Principales Sectores Modificados en México por el TLCAN

Ana Laura Villanueva Lujan

images-1Un tratado de libre comercio (TLC) es un acuerdo en el que se establecen los lineamientos generales sobre el comercio entre los países firmantes en el cual, entre otras especificaciones, se eliminan las restricciones arancelarias. Antes de 1994, durante las negociaciones del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN),  México, Canadá y Estados Unidos tenían objetivos particulares e intereses diferentes al poner en marcha el acuerdo comercial. México y Canadá realizaban la mayor parte de su comercio internacional con Estados Unidos, por lo cual Canadá y México dependían totalmente de Estados Unidos. Además los tres contaban con una notable distancia en los niveles de desarrollo entre ellos, y México era el que menos había prosperado y, por ende, era quien más necesitaba de un acuerdo de las proporciones estimadas para mejorar su situación económica.

Debido a que tanto Estados Unidos, Canadá y México se encontraban en diferentes posiciones de desarrollo económico y social se requería buscar un cierto balance general, entre el desequilibrio de la región, para asegurar el éxito del tratado. Pese a lo anterior, fue casi imposible lograr un equilibrio sectorial. Esto se explica a partir de las prioridades que dio cada país a ciertas áreas.

imagesComo ejemplo de lo anterior puede plantearse la importancia del sector paraestatal mexicano y el casi inexistente estadounidense. En tal caso, México defendería la situación constitucionalmente intocable de Pemex y otras paraestatales que fortalecen la industria mexicana por razones políticas meramente constitucionales. En cambio, Estados Unidos, aunque estaba interesado en el tema, no era su prioridad. (Von Bertrab 1996, 120).

Ciertos acuerdos en sectores controversiales, como la agricultura, fueron acompañados de reformas políticas internas en México para asegurar la eficiencia de algunas normas del tratado. Estas reformas permitieron a cada sector reestructurarse, modernizarse y prepararse para ser más competitivo a nivel regional.

Sectores especialmente protegidos han sido el textil, agrícola y energético, en ellos hay aún más concesiones, por lo tanto más reformas y las normas comerciales tienen más efectos. Para estos sectores su relevancia radica en la transformación de las industrias y la inversión extranjera que estimulan la economía de su país (Von Bertrab 1996, 118).

Mención aparte merece el acuerdo en el sector energético, ya que México quería elevar los aranceles de algunos derivados del petróleo para sustituir las importaciones de Estados Unidos; sin embargo, la industria energética privada estadounidense estaba dispuesta a que se liberaran los aranceles y así, naturalmente, resguardar los intereses de Estados Unidos (Von Bertrab 1996, 120-122). Había severas inconsistencias en las posiciones de los países. Si bien los tres buscaban un comercio menos restringido y la liberación de los flujos de inversión, cada uno protegía sus propios intereses. Además tenían que adecuar las normas económicas a las diferencias de los mercados de cada país para adaptarse al mercado competitivo internacional.

20140315191355_66Como se mencionó previamente, México iniciaba su camino en el libre comercio y se incorporó tardíamente al GATT. El país trataba de ser considerado un país en desarrollo y disminuyó antes los aranceles con la intención de mostrar interés y voluntad de participar en el libre comercio. A pesar de estar dispuesto a entablar negociaciones, las concesiones de México no incluían el mismo esfuerzo por parte de Canadá y Estados Unidos. Es decir, cuando Canadá y Estados Unidos buscaban abrir nuevos mercados que para México ya estaban abiertos, resultaba difícil conceder el acuerdo; ocurría lo mismo cuando México trataba de abrir un mercado. Debido a las limitadas capacidades de México en comparación con las de sus socios, Canadá planteó la posibilidad de que hubiera un “equilibrio político más que un equilibrio aritmético”. Es decir, que el costo de la concesión fueran equivalentes para cada país no en lo económico, sino en la voluntad y el esfuerzo ejercido por cada uno (Caballero U. 1991, 55).

Uno de los pocos intereses comunes fue la estimulación de la inversión extranjera, motivo básico para la creación de un tratado de libre comercio. Las políticas internas, especialmente las mexicanas, solían desmotivar la inversión por sus normas, comúnmente, proteccionistas  de los intereses nacionales (Kessel y Chong-Sup 1994).

Otro tema de interés común era lo correspondiente a la solución de controversias. Este era un tema difícil de tratar pues los negociadores estadounidenses defendían su política unilateral cuando ellos consideraban ciertas acciones como competencia desleal. Su principal argumento era la prevención del dumping, practica del comercio internacional en la que se realizan ventas a precios deslealmente bajos con la finalidad de sacar de mercado a otros ofertantes, el cual era negado por las otras dos partes y por la misma naturaleza del libre comercio (Von Bertrab 1996, 86).

El acuerdo final de la resolución de controversias es un ejemplo de la diplomacia y cooperación logradas en la negociación del TLC. En primer lugar, se estableció que ante una controversia se haría lo necesario para que ésta no se convirtiera en una disputa. En segundo lugar, si la disputa era inevitable, se trataría de negociar hasta llegar a la conciliación. Si los  medios diplomáticos no funcionaban, se impondrían sanciones comerciales compensatorias al daño causado.

Como conclusiones del presente ensayo, se podría afirmar que el resultado del TLCAN no es más que puramente comercial, es un modelo de libre cambio que propicia las relaciones internacionales comerciales entre América del Norte.  Aunque las implicaciones sociales, políticas y económicas pueden opacar el resultado, el TLCAN no deja de ser un punto de partida para mejorar el desarrollo a partir de la cooperación internacional.

Asimismo, el TLCAN significó el inicio de un proyecto que complementaría las economías de tres  países capaces de lograr una alianza poderosa e influyente. En particular, para México significó la transformación de su sociedad con base en la transición de la economía y la política dominado por el Estado para lograr la liberalización de un sistema orientado al mercado internacional.

BIBLIOGRAFÍA:

Caballero U., Emilio. 1991. El tratado de Libre Comercio. México: Diana. Kessel,

Georgina, y Kim Chong-Sup. 1994. «Desgravación arancelaria y reglas de origen en el tratado trilateral de libre comercio.» En Lo negociado del TLC, de Georgina Kessel, 3. México: Mc Graw Hill.

Von Bertrab, Hermann.  1996. El redescubrimiento de América. México D.F.: Fondo de Cultura Económica.

 

 

 

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