La Isla se Ahoga

Por Héctor Mondragón González

images-3Europa ya no es más el gran continente. La preocupación es tan extendida que ya ha habido diversas tentativas de salir, al menos desde la tribuna; ahora estamos frente a la primera vez en que esto ocurre. ¿Por qué existe el deseo de salir de la Unión Europea? ¿Se ha cerrado la puerta para intentar volver a abrirla?

Era la dulce caricia de la segunda mitad del siglo XX, los orígenes explican mucho, pero también es pertinente examinar los cambios globales y cómo han condicionado la organización europea a fin de saber por qué tantas personas están dubitantes de que la UE sea en realidad una buena idea. Por otra parte, es necesario deducir, según las condiciones de aquellos que han votado por el out, lo que han deseado obtener de esta decisión. Finalmente podemos observar si la reacción del continente sería, eventualmente, parecida a la de la isla.

En un pequeño documento, Pascal Fontain[1], al señalar los objetivos de la UE, precisa como el primero «la paz». Es decir, estamos frente a una unión a la kantiana que los protege de otros –y de ellos mismos v.gr. conflictos entre Francia y Alemania.

Sin embargo, el antecesor de la UE fue la Comunidad Europea del Carbón y del Acero; «estas materias primas, en otro tiempo utilizadas para la guerra, ahora eran herramientas para la reconciliación y la paz»[2].

Ahora bien, el concepto de «paz » para los creadores de la Unión Europea no es evidente. Parece que ésta era en realidad una estabilidad comercial: unión y libertad para la innovación que, a la vez, haría posible la competencia económica y, en consecuencia, un crecimiento inusitado que conllevaría la paz.

images-1Se han alcanzado algunos objetivos, sin embargo, la neblina nos impide distinguirlos. Los errores del colonialismo posterior a la Segunda Guerra han costado caros. Se trata, no de una venganza, tampoco del karma, sino de la consecuencia lógica de que haya habido una disputa por territorios y un saqueo que pauperizó la vida en África y Oriente Medio; incomprensión de otras culturas e imposición de la occidental. Es el caso de la intervención estadounidense en Irak que, a posteriori, produjo problemas de desempleo que tuvieron como efecto la conformación de grupos contestatarios que devinieron incontrolables. Es el caso de Inglaterra en su disputa por palestina. Es el caso de Francia en Argelia. ¿Cómo salvar a Europa –occidente- de sus propios crímenes? ¿Cómo salvar a Europa del suicidio?

¿Qué se alcanzó, entonces? Una relativa estabilidad, mientras duró. Un crecimiento económico bastante fuerte y dinámico, una libertad que favoreció a todos, menos a los excluidos; supuesto de los banlieus franceses, como los existentes en la región de Seine-Saint-Denis, donde se ubica, tradicionalmente, a los negros y musulmanes –los que no hablan, valga la expresión de los mismos franceses, verdadero francés, francés parisino, aunque ellos intenten ser más franceses que los franceses.

El miedo es uno de los sentimientos más humanos. Aparece cuando uno siente el peligro cerca. ¿Peligro de qué? De la realidad. No de los musulmanes, ni de los terroristas. La crisis de 2009 convulsionó al mundo, la extensión de la misma guerra que existe desde hace más de cien años, intensifica toda la volatilidad; se ve reflejada cada vez más en la UE. Querer evadir la realidad es una respuesta al miedo; éste nos hace querer bloquear la agresión. A toda agresión, sólo hay dos maneras de responder: atacándola o esquivándola. Atacarla implica más riesgos (al menos en la psicología, pues se ven más inmediatos), evadirla implica más tiempo.

Inspirándonos un poco en Deleuze[3], diremos lo siguiente. Siendo una isla, parte del Reino Unido, aquellos que no tienen «acceso al mundo globalizado», se sienten lejanos a lo que sucede en el continente; anteriormente, ellos han logrado tener una economía fuerte, por ello, piensan que estarían mejor si se alejaran aún más; ellos viajan a otra isla dentro de la isla, más alejada; una isla desierta para volver a comenzar. Otra parte del Reino Unido, los que sí tienen las posibilidades de recibir los beneficios de la globalización, prefiere contar con la ayuda europea, mantenerse unidos; se sienten, por el contrario, desprotegidos, aislados; se sienten más isla que la isla, sabiendo que no hay isla.

¿Quiénes son unos? ¿Quiénes son los otros? Los primeros viven en ciudades y son jóvenes; la movilidad social para ellos es mayor; tienen más oportunidades de escalar. Los isleños tienen el pasado en sus membranas; son anfibios que no saben nadar; gente mayor que expresa su miedo al agua, a la evolución.

unknown-4Esta situación geográfica es determinante y nos permite concluir que en el mundo continental, más frágil que la ínsula, no habría posibilidades de salir fácilmente, ya que están más integrados, además de que, históricamente, no han rehuido tanto a la UE como el Reino Unido. El continente necesita cooperación entre fronteras, por lo que se ve complicado que quieran obtener enemigos entre los amigos.

La realidad no se puede desmentir: ya no hay más islas en el mundo, la globalización borra fronteras, por lo que el Reino, no sabemos si unido o no, querrá reingresar a la Unión. Pronto, los adultos que votaron out, ya no estarán en este mundo y los que se ven afectados –aunque sea mínimamente- optarán por presionar para el reingreso.

Dos problemas. El primero es qué condiciones impondrán los dos gigantes del continente para que el regreso sea factible. La política se hará presente en la UE, sobre todo como reacción a su condición de fragilidad. El segundo, más relevante aún, será la aceptación de las islas que no se han podido integrar. La globalización demuestra su defecto cuando el mundo globalizante (occidente) niega sistemáticamente al mundo que debe ser globalizado, dicho de otra manera, conquistado. Los valores de esta sociedad deben imprimirse en los otros mundos –islas- aún más inhóspitas que la Gran Bretaña; islas con miedo y con herrumbre, donde los niños quedan paralizados y la sangre se vierte en el campo verde de una historia árida. Esto es, Reino Unido se integrará; pero, ¿para qué? ¿Cómo ayudará la carga del Reino Unido para prevenir el suicidio de la Unión Europea? ¿Cómo evitar un diluvio?

[1] FONTAINE, Douze lésons sur l’Europe.

[2] ídem

[3] Me refiero a: DELEUZE, L’île déserte et autres textes, «Causes et raisons des îles désertes», Les Éditions de Miniuit, París, 2002. pp.

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