“Argumentación Jurídica”

Por Ramírez Chavarría Leysy Sarai del Pilar 

images            El presente ensayo que se elabora con la finalidad de brindar un marco conceptual de la asignatura de Argumentación Jurídica en lo concerniente a la misma, de tal manera que lo que se pretende es lograr una concatenación de conceptos y definiciones que le permitan al lector, estudioso del Derecho, tener al alcance los temas más básicos en relación con la argumentación.

He optado por realizar una búsqueda exhaustiva entre los principales exponentes de la Argumentación Jurídica con el fin de encontrar la información que desde nuestro punto de vista es la más importante y simplificada dentro de las obras de los autores analizados.

Así podremos observar a lo largo de la presente obra que con el fin de tener un panorama amplio, pero a su vez concreto de las definiciones tanto de argumentación, argumentación jurídica y argumentos jurídicos especiales, y algunos otros tópicos relacionados con los temas antes mencionados, se presentan las definiciones de diversos expertos del Derecho tanto como de la Argumentación, así se pueden establecer los puntos que son comunes a todos o varios de ellos y tener la capacidad de conceptuar y proporcionar una definición que sea entendible para cada uno de nosotros.

Como ya quedo escrito en la introducción del presente ensayo, lo que se presentará en el mismo es solamente un panorama amplio de lo que trata la argumentación jurídica, para lo cual he decidido comenzar con prefijar lo que significa “argumentación”, permitiéndome plasmar algunas de las distintas definiciones e ideas proporcionadas por algunos autores.

Para Anthony Weston es ofrecer un conjunto de razones o de pruebas en apoyo de una conclusión.[1]

Para Plantin es el conjunto de técnicas (conscientes o inconscientes) de legitimación de las creencias y de los comportamientos. La argumentación intenta influir, transformar o reforzar las creencias o los comportamientos de la persona o las personas que constituyen su objetivo.[2]

En el concepto de Toulmin, argumentación es la actividad total de plantear pretensiones, ponerlas en cuestión, respaldarlas, produciendo razones, criticando esas razones y refutando esas críticas.[3]

Para Manuel Atienza es una actividad que consiste en dar razones a favor o en contra de una determinada tesis, que se trata de sostener o refutar.[4]

images-1Según José Luis Castillo Alva, la argumentación consiste en esgrimir una serie concatenada de razonamientos convenientemente expuestos, para persuadir al destinatario de la veracidad o validez de una tesis que, por lo general, no está demostrada fehacientemente con anterioridad.[5]

Para Hebermas, la argumentación es un acto de habla, es un medio para conseguir un entendimiento lingüístico, que es el fundamento de una comunidad intersubjetiva donde se logra un consenso que se apoya en un saber proporcional compartido, en un acuerdo normativo y una mutua confianza en la sinceridad subjetiva de cada uno.[6]

Según Fuentes Rodríguez es un proceso discursivo por el cual el hablante ofrece una serie de enunciados como buenas razones para que su interlocutor crea u opine de una manera y no de otra, u obre en una dirección concreta.[7]

En la opinión de Eemeren y Grootendorst la argumentación es una actividad verbal, social y racional que apunta a convencer a un crítico razonable de la aceptabilidad de un punto de vista, adelantando una constelación de una o más proposiciones para justificar ese punto de vista.[8]

Para el maestro Galindo Sifuentes, es en primer lugar ofrecer y dar razones en apoyo de una pretensión o conclusión y en segundo lugar, que las razones lleven a convencer al interlocutor a quien se dirige.[9]

Con base en los conceptos expuestos anteriormente, considero de gran importancia brindar algunas definiciones y bases de lo que es la argumentación jurídica.

La argumentación jurídica, es el instrumento para identificar las normas jurídicas favorables a la causa que defienden y para convencer a terceros sobre la adecuación de cierta conducta a lo prescrito por el Derecho y, en otros casos, por la moral o la conveniencia política.

Es un razonamiento que tiene por fin convencer a otra persona acerca de la corrección o veracidad de una tesis (género próximo), conforme a Derecho (diferencia específica).[10]

unknown-3Al estudiar la argumentación jurídica, es pertinente tratar sobre la tópica, cetética o pragmática jurídica entiende el puente entre lo estrictamente formal y el contenido semántico de cada una de las premisas de un razonamiento deductivo, es una herramienta analógica, que permite considerar desde varios puntos de vista una misma cuestión, para ofrecer varias soluciones alternativas.

