Matrimonio Igualitario ¿otro cambio a nuestra Constitución?

Por Norma Angélica Velázquez Márquez

SUMARIO: I. Introducción; II. La propuesta del titular del Poder Ejecutivo; III. Encuentro de Opiniones; IV. Perspectiva Universitaria; V. El Derecho; VI. Conclusiones; VII. Bibliografía.

  1. INTRODUCCIÓN

En la CDMX se ha popularizado el término que se aborda en este trabajo, siendo objeto de discursos en el ámbito político, doctrinal e incluso en el de organizaciones sociales, éstos abarcan distintos puntos de vista, sin embargo, en este breve escrito lejos de calificarlo como algo bueno o malo, algo que debería  o no existir, lo que buscaré será enfatizar en la forma en que actos, hechos y/o decisiones como esta, se ven reflejados en nuestro panorama normativo, formando parte del derecho positivo vigente.

unknownPor lo anterior, empezaré dando un panorama general actual del llamado Matrimonio Igualitario. Lo haré partiendo de notas periodísticas de diversas fuentes, para evitar dar al lector una perspectiva personal del tema. Después resaltaré los conceptos que considero principales, intentando darles una definición y fundamento legal, para concluir reflexionando la magnitud y alcances de una nueva reforma constitucional basada en un tema polémico, como lo es éste.

  1. LA PROPUESTA DEL TITULAR DEL PODER EJECUTIVO

“En mayo, Peña Nieto anunció una reforma constitucional para legalizar el matrimonio entre homosexuales en todo el país, un año después de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinara que prohibirlo es inconstitucional.

Aunque la capital mexicana fue pionera en América Latina al reconocer uniones de personas del mismo sexo desde 2007 y sus bodas en 2009, el matrimonio igualitario sólo ha sido aprobado en los estados de Jalisco, Michoacán, Morelos, Coahuila, Nayarit, Campeche y Quintana Roo.”[1]

  • ENCUENTRO DE OPINIONES

El pasado sábado 24 de Septiembre el debate respecto a la constitucionalización del matrimonio igualitario en nuestra Ciudad partió Paseo de la Reforma, una de las principales avenidas de la capital.

Uno de los máximos símbolos del país, el Ángel de la Independencia contuvo ideales opuestos respecto al tema, de un “lado de quedaron los que luchan por la diversidad sexual, mientras que del otro están quienes no desean que esa iniciativa avance. (…) fue rodeado por vallas y por elementos de la Policía de Seguridad Pública de la Ciudad de México para evitar confrontaciones entre las dos marchas”[2]

Es preciso hacer notar la presencia de políticos y figuras públicas en eventos como éste, ya que son ellos los sujetos que se desenvuelven en las áreas que dan origen a nuestro marco legal. En la misma nota periodística se nombran personajes como: “el encargado de la Secretaría de la Diversidad Sexual del Partido Revolucionario Institucional en la Ciudad de México (PRIDF), Rafael Ramírez, (…) el diputado local Alfonso Suárez del Real, de Morena. Del PRD acudió la diputada federal Cristina Gaytán e integrantes de la Comisión de Diversidad Sexual, así como un grupo del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME)” [3]

Asimismo “en el mitin central del Frente Nacional por la Familia (FNF), se exigió al gobierno y legisladores “crear la ley de desarrollo humano y nacional de la familia y que se cree el instituto nacional de la familia” (…) los organizadores de la marcha por la familia insistieron en que “el matrimonio no debe ser redefinido, debe ser protegido” (…) Subrayaron su creencia en el “matrimonio natural””[4]

  1. PERSPECTIVA UNIVERSITARIA

“De manera conjunta, los rectores de cuatro universidades del país se pronunciaron a favor de un Estado laico y de los derechos humanos.

20ada9e701613571847bd29d4d788a45El Estado laico constituye una condición necesaria de las sociedades modernas, en la medida en que garantiza la pluralidad de las ideas y hace posible el respeto a la diversidad étnica, religiosa, moral, ideológica y filosófica, a partir de una ética que se sustenta en los derechos humanos. Por ello, un Estado laico y democrático debe asegurar los derechos de todos.

