Ariel

Por Joselyne Mondragón Arellano.

ariel-jose-enrique-rodo-D_NQ_NP_12151-MLM20055920843_022014-F.jpgProspero que recibe su nombre debido al mago de la Tempestad Shakesperiana, es un maestro de un grupo de jóvenes, de los cuales comienza a despedirse, no sin antes dar un mensaje alentador, a través de metáforas hace que el lector se introduzca en la lectura y trate de analizar a fondo cada palabra. La descripción de Ariel e incluso la razón del título de la obra se debe a un simbolismo shakesperiano donde éste representa la parte noble del espíritu, y es así que a partir de esa ideología trata de transmitir la importancia de la moralidad en los seres humanos, pero sobre todo en los jóvenes, puesto que Prospero considera que son un pilar importante de la sociedad.

… el espíritu de la juventud sobre nobles y elevados motivos, cualesquiera que sean es un género de oratoria sagrada. Pienso también que el espíritu de la juventud es un terreno generoso donde la simiente de una palabra oportuna suele rendir, en corto tiempo, los frutos de una inmortal vegetación…” [1]

El argumento persuasivo descansa en diversos puntos moralistas, en un deber del ser de un joven para lograr una sociedad avanzada pero humanitaria, a comparación de la que poseemos actualmente. El primer tema a tratar hace referencia a la prosperidad, la cual será resultado de un trabajo constante, se le debe de conquistar día a día, con medios como la confianza y esperanza humana sobre lo mejor, sin embargo desde mi perspectiva nada garantiza que después de un hecho desagradable vendrá uno mejor, el creerlo es meramente tener fe en algo incierto, empero da una mayor estabilidad emocional a la persona y le ayuda a que se sienta en confianza respecto a su entorno, aun cuando nunca haya de encarnarse en la realidad. Esta misma confianza se tiene que ver reflejada en el ámbito de la sabiduría, debido a que juventud no es antónimo de esta, el mejor ejemplo que nos otorga el escritor radica en Grecia que alcanzó su auge aun con jóvenes organizándolo.

La evolución de la fe es importante, no solo es necesario creer que algo sucederá, sino que es necesario analizar todos los medios a conseguir, es decir, mediante la duda lograremos entender lo que buscamos y así podremos aplicar el primer punto de su argumento.

El siguiente punto es la necesidad de buscar una vinculación entre los seres humanos, un vértice donde todos compaginen, aunque algunas personas tenga ideologías y gustos contrarios a los nuestros, Prospero dice que siempre habrá una “naturaleza humana” es el destino común de los seres racionales, esto lo alcanzaremos en el momento que los intereses dejen de ser individuales y se vuelvan en intereses comunes. Resulta complicado mantener un interés que beneficie de manera general en una civilización avanzada diría Augusto Comte, puesto que sus integrantes han dejado de lado la solidaridad y se han encargado de buscar una aceptación dentro la misma, creando un perfeccionamiento especifico, es decir, que son expertos en una materia pero ineptos en el resto, esto ocasiona falta de empatía con sus semejantes y egoísmo. La finalidad de este perfeccionamiento individual reside en una utilidad material y un bienestar unilateral.

Aun sin importar que se impusiera aquel bienestar unilateral se debe resguardar nuestra libertad interior, a través de la historia del rey hospitalario, queda como aprendizaje que debemos mantener una dicotomía, es decir, ser abiertos a los demás pero sin cambiar nuestra esencia, y al mismo tiempo tener nuestro lado íntimo, privado, oculto a miradas extrañas. La libertad para Prospero no radica esencialmente en no ser esclavo, sino en la libertad que tengas a partir del trabajo intelectual que cada uno posee, puesto que se puede ser esclavo materialmente, pero se puede salvaguardar la libertad interior…sólo cuando penetréis dentro del inviolable seguro podréis llamaros, en realidad, hombres libres,[2] es decir, mantener la integridad humana que nos caracteriza, declinar las ideas específicas y velar por una ideología universal.

images-1La moral incrementa conforme aprendemos,…a medida de que la humanidad avance, se concebirá más claramente la ley moral como una estética de la conducta…[3] las normas morales son impuestas por un factor externo, generalmente por la sociedad en la que habitamos, a pesar de no ser totalmente impositivas se tiene una consecuencia de aceptación general dentro de la civilización, la perfección de la moralidad surge de la combinación de la ideología antigua con la nueva, generando una armonía, en conclusión una ideología universal. El buen gusto se sobreentiende como la rienda firme del criterio, pero no del criterio individualizado, sino de la ideología ya conformada por las dos vertientes anteriores.

Propone un paralelismo en los conceptos belleza, justicia y moral, dejar de lado los conceptos que son meramente estrictos y volverlos abiertos, es decir, que la idea de la belleza no solo se quede dentro del estándar que la sociedad impone, y que alcance la posibilidad de que en un error se encuentre una parte positiva, hermosa.

Contrapone dos estilos de vida: la idealista y la utilitaria, la sociedad que el autor visualiza es una donde el avance ha corrompido a los seres dentro de ella, a través de intereses utilitarios, y el fallo no se encuentra en el utilitarismo, sino que ese interés se ha convertido en egoísta y unilateral, posteriormente habla de la democracia, en donde propone que sería adecuado atender a la minoría, aunque se perdería la naturaleza de la democracia, pues está radica en la toma de decisiones de la mayoría, así mismo fomentar la democracia y complementarla con una autoridad intelectual- moral que evite que sea solamente utilitaria.

imagesPor último considero que la lectura está basada en una fe en el progreso donde todo aquello que se haga dará una consecuencia positiva, a pesar de que el libro tiene poco más de un siglo de publicarse, aún como jóvenes, nos seguimos rigiendo bajo este principio, es menester que no se pierdan los valores éticos y morales que nos conforman como seres humanos, pues como lo menciona el autor podemos tener diferentes gustos e ideologías pero tenemos un vértice que nos une, es decir, la racionalidad y naturaleza humana que nos permitirán tener una civilización idónea.

Bibliografía:

  • RODÓ, José Enrique.Ariel. Cambridge University Press. Cambridge, 1967.

[1] RODÓ, José Enrique. Ariel. Cambridge University Press. Cambridge, 1967, pp.3.

[2] RODÓ, José Enrique. Ariel. Cambridge University Press. Cambridge, 1967, pp.9

[3] Rodó, José Enrique. Ariel. Cambridge University Press. Cambridge, 1967, pp 17.

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