El jurista y el simulador del Derecho

Por Veida Joana Medina Flores

unknownPara empezar a analizar la diferencia entre un jurista y un simulador del derecho, primero se habla de proverbios romanos que nos dicen que el Derecho es un punto imprescindible para la estructuración y forma de la sociedad, ya que esta depende sin lugar a dudas de un orden jurídico el cual está basado en la implementación de seguridad que el derecho implanta desde el orden normativo, algo vital para el buen desarrollo de la sociedad.
El derecho únicamente se encarga de regular bajo el orden jurídico los cambios que surgen en las sociedades en el tiempo y espacio, ósea que este no crea una especie de infraestructura sino que se acopla a las cosas nuevas nacientes de la sociedad adaptándose a las necesidades que por esos motivos se creen y realizando un orden normativo en base a las actualizaciones sociales para el bienestar social.

Para hablar de la semblanza del jurista, se marcan algunos aspecto completamente necesarios para definir a un verdadero abogado como que es vital explicar que el jurista debe de ser libre, esto quiere decir que no debe de estar “atado” a algún tipo de sector como puede ser público, privado o social, así no asilarse en los intereses particulares que alguno de los sectores antes mencionados primerien, ya que estos pueden afectar la capacidad de selección en el ámbito de lo que es justo y honrado. Por otro lado cuando el abogado es libre también lo es su juicio para poder elegir entre defender a la parte que el considere que sea lo ético y moral dependiendo de la situación ya sea patrón o trabajador, rico o pobre, etc. Es por eso que los que están atados a alguna empresa con el único fin de seguir sus intenciones para el beneficio de esta sin importar si lo que está haciendo es algo correcto en el aspecto de la honradez, justicia y moral no se pueden considerar unos verdaderos abogados ya que estos deben ser los hombres más libres del mundo.