Así lo aseguraron Enrique Luis Graue Wiechers, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); Itzcóatl Tonatiuh Bravo Padilla, de la Universidad de Guadalajara (UdeG); Salvador Vega y León, de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), y Rogelio Guillermo Garza Rivera, de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL).

En un comunicado, los cuatro rectores precisaron que en 1948 México suscribió la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que proclama que todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos, y señala que todas las personas tienen derecho a casarse y formar una familia.

Y la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en su artículo 1°, además de reconocer los derechos humanos, prohíbe la discriminación fundada en motivos de cualquier índole, apuntaron.

Retomando este principio, el 19 de junio de 2015 la Suprema Corte de Justicia de la Nación determinó que “bajo ninguna circunstancia se puede negar o restringir a nadie un derecho con base en su orientación sexual”; sin embargo, este tipo de discriminación constituye un fenómeno presente en México, lo que ilustra la necesidad de promover la creación de ciudadanía a partir de valores como la tolerancia y el respeto a la diversidad, así como fomentar actitudes abiertas al conocimiento, la empatía y apertura hacia los demás, señalaron los cuatro rectores.

De igual manera, sostuvieron que al estar motivadas por un propósito de solidaridad social, las instituciones de educación superior compartieron una posición firme de respeto a los derechos humanos de todos y cada uno de los ciudadanos, por lo que se pronunciaron en favor de la inclusión, la solidaridad social, el pensamiento humanista y la paz.

Graue Wiechers, Bravo Padilla, Vega y León, y Guillermo Garza Rivera, refrendaron el compromiso de contribuir a la libre discusión de las ideas, propiciando herramientas para el diálogo informado y sustentado en evidencias científicas.

Y resaltaron que según el artículo 3° constitucional, la educación en México “tenderá a desarrollar armónicamente todas las facultades del ser humano y fomentará en él, a la vez, el amor a la patria, el respeto a los derechos humanos y la conciencia de la solidaridad internacional, en la independencia y en la justicia”.

El criterio que orientará la educación “se basará en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios” subrayaron.”[5]

  1. EL DERECHO

Partiendo de la idea de que el Estado es una figura jurídica colectiva, en donde se desarrolla la vida del hombre en sociedad, es imprescindible ubicar temas de tal magnitud, como lo es el matrimonio igualitario dentro de su sistema normativo.

Resulta complicado iniciar éste apartado, a diferencia de como podría hacerse con un tema que estuviera fuera del campo de los derechos humanos (si es qué existe un tema fuera de ello), en los cuales se haría mención a la jerarquía normativa trazada en nuestro Estado de Derecho y de la supremacía Constitucional. Sin embargo, el tema de matrimonio igualitario, cómo se ha mencionado con anterioridad por parte del rector de nuestra máxima casa de estudios, se ve inmerso en los Derechos Humanos. Sobre lo cual nuestra Suprema Corte de Justicia de nuestro país, en diversas tesis y resoluciones[6], se ha pronunciado

          Pasando al punto sobre el que gira éste trabajo, debo hacer mención con respecto a que nuestra Constitución Política es hoy en día, una de las más reformadas.

Tomando en cuenta que doctrinalmente se clasifica como una Constitución rígida, es decir, que cualquier propuesta de modificación necesita seguir un procedimiento de control entre los diversos niveles de gobierno, cuyo fundamento esta señalado en el primer párrafo de su artículo 135, en que se lee: “La presente Constitución puede ser adicionada o reformada. Para que las adiciones o reformas lleguen a ser parte de la misma, se requiere que el Congreso de la Unión, por el voto de las dos terceras partes de los individuos presentes, acuerden las reformas o adiciones, y que éstas sean aprobadas por la mayoría de las legislaturas de los Estados y de la Ciudad de México”

          A continuación mencionaré, de manera rápida y siguiendo el procedimiento establecido en ley, los pasos a seguir en una reforma constitucional, ya que considero de suma importancia que la población en general conozca lo mínimo respecto al tema, no sólo los que dedicamos nuestra vida al estudio de las normas que rigen nuestro país. Exhortando a que quien se interese en su contenido profundice en ellos.