“En consecuencia, por argumentación jurídica ha de entenderse aquel tipo de razonamiento que se formula en alguno de los niveles en que se utilizan normas del derecho y en los cuales sea necesario convencer”[11].

La argumentación jurídica es un proceso cognitivo especializado (teórico o practico) que se realiza mediante concatenación de inferencias jurídicas consistentes, coherentes, exhaustivas, teleológicas, fundadas en la razón suficiente, y con conocimiento idóneo sobre el caso objeto de la argumentación.

La argumentación jurídica se concretiza relacionando premisas, a la luz vinculante de los principios y demás cánones lógicos pertinentes, para obtener secuencial y correctamente, conclusiones que, según el caso, afirme o nieguen la subsunción del hecho en la hipótesis jurídica o afirmen o nieguen la validez o invalidez o la vigencia formal o real de la norma jurídica dada o afirmen o nieguen la pertinencia o impertinencia, o la aplicabilidad o inaplicabilidad o la compatibilidad incompatibilidad de la norma jurídica al caso concreto.

Según el maestro Víctor Manuel Rojas Armandi, “la argumentación jurídica es una disciplina especial de la filosofía del derecho que tiene como propósito analizar los razonamientos que se utilizan para justificar como jurídicamente correctas las pretensiones que plantean los abogados o las decisiones que toma la autoridad.[12]

“La argumentación jurídica es el tipo de argumentación que se produce cuando los hechos en relación con los cuales queremos explicar nuestra posición, alegando razones o argumentando que convenzan al otro de su pertenencia y conveniencia de imitación, se refiere a una experiencia jurídica”[13].

La argumentación jurídica es la acción de inventar razonamientos con pruebas y justificaciones capaces de convencer a alguien de que reconozca un derecho ajeno que no reconoce, o de persuadir a alguien de que respete un derecho ajeno que pretende ignorar.[14]

Nuevamente nos permitiremos plantear lo que al respecto explica el doctor Dorantes, la argumentación jurídica es el proceso racional para encontrar, seleccionar y utilizar los mejores argumentos de naturaleza jurídica para un caso determinado, nos menciona que existen diferentes formas de abordar la argumentación jurídica;

1) Análisis lógico del lenguaje Jurídico (Semiótica Jurídica): La semiótica jurídica puede conceptualizarse, como la teoría general de los signos y su aplicación, especialmente en el lenguaje, fundamentada en las tres dimensiones del signo que dan su nombre a las tres ramas de esta disciplina: la pragmática, la semántica y la sintáctica.[15]

2) Lógica de las normas (Lógica deóntica): Rama de la lógica, opuesta a la lógica proposicional, que tiene por objeto el estudio de la validez o no validez de las proposiciones, en lugar de la determinación de su verdad o falsedad.

Al tener como objeto de estudio un discurso normativo la lógica deóntica fue acusada, por los neopositivistas y los filósofos del Círculo de Viena, de incurrir en la llamada “falacia naturalista”. Sin embargo, los posteriores estudios, en los años 50 y 60, de R. M. Hare, entre otros, parecen haber permitido soslayar dicha acusación.[16]

3) La lógica como argumentación jurídica: La lógica (dejando de lado sentidos de la expresión del lenguaje común, como “eso es lógico”, y entendida como “lógica formal clásica”) es un tipo de análisis de la justificación de los argumentos. La lógica se ocupa de la justificación de los argumentos (no de su explicación) desde el punto de vista de la justificación interna (deja de lado la justificación externa) y desde una perspectiva prescriptiva (a la lógica no le interesa cómo razonan, de hecho, las personas, esto es, el razonamiento como proceso psicológico, sino cómo deben ser tales razonamientos para ser correctos). Además, adopta una perspectiva formal, en un triple sentido:

1) Generalización

2) Abstracción

3) Atención a la estructura.

unknown-4Ahora bien en torno tanto a la argumentación en general como a la jurídica se han establecido clasificaciones. En cuanto a la Argumentación en general nos encontramos con los siguientes tipos de argumentos formales:

 

  1. Argumentos deductivos

Como argumentos de verdad –argumentum ad varitatem– se suelen conocer los argumentos deductivos, con base en los cuales la conclusión se deriva de las premisas. Esto es, si las premisas son correctas, la conclusión también será correcta, pues nada que no esté contenido en las premisas podría estar contenido en la conclusión. Entre los principales argumentos de verdad están los siguientes: lógicos, del crecimiento, de la disminución, a posteriori y cálculo de costos.

