El informe de gobierno en el Siglo XXI

Por Manuel Ildefonso Paredes Rosales

pena-nieto-cuarto-informe-gobierno-jovenes-dialogo.jpgConsidero que era el acto más importante que realizaba el Presidente de la República y toda la Administración Pública Federal para con la ciudadanía que tiene como objeto dar a conocer los resultados de su gobierno. Los ciudadanos a través de sus representantes electos, en el caso mexicano los Diputados, se enteran de los resultados de las políticas públicas implementadas por la administración pública durante un año desde las incluídas en el Plan Nacional de Desarrollo hasta aquellas imprevistas. El fundamento legal de este acto se encuentra en la Constitución, en el artículo 69 para el Presidente y en el artículo 93 para los Secretarios de Estado.

Además, específicamente, fuera del marco legal debemos observar la importancia de este acto; el tercer informe nos brinda un panorama justo a la mitad del sexenio, permitiendo observar lo hecho así como preveer lo que se podría o debería hacer en el futuro cercano.
La razón histórica del Informe de Gobierno es de gran importancia para entender el papel que juega en el sistema político mexicano. Durante bastantes años éste ha sido un evento de «lucimiento protocolario» del Presidente pues se ha presentado ante los legisladores para que estos le aplaudieran sin importar qué haya hecho ni cómo lo haya realizado ni mucho menos los resultados; en consecuencia, al pasar de los años el evento perdió su valor institucional nada más alejado del porqué histórico.

imagesLa historia del actual informe presidencial se remonta en la historia política de la humanidad hasta Roma con el Senado, inclusive antes; esta figura se refuerza con las trece colonias que la plasmaron en la constitución de los Estados Unidos de América, inclusive siendo costumbre de algunos de sus presidentes norteamericano asistir en persona ante el Congreso; por otra parte, también en la Constitución de Cádiz se previó la presencia del rey en la apertura de las cortes, y en el caso de México desde la Constitución de 1824 ya se mencionaba, en su artículo 68, la asistencia del Presidente pero esta asistencia tenía un carácter más protocolario, sin embargo esta característica cambió en la Constitución de 1857 —de carácter esencialmente liberal que se alejó de la redacción de la Constitución de Cádiz y de la de 1824 y se acercó a la estadounidense—, quedando consagrado en su artículo 63 que el discurso del presidente debería informar la situación del país.

Ahora bien, respecto al gabinete la Constitución de 1824 lo reguló en su artículo 120 y establecía que sólo debían rendir cuentas de sus ramos, y la Constitución de 1857 únicamente lo recogió en su numeral 63.

El informe presidencial moderno tuvo un lugar muy importante en México para los habitantes pero con el pasar de los años y los cambios en la interacción gobernados-gobierno, a partir de las nuevas tecnologías su importancia quedo delimitada a las instituciones estatales y el equilibrio en la división de poderes.

informepalacio-620x320No obstante de la pérdida de interés de la sociedad en este evento continúa vigente por la importancia que tiene para los procesos en el sistema político mexicano, su rol varía de acuerdo al momento del sexenio, como reflexiona Castelazo, durante el primero se realiza una presentación con los diputados y se dicen las condiciones en las que se recibió el país de su predecesor; en el segundo fija los objetivos principales que, con base en el Plan Nacional de Desarrollo, espera lograr; en el tercero se presentan las iniciativas de su gestión; en el cuarto fija una posición de mantener y defender sus iniciativas; en el quinto vuelve a compartir con los diputados el evento como una primer despedida, y en el sexto y último de ellos se presenta la despedida final del presidente en turno.

Sin embargo, a pesar de que en la actualidad las redes sociales y el internet permiten obtener de manera constante e inmediata la información de los resultados del gobierno, también debemos comprender la función que tiene este discurso presidencial más allá de dar publicidad a la labor gubernamental, las consecuencias para México y el importante papel que han tenido los informes presidenciales en el México post revolucionario; de tal manera, me parece importante citar a Elsa Carrillo en su estudio de los informes presidenciales:

«Discurso de “derecha” para halagar a las élites económicas, discurso de “izquierda” para asentar la legitimidad del partido sobre las bases revolucionarias que le dieron nacimiento, y poder amordazar así a los sectores de la población cuyas reivindicaciones amenacen seriamente el edificio institucional, los informes presidenciales presentan una “amalgama” perfecta de todas las doctrinas y de todas las tendencias.

Sin embargo, esta búsqueda del mínimo común denominador ocasiona un empobrecimiento de los sentidos de las palabras; lo que sumado al incesante recurso artificial a técnicas aplicadas en sociedades cuyas democracias responden a una mayor transparencia en sus procesos de decisión, hacen que aquella “amalgama” perfecta, no sea más que aparente a largo plazo.

Como quiera que sea, el discurso político oficial mexicano ha sido capaz de sortear obstáculos peligrosos para dar cuerpo, una y otra vez a su bandera legitimadora, logrando así convencer de la existencia de una revolución no marxista, pero definitivamente permanente …»

El efecto de lo que dice «el Presidente» ante los legisladores trasciende al ciudadano, no sólo tiene cómo objeto informarlo sino que dependiendo del ciudadano y sus condiciones comunica cosas distintas. El lugar que ocupa este evento no es el mismo que antaño, las innovaciones tecnológicas de las últimas dos décadas lo modificaron pues ya no es necesario que la presidencia de a conocer lo que ha hecho porque en internet cualquiera puede acceder a dicha información sino que en la actualidad es un acto de protocolo entre el poder Ejecutivo y el Legislativo por medio del cual informan a los distintos grupos de poder los intereses que se van a proteger y dejan entrever la relación entre ambos poderes en el caso de un Congreso de la Unión «plural», como lo ha sido en los últimos años.

El Informe de Gobierno aunque conserva un lugar muy importante para el sistema político mexicano no es el mismo que le dio origen pero que responde a la realidad actual, las nuevas tecnologías en la comunicación establecieron nuevas condiciones al que hacer político del presidente.

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