El abogado no debe tener capacidad de obediencia, ya que él no debe de ser trabajador solo debe de guiar al cliente, ósea que debe de gobernar a su patrocinado y no ser gobernado por éste, porque la libertad es sagrada y para esta profesión es primordial y algo que solo un verdadero abogado tiene, esta jamás debe de ser enajenada con algún tipo de sueldo por más alto que este fuere.
Otro de los aspectos importantes para Burgoa es la veracidad, aunque esta no signifique tener la verdad absoluta, ya que ningún hombre la tiene, pero a lo que él se refiere es a tener un pensamiento recto, y tener una convicción en las ideas que el abogado externa porque el que emite una idea que no cree que sea verdad simplemente traiciona su tarea.
Valor civil, otra característica que el jurista tiene, esto es lo que hace que el abogado pueda tener una capacidad de conciencia, seguridad y firmeza, para poder defender un ideal que tiene que ver completamente con la justicia en Derecho, el abogado debe de ser asertivo, no debe de aceptar pasividad o complacencia alguna porque el que sea así solo vicia y niega el valor civil, nunca cabrá el hecho de que exista un jurista que sea asustadizo sin carácter ni fortaleza en ningún tipo de sentido.
Obviamente la honestidad es algo que no se podía quedar sin mencionar. La honestidad es algo fácil de explicar ya que en el libro se resume en no ser corrupto, el maestro Burgoa pone muchos sinónimos de lo que el ser corrupto es, entre estos están el ser deshonesto, la ineptitud, incompetencia, engaño, desvío doloso de conducta, adulación, complicidad, indiferencia o apatía, con los cuales yo estoy completamente de acuerdo y también agregaría la arrogancia y la completa insatisfacción por la carrera.
El Derecho es una disciplina tan extensa que para poder aprenderla al cien por ciento en todas y cada una de sus diferentes ramas que abarcan también a otras materias la vida no bastaría. El maestro Burgoa considera al Derecho como la disciplina más extensa de todas las humanidades por el simple hecho de tener que estudiarlas para poder así regularlas a todas después.
Entrando en el tema de la tipología del jurista el maestro Burgoa nos explica diferentes tipos de juristas que pueden existir y la manera correcta en la que cada uno se debe desempeñar y las características que debe de tener.
El jurisconsulto es un sabio en Derecho y sabe cómo hacer el Derecho. Un jurisconsulto adquiere ese saber del Derecho mediante el estudio y la experiencia ya que ambas cosas son elementos esenciales para poder determinar quién es un jurista, sin el estudio no puedes entender el Derecho y sin la práctica no sabrías como aplicar el Derecho. Agregando a esto que sin la jurisprudencia (sabiduría jurídica) que únicamente se obtiene estudiando, el estudiante nunca podrá convertirse en un jurisconsulto y sin la experiencia del Derecho solo será un estudioso que por falta de la vivencia de experiencias no podrá convertirse en un jurisconsulto por que la falta de alguno de estos elementos impiden por completo la transformación de a un jurisconsulto.
Sin embargo es común que el jurista se desvié de la idea de lo que el ser un verdadero jurista es o que tal vez jamás la haya tomado, sino que en vez de eso únicamente tomo como objetivo los grados académicos y solo busco la obtención de un papel que lo acreditara a según el llamarse jurista, aquí el maestro Burgoa hace referencia a los que siguiendo ese afán se convierten en licenciados o hasta doctores en Derecho, un título pomposo que solo llevan por presuntuosidad el cual no ejercen de manera correcta y que tal vez no lo merezcan por el simple hecho de no ser unos verdadero juristas ya que deberían de aportar, estudiar y actualizar el Derecho para que además cuando surge un punto en el que deben probar la calidad de su título en el cual tanto se escudan acuden a asesorías de verdaderos juristas haciendo a un lado sus grados académicos, esto es algo que para mí lo dice por experiencia tal vez por haber conocido a muchos de estos “jurisignorantes” en el transcurso de su vida académica.
semblanzas1a.jpgDespués comienza a definir al abogado, que de entrada debe de ser alguien que sabe del Derecho, es decir, obviamente debe de tener conocimientos jurídicos para ejercer bien la profesión, este se encarga de patrocinar a alguna de las partes de un litigio basándose en sus conocimientos, litigar es seguir, contender o pleitear. El abogado debe de tener vocación profesional lo que lo impulsa a ejercer el Derecho con amor y pasión, además de voluntad férrea para enfrentarse a la adversidad que surgirá, amor a la profesión y una natural talento jurídico que le haga resaltar su inteligencia hacía en el Derecho, ósea que sin inteligencia, sin talento y sin vocación no se puede ser un abogado en el sentido amplio del concepto.
El abogado tiene que ser emotivo, así expresa su gusto y pasión hacia la profesión y el sentido de justicia, aquí habla acerca del buen ejercicio del trabajo y como es que si quien sea trabaja con disgusto, siente que cae en la rutina de un horario día a día, por lo mismos se encuentra completamente insatisfecho cosa que lo lleva a la mediocridad y lo aleja de la grandeza que él puede alcanzar y que la profesión le da, al leer esta parte del libro se me vinieron a la mente los abogados de oficio. Por tanto la vocación, la sabiduría del Derecho, la libertad, la independencia, la emotividad plantan en el abogado una fuerza interior que le da gran firmeza y confianza en sí mismo, ninguno de estos puede faltar.
En medio de la lucha que la abogacía crea constantemente la rectitud y la honestidad son las únicas formas que el abogado tiene para seguir en esa lucha, la conciencia es tan esencial en cualquiera de los sentidos ya que puede influir desde la conciencia interna del abogado hasta tomar la decisión de patrocinar algún caso en el que no se presente la justicia ni la juridicidad, si faltan conciencia no puede ser abogado en sentido ético, sino solo un simple cómplice truhan de actos corruptos que son una deshonra para la profesión.
El abogado debe de ser orgulloso ya que esto se refiere al nivel de autoevaluación que tiene cada quien de sí mismo, a veces respaldad por la opinión general de las personas, lo que en el otro lado de la moneda es la vanidad, la vanidad es algo que el abogado no debe de tener y debe de sentir repudio hacia esta ya que solo se trata de una mentira de uno mismo, el vanidoso auto-inventa ostenta méritos que no tiene y valor del que carece, este solo trata de impresionas a los que no conocen su verdadera personalidad, como bien cita el Maestro Burgoa a Ossorio “la vanidad es una forma de estupidez” y solo obtendrá el menos precio de quienes la adviertan cuando caiga el velo de su engaño.