El argumento lógico se organiza formalmente con dos o más premisas y una conclusión.

El argumento del crecimiento pone en relación a dos unidades matemáticas entre sí. Del resultado obtenido se deriva la plausibilidad de ahorro o ganancia.

El argumento de disminución ayuda o contribuye a la relativización de contraargumentos.

El argumento a posteriori trabaja como una prueba que proviene de la experiencia y que se utiliza como una conclusión, la que sirve para obtener conocimientos especiales a partir de teoría generales.

Otro caso de los argumentos deductivos es lo que hoy se conoce como el “cálculo de costos”, mediante el cual se presentan argumentos en pro y contra para ganar un punto de vista que permita ponderar el mal menor.

 

  1. Argumentos inductivos

Los argumentos inductivos se fundamentan en experiencias y observaciones empíricas. De los casos particulares se asciende a conclusiones generales. Resulta razonable sostener una conclusión por verdadera cuando todas las premisas resultan verdaderas. En este caso, la conclusión no resulta lógicamente obligatoria, sino que sólo es en serio cierto grado probable.

No obstante que todas las evidencias empíricas corroboren que en México la luz del Sol se puede apreciar todos los días, este argumento sólo puede ser válido en un marco estadísticamente asegurado, pues bastaría un único caso en contra para que la validez general se viera refutada.

 

  1. Argumentos indirectos

Un argumento indirecto se conoce como argumentum a contrario y su objeto es fundamentar la tesis propiamente mediante la descalificación de la tesis contraria.

 

En lo que respecta a la Argumentación Jurídica, nos encontramos con la presencia de dos tipos de argumentos; los argumentos generales en la argumentación jurídica y los argumentos jurídicos especiales.

Entre los argumentos generales en la argumentación jurídica nos encontramos los siguientes:

1) Caso fácil: Se presenta cuando es un caso de explorado derecho con ley y jurisprudencia clara y sin complicación alguna. Evidentemente este caso se torna difícil para la parte contraria. También se presenta cuando el discurso jurídico es ratificador.

2) Duda seria: Se actualiza este supuesto cuando no se cuenta con toda la información o se cuestiona parte de la misma afectando la discusión sustantiva. También se presenta cuando hay un conflicto de naturaleza axiológica.

3) Causa honesta: Se presenta cuando, independientemente de lo señalado por la norma, se involucran valores socialmente aceptados. Estos casos se convierten en difíciles para la parte contraria.

4) Mínima cuantía: Este tipo de argumento suele actualizarse cuando el proceso jurídico tiene un valor mínimo por el poco valor económico del asunto o por su simplicidad, que en ocasiones no requiere de procesos jurídicos complicados.

5) Causa oscura: Se presenta cuando el caso tiene elementos, hechos o pruebas, difíciles de comprender o valorar. En este caso se requiere un apoyo fuerte de la ciencia o argumentos clarificadores.

Los argumentos jurídicos especiales o formas especiales de argumentos jurídicos son fórmulas o principios del razonamiento jurídico que han adquirido un reconocimiento en la praxis del derecho como argumentos idóneos, las que en ocasiones se utilizan de manera complementaria a otras formas de argumentación jurídica.

No se puede decir nada definitivo sobre el número de formas especiales de argumentos jurídicos. Existen algunas reconocidas como válidas en todas o casi todas las ramas del derecho.[17]

A continuación se dará explicación de los que en consideración de los expertos resaltan mayor importancia.

1) El argumento a contrario: Es el argumento que, del hecho de que una norma atribuya una determinada consecuencia normativa a una determinada clase de sujetos o circunstancias, concluye que se debe excluir esta consecuencia normativa a aquellos sujetos que no pertenezcan al tipo de sujetos o circunstancias consideradas.