  1. Iniciativa de reforma constitucional ante el Pleno de la cámara llamada de origen, por quienes tienen facultad de presentar leyes o decretos (Artículo 71 Constitucional).
  2. Lectura, discusión, en su caso, aprobación en la cámara de origen y después de la Cámara Revisora del proyecto de decreto de reforma constitución
  3. El proyecto se remite a los congresos locales de los 31 estados de la república, para su aprobación.
  4. Remiten su acuerdo, aprobatorio o no, a alguna de las cámaras del Congreso de la Unión. La cámara que cuente con el número de acuerdos aprobatorios suficientes de las legislaturas de los estados (la mitad más uno) hará el cómputo y declaratoria de Reforma Constitucional.
  5. El Poder Ejecutivo publica la reforma constitucional aprobada por el Congreso de la Unión y las legislaturas de los Estados.

De lo anterior podemos advertir que si bien hay un largo procedimiento, la Constitución de nuestro país puede ser modificada por diversos motivos y en múltiples ocasiones. Tal como se puede apreciar en el número de reformas que ha sufrido al 2014[7] cuya cantidad asciende a 605.

Ahora resulta claro que sea cual fuere el origen de la Reforma Constitucional, es en ella en la que se ven reflejados los cambios de ideología, de formas de pensar y de actuar de los ciudadanos mexicanos a través del tiempo.

El abogado Ferdinand Lassalle señala en el libro ¿Qué es una Constitución?, título resultado de dos conferencias que impartió, que: “es en esencia, la Constitución de un país: la suma de los factores reales de poder que rigen en ese país”[8] Tomando como factores reales de poder a la monarquía, a la aristocracia, a la gran burguesía, a los banqueros, a la conciencia colectiva y la cultura general y a la pequeña burguesía y clase obrera. Dejándonos ver que la Constitución jurídica es el resultado de tomar estos factores reales de poder, plasmarlos en una hoja de papel, para así, convertirlos en derecho, en instituciones jurídicas, y quien atente contra ellos atenta contra la ley, y es castigado.

  1. CONCLUSIONES

Por lo anteriormente expuesto es que elegí el tema del matrimonio igualitario y relacionarlo con las Reformas hechas a nuestra Carta Magna, ya que estamos viviendo una época en la que, en mi opinión, padecemos de seguridad jurídica, entendiendo esta como: tranquilidad, calma, seguridad física que imparte el sistema normativo a través de su plena ejecución fáctica, que permite al ser humano un ambiente de realización personal y colectivo libre de violencia.

          Para concluir bastará resaltar el constante cambio en materia Constitucional que se ha venido dando en nuestro país. Sólo por citar un ejemplo, la llamada “Reforma Energética”, que al igual que en el tema de matrimonio, acarrea el total desconocimiento por parte de los gobernados, ya sea con relación al tema sustantivo o a su parte adjetiva de los criterios normativos aplicables.

BIBLIOGRAFÍA

  • LASSALLE, Ferdinand, ¿Qué es una Constitución?, Ediciones Coyoacán, México 2013

Legislación

  • Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos

Sitios web

[1] http://eleconomista.com.mx/sociedad/2016/09/24/marchan-favor-matrimonios-gay-cdmx

[2] http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2016/09/24/matrimonio-igualitario-divide-a-la-opinion-publica

[3] Ibíd.

[4] Ibíd.

[5] http://www.proceso.com.mx/455784/rectores-defienden-el-matrimonio-igualitario-y-el-estado-laico

[6] Por ejemplo la Contradicción de tesis 293/2011 de la SCJN que señala que existe un reconocimiento en conjunto de derechos humanos cuyas fuentes son la Constitución y los tratados internacionales de los cuales el Estado mexicano es parte y que las normas de derechos humanos, independientemente de su fuente, no se relacionan en términos jerárquicos, sin embargo, cuando la Constitución establezca una restricción expresa al ejercicio de los derechos humanos, se deberá estar a lo que indica la norma constitucional. Es decir, los derechos humanos, con independencia de su fuente, constituyen el parámetro de control de regularidad constitucional, conforme al cual debe analizarse la validez de todas las normas y actos de autoridad que forman parte del ordenamiento jurídico mexicano.

[7] Según el sitio de internet: http://www.100constitucion.unam.mx/numeralia/ consultado el 29/09/2016

[8] LASSALLE, Ferdinand, ¿Qué es una Constitución?, Ediciones Coyoacán

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s