogismo judicial y que el razonamiento decisorio tiene una estructura deductiva, también se sugirió varios esquemas para ilustrar el modo en que los argumentos forman eslabones en el razonamiento judicial, siendo estos grandes instrumentos para detectar fallas o deficiencias en los eslabones.

Se está consiguiendo salir del “tecnicismo” que el juez utiliza para interpretar o integrar la ley, ya que era tratadas por la metodología jurídica.

Pasando de lado de las carencias, encontramos que no basta tener sólo un método determinado dentro de los admitidos, sino que es necesario argumentar por qué se eligió ese método sobre los demás métodos.

Al igual no perder importancia sobre cada uno de los intentos de establecer una jerarquía u orden entre los distintos argumentos cuando se presente una competencia porque entonces terminaría pareciendo una simple enumeración de argumentos.

También se considera conveniente realizar un estudio del modo en el que opera cada uno de los argumentos y sus elementos que necesitan un fundamento argumentativo más estricto y sin olvidar que es necesario una clasificación de los métodos o argumentos para la función que cada uno satisfizo.

Las corrientes precursoras y estándar no son completamente antagónicas ni excluyentes. Fuera de las consabidas diferencias de enfoque que pueden advertirse en sus propuestas, cabe señalar que las mismas parten de la necesidad de alcanzar una teoría que de sistematicidad y coherencia teórica práctica a la argumentación jurídica. Sus puntos de contacto en mucho, son mayores que aquellos en los que se separan; ocurre que la segunda corriente en buena medida, propone ideas que intentan superar las falencias de la primera.

 

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