El argumento a contrario es un procedimiento discursivo conforme al cual, dada una determinada proposición jurídica, que afirma una obligación (u otra calificación normativa) de un sujeto (o de una clase de sujetos), a falta de una disposición expresa se debe excluir la validez de una proposición jurídica diferente que afirme esta misma obligación, (u otra clasificación normativa con respecto a cualquier otro sujeto (o clase de sujetos).[18]

Es el razonamiento según el cual solo procede la realización de las consecuencias jurídicas previstas en una norma cuando se cumplen todos y cada uno de los requisitos que se prevén en el supuesto como condición de la materialización de dichas consecuencias. Se llama a contrario este tipo de argumento debido a que se suele asegurar que si no se realizan todos y cada uno de los requisitos que se prevén como condición en la hipótesis normativa, entonces no tendrá lugar las consecuencias jurídicas establecidas en la norma.[19]

2) El argumento analógico: Este argumento pretende que de la premisa que atribuye una determinada consecuencia a cierta clase de sujetos o circunstancias, se puede pasar a una conclusión que atribuye la misma consecuencia normativa a otra clase de sujetos o circunstancias, que sean similares en un sentido relevante.

Implica un razonamiento inductivo que, partiendo de un supuesto particular, busca el principio general que lo inspira y que comparte con hechos o situaciones no previstos textualmente en la norma particular, lo que lo que justifica la aplicación de las consecuencias jurídicas de ésta a dichos, hechos o situaciones no previstas textualmente en la norma particular, lo que justifica la aplicación de las consecuencias jurídicas de ésta a dichos hechos o situaciones no previstas.[20]

3) El argumento a fortiori: Establece que si una clase de sujetos o circunstancias está conectada con una consecuencia jurídica determinada y otra clase de sujetos o circunstancias merece con más razón esta consecuencia, entonces esta consecuencia se aplica también. Cuando el argumento se refiere a una prohibición se denomina a minori ad maius; cuando se refiere a una facultad, a maiori ad minus.

El argumento a fortiori, del cual se pueden distinguir dos formas, que son el argumento a minori ad maius y a maiore ad minus, es un procedimiento discursivo conforme al cual, dada una proposición normativa, que afirma una obligación (u otra clasificación normativa) de un sujeto (o de clases de sujetos), hay que concluir la validez y la existencia como una disposición jurídica de una disposición jurídica diferente que afirma esta misma obligación (u otra clasificación normativa) de un sujeto (o clase de sujetos) que está (o estén) en estado de merecer. Con mayor razón que los primeros la calificación normativa que la primera disposición concedía a éstos.

4) El argumento de principios de derechos humanos ̔El control de convencionalidad. Sus pasos. ̔El principio pro persona. ̔Los principios de: a) universalidad; b) interdependencia; c) indivisibilidad; y, d) progresividad.

5) El argumento de la plenitud: Se basa en el dogma según el cual todo sistema jurídico es, por definición, completo: cualquier supuesto de hecho tiene una determinada consecuencia normativa.

6) El argumento de coherencia: Este argumento presupone que no existen normas antinómicas. De acuerdo con este argumento, cuando el interpreté se encuentra frente a dos disposiciones aparentemente contradictorias, intenta reinterpretarlas de manera que la contradicción no se produzca.

El argumento a coherentia parte de la idea que un legislador razonabe – y al que se supone también perfectamente previsor- no puede regular una misma situación de dos maneras incompatibles, de manera que existe una regla que permite descartar una de las dos disposiciones que provocan antinomia. Este argumento permite al juez intervenir para resolver la antinomia, pero si nos atenemos estrictamente a la hipótesis de la coherencia del derecho, la solución preexistiría en el sistema jurídico.

7) El argumento psicológico. También se denomina como de la voluntad del legislador. Intenta disipar las dudas por el recurso de la recuperación de la intención originaria de la autoridad normativa.

El argumento psicológico consiste en la investigación de la voluntad del legislador concreto por medio del recurso a los trabajos preparatorios. Entraña una investigación que permita precisar cuál fue la razón de la ley, reconstruyendo la intención del legislador y teniendo en cuenta el problema concreto que tenía que resolver, así como los principios generales a que se refirió, las enmiendas introducidas en el proyecto primitivo, etc. Este argumento permite más especialmente, refutar una interpretación de la ley que hubiere podido parecer plausible sino hubieran existido estas indicaciones.

8) El argumento histórico: Propone entender los términos jurídicos de un determinado texto normativo de la manera en que se han interpretado en la tradición jurídica a la que pertenecen.