Me gusta cuando da a entender como siempre se debe de combatir por la justicia, ya que simplemente por hacer esto ya implica gallardía y nobleza, algo que todos autentico abogado debe tener.
El maestro del derecho adquiere la necesidad obvia de ser jurisprudente porque no puede enseñar lo que no sabe. Los ámbitos en los que se debe de mover son la enseñanza y la educación jurídica tal pareciera que serían términos muy simples de explicar y fáciles de comprender y digerir como el de enseñanza de educación se podría entender como la simple transmisión de conocimientos de Derecho a los estudiantes, pero analizándolo desde el punto de vista de la epistemología esto podría parecer completamente imposible.
El magister iuris puede utilizar la metodología para poder instruir un buen entendimiento y claridad en la obra que es la transmisión entendible de conocimientos para con el aprendiz ya que la metodología lo hace mucho más fácil el aprendizaje. Otro factor que debe de tener en cuenta es ser un buen expositor el poder llamar la atención y hacer interesante la enseñanza para poder evitar que el estudiante caiga en lo tedioso y así se genere la distracción de los alumnos. Tiene que existir una relación abierta entre maestro y alumno ya que el dialogar entre ambas partes da la confianza para que se puedan expresar dudas, observaciones y objeciones del alumno, que para mí también pueden venir por parte del maestro por darse cuenta de algún error en el que se encuentre el alumno. Un punto importante para el maestro es tener la honestidad intelectual lo cual es reconocer los errores o las capacidades que se tenga para enseñar cierto tema, o se convierte en un necio que no concuerda para nada con la condición magisterial.
Ahora con referencia a un juez, el maestro Burgoa trata de describir aunque no de manera perfecta lo que un verdadero juez tiene que ser todo gira en torno a la justicia y de aquí se genera algo de dificultad por que como ya se ha dicho la justicia es relativa en el espacio y tiempo y está comprobado en la historia por todo lo que ha vivido la humanidad, pero retomando el tema el maestro Burgoa explica cómo es que la justicia no es el derecho sino que es su aspiración su fin ideal por lo tanto el juez no administra justicia aunque se crea eso, su función se resume solo a aplicar el Derecho utilizándolo para dirimir las controversias que un litigio surjan entre las partes esto implica únicamente a acatar las leyes o normas que se impongan aunque sean justas o injustas.
Por otra parte un juez tiene cualidades muy similares a las de un abogado, los dos tiene que ser sabios del Derecho inclusive tal vez por el acto de simplemente seguir lo que se establece en el Derecho positivo se podría pensar que un juez podría darse el lujo de convertirse en un ignorante del Derecho, pero en la realidad los jueces malos son un cáncer para la sociedad y el bien común ya que le dejan el trabajo de impartir justicia a otras personas que no son aptas para llevar a cabo un tarea de tal responsabilidad (aunque los jueces malos tampoco están capacitados para decidir lo que es justo o no). Pero los bueno jueces son un baluarte para la sociedad y la democracia, cosa que se podría pensar que deberían de ser los políticos, pero no es así, los buenos jueces requieren de un gran sentido de justicia social para poder interpretar el Derecho en base a eso, por eso al ejercer su labor de interpretar la ley como los juzgadores que son crean el Derecho por medio de las normas que crean al realizar esto para dar desenvolvimiento al claro Derecho positivo.
La simulación del Derecho, aquí tenemos que simular es fingir algo que no es y una persona que es un simulador no es más que un fraude que solamente se basa en mentiras, únicamente para dar una impresión de la importancia que no tiene, sufre de un complejo de inferioridad que trata de ocultar exteriormente, de nuevo surge la vanidad para orillarlo a no admitir que vale menos de lo que pretende dar a exhibir, por tanto se da una sobreestimación de su ego, que no se funda sino en una idea enfermiza que no corresponde a su realidad de ser.
El farsante suele tener una especie de audacia para mantener su enfermiza idea, mas no inteligencia, simplemente para obtener un aplauso de quienes no lo conocen, pero esta audacia se torna en cobardía para las personas que están enteradas de sus limitaciones intelectuales y culturales, que ante ellas guarda sigiloso silencio, pero que a veces su vanidad hace que se le olvide y logre exhibirse, provocando únicamente hilaridad y tal vez compasión.
Toda esa descripción es una clara definición con características de lo que un simulador es, ahora hablando de un simulador del Derecho las cosas se agravan porque el simulador del Derecho no solo trata de ser lo que no es, sino que además si se trata de alguien que tiene algún título como licenciado, doctor, maestro en Derecho, abogado, ni un jurisprudente, puede causar daños enormes a la sociedad los cuales por los aspectos que posee ya antes mencionados resultara de una completa dolosa negligencia que acarreara problemas a terceros.
El simulador del Derecho tiene un miedo enorme al poder ser exhibido en su completa ignorancia del Derecho por los que sí saben de él, por lo tanto el huye de cualquier tipo de conversación que lo puedan evidenciar ni siquiera puede ser pedante porque eso incluye ser un sabio del Derecho cosa que él jamás será, finge atributos intelectuales en círculos que son ignorantes con el saber de esta materia, por lo general son amigos y familiares más ingenuos que él, pero antes los verdaderos jurisprudentes guarda un gran silencio. La ignorancia jurídica que el simulador tiene no solo se debe a su falta de estudio también a su falta de talento para el ejercer del Derecho por eso al no tener ninguna otra opción recurre a los rasgos superficiales y banales y más en lo que pueda ganar en un negocio que en la sustancialidad del mismo, no puede solucionar problemas de Derecho, no es un verdadero abogado por que no sabe litigar, es un completo lame suelas para reemplazar su capacidad como litigante. Todas estas características, como antes dicho sea cual sea su título, lo convierten en una persona vil, depreciable, rastrera, cobarde, prepotente, indigna, mediocre y por lo tanto una deshonra a cualquier cargo jurídico en el que se encuentre.

Bibliografía

Burgoa Orihuela, Ignacio. El jurista y el simulador del derecho. Porrúa. México, 2004.

 

 

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