El argumento histórico o de la presunción de continuidad supone que el legislador es conservador y que permanece fiel a la manera mediante la cual quiso regular una determinada materia , a menos que se hayan modificado expresamente los textos legales. Observemos que este argumento ha sido algunas veces eliminado en provecho de otro, sin que haya jamás existido inversión de la jurisprudencia.

9) El argumento apogógico: Denominado también como de reducción al absurdo. Según este argumento, las autoridades normativas no dictan normas absurdas. Se usa, generalmente, como refuerzo de otros argumentos, precisando que si se usara cierta interpretación, esta tendría consecuencias absurdas.

Se habla de argumento al absurdo cuando se confirma la validez de una interpretación demostrando que otra posibilidad interpretativa resulta insensata debido a las consecuencias indeseadas que provoca. Esta argumentación cumple así una función teleológica al justificarse mediante su finalidad evitar consecuencias indeseadas por el derecho.[21]

10) El argumento teleológico: Se aplica en el supuesto de ciertas dudas, se debe seguir el sentido que facilite la obtención de los propósitos que la ley persigue. Se le da un uso retórico distinto al psicológico.

11) El argumento económico: Este argumento presupone que el legislador no es redundante. Es decir, que sí parece que dos textos tienen el mismo significado, se debe atribuir a uno de ellos un significado diferente.

El argumento económico hipótesis del legislador no redundante afirma especialmente que se debe descartar una interpretación cuando, si se admitiera, el texto se limitaría a repetir lo que resultaba ya de un texto legal anterior y sería por eso mismo superfluo. Este argumento no se impone siempre, pues es perfectamente posible que la reglamentación especial no sea otra cosa que aplicación de un principio general.

12) El argumento de autoridad: Este argumento se relaciona con la autoridad invocada en un determinado argumento. Mal usado coincide con la falacia ad verecundiam. Con este argumento se busca el apoyo doctrinal en determinados textos dudosos. Debe usarse como un argumento complementario y siguiendo las leyes de racionalidad.

Consiste en atribuir a una disposición el significado sugerido por alguien y por ese solo hecho, por lo que su fuerza persuasiva, en principio débil, depende enteramente de la autoridad invocada, que puede ser una jurisprudencia no vinculante, como por ejemplo las tesis relevantes, el derecho comparado o la doctrina

13) El argumento sistemático: Se trata de un argumento usado en diversos sentidos: a) buscando una interpretación integral de normas diversas; b) dando un significado a un texto normativo por su ubicación en un lugar determinado; c) justificando interpretaciones dogmáticas.

El argumento sistemático parte de la hipótesis de que en el derecho es algo ordenador y que sus diferentes partes constituyen un sistema, cuyos elementos pueden interpretarse en función del contexto en que se insertan.

14) El argumento de la naturaleza de la cosa. Se trata de un argumento generalmente desprestigiado por la teoría actual. No obstante, bien usado es importante. Lo que busca es comprender el aspecto sustancial de un asunto para seleccionar de manera adecuada otros argumentos, así como para orientar la solución más acorde a la naturaleza del problema. Se trata de uno de los argumentos históricamente más antiguos

El argumento naturalista de las cosas o hipótesis del legislador impotente extrae sus conclusiones del hecho de que en una situación dada, es inaplicable un texto de la ley porque su aplicación se opone la naturaleza de las cosas.

15) El argumento de equidad: Busca lo más justo para el caso concreto. Su fuerza radica en tratar de darle flexibilidad a reglas generales que nos puedan llevar a soluciones injustas. Su uso es bastante reducido en el derecho moderno. No obstante, la nueva percepción de los derechos humanos puede darle una nueva relevancia.

De acuerdo con este argumento el juez al dictar las sentencias deberá tomar en cuenta las características del caso particular, y de acuerdo con éstas se interprete, se aplique con justicia la ley. Su fuerza radica en el hecho de que la aplicación inflexible de reglas generales, produce a veces; soluciones injustas; sin embargo, su debilidad descansa en el hecho de que el derecho es, en gran medida, una cuestión de regla generales.

16) El argumento a partir de principios jurídicos: En la actualidad el uso de los principios jurídicos se ha revitalizado, principalmente, por las teorías de la argumentación jurídica. Tienen un triple uso: como medio de interpretación, como sistema integrador y como criterio orientador de decisiones jurídicas.

 

Como se puede apreciar a lo largo del presente ensayo, lo que se intentó esperando haberlo logrado fue dar una exposición general, clara, concreta y explicita de los temas relativos tanto a la argumentación jurídica como a los argumentos jurídicos especiales

Así podemos estar en el entendido de que argumentación es la técnica racional de plantear pretensiones estructuradas de proposiciones que refleja una inferencia.

La Argumentación jurídica la podemos entender como la técnica racional de dar argumentos, buscar y seleccionar los mejores para dar solución a un caso determinado.

Y los Argumentos Jurídicos especiales son el conjunto de principios del razonamiento jurídico que adquieren un reconocimiento en la práctica del derecho como argumentos idóneos, las que se llegan a utilizar de manera complementaria para reforzar otra clase de argumentos jurídicos generales.

BIBLIOGRAFÌA

 

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Cátedra impartida por el Doctor Francisco Javier Dorantes Díaz.

Magistrada del Noveno Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito.

http://www.juridicas.unam.mx/publica/librev/rev/critica/cont/4/teo/teo9.pdf

http://www.webdianoia.com/glosario/display.php?action=view&id=320&from=action=search%7Cby=

[1]WESTON, Anthony, Las claves de la argumentación, trad. Malem Seña Jorge, 7ª Ed., Ariel, Barcelona, 2002, p.13.

[2] PLANTIN; Christian, La argumentación, trad. Amparo TUSÒN VALLS, 3ª Ed., Ariel, Barcelona, 2002, p.13.

[3] Citado por ATIENZA, Manuel, Las razones del Derecho, Teorías de la Argumentación jurídica, 3º Reimp., Universidad Nacional Autónoma de México, México, 2007, p.83.

[4] ATIENZA, Manuel, El sentido del Derecho, Ariel, Barcelona, 2001, p.254.

[5] CASTILLO Alva, José Luis, LUJAN Túpez Manuel y ZAVALETA Rodríguez, Roger, Razonamiento judicial, interpretación, argumentación y motivación de las resoluciones judiciales, Ara, Perú, 2006, p.233.

[6] HABERMAS, Jurgen, Teoría de la Acción Comunicativa i, trad. Jiménez Redondo Manuel, Taurus, México 2002, p.52.

[7] FUENTES Rodríguez, Catalina y ALCAIDE Lara, Esperanza, La argumentación lingüística y sus medios de expresión, Arco Libros, Madrid, 2007, p.9.

[8] EERMEN Van, Frans H., et. al., Argumentación, análisis, evaluación, presentación, trad. Roberto Marafioti, Biblos, Buenos Aires, 2006, p.9.

[9] GALINDO Sifuentes, Ernesto, Argumentación Jurídica, 4ª Ed., Porrúa, México, 2012, p.2.

[10] Véase: VALLARTA MARRÒN, José Luis, Argumentación jurídica, Ed. Porrúa, México, 2004, p.p. 1-2.

[11] Magistrada del Noveno Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito.

[12] ROJAS Armandi, Víctor Manuel, Argumentación jurídica, 1ª Ed, México, Oxford, 2012, p.45.

[13] OTERO Parga, Milagros e IBAÑEZ Mariel, Roberto, Argumentos de la argumentación jurídica, 1ª Ed., México, Porrúa, 2012, p. 4.

[14] PUY Muñoz, Francisco, La argumentación jurídica, problemas de conceptos, métodos de aplicación, Universidad de Santiago Compostela, España, 2004, p.120.

[15] http://www.juridicas.unam.mx/publica/librev/rev/critica/cont/4/teo/teo9.pdf

[16] http://www.webdianoia.com/glosario/display.php?action=view&id=320&from=action=search%7Cby=L

[17] ROJAS Armandi, Víctor Manuel, Argumentación jurídica, 1ª Ed, México, Oxford, 2012, p.265.

[18] GALINDO Sifuentes, Ernesto, Argumentación Jurídica, 4ª Ed., Porrúa, México, 2012.

[19] Ibídem pp.274-275.

[20] Ibídem p.273.

[21] ROJAS Armandi, Víctor Manuel, Argumentación jurídica, 1ª Ed, México, Oxford, 2012, pp.278-279.

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