DIARIO DE ANA FRANK

Por Irving Fidel Guerrero Pérez

unknown-4Es muy emotivo la manera en como una adolescente concluye un diario con el pensamiento de que aún dado lo absurdo e irrealizable de un sueño, principalmente por la guerra y las convicciones de hombres en el poder, aun así cree en la bondad innata del hombre. Es en si un pensamiento bondadoso, y la lectura es dirigida más a lectores jóvenes, pero dentro de las palabras de Ana Frank, hay más que una retrospectiva que pueda servir a un adolescente.

Encontramos que si bien los derecho humanos o las garantías individuales no tienen trascendencia en el mundo jurídico si no son positivizados, sí existen en lo que se llama un mundo metajuridico, entiéndase que se debe mirar más allá de lo tangible y darse cuenta el lector, que al ser un ser vivo es seguro que este impregnado de sensaciones y emociones, la empatía y la apatía son parte de esas emociones, y han sido emociones que han sido desarrolladas atraves de la evolución humana, imaginemos un espacio y un tiempo sin contrato social alguno, pensar que un hombre era castigado por matar a otro hombre por legítima defensa era pues incongruente, ya que si actuaba en legítima defensa era elocuente, además no había autoridad ni nadie que lo detuviera o lo castigará, además era un acto de justicia y quienes eran testigos darían la razón al que actuó en legítima defensa, pero si mataba por gusto o a consecuencia de sus actos reprobables y si aunque aún así no se castigaba por falta de ordenamientos, sí tenía consecuencias graves para quienes eran testigos del acto, como la venganza que es otra forma de justicia o por considerar al sujeto como una amenaza. Supongamos un segundo hecho en las condiciones de hoy, con las penas corporales por dicho delito y con todo el sistema jurídico de hoy en día, un hombre está obligado a matar a otro por órdenes, debido a que esas órdenes están sustentadas en que el enemigo atenta contra la seguridad nacional e incluso la seguridad directa de esa misma persona que ejecuta el acto, pues sería visto para su defensa ante el tribunal como un acto de legítima defensa, pero si se comprueba que no había una amenaza real e inminente estaríamos ante un acto de homicidio sin excluyente del acto ilícito, lo que alegaba Hanna Arendt de Eichmann; seguía órdenes, pues tanto se enajenó Eichmann de lo que estaba haciendo realmente que por un error en el entendimiento del imperativo categórico de Immanuel Kant que le atribuyó a Hitler la facultad legislativa, “el espíritu” de las leyes. El primer supuesto demuestra que los derechos que hoy en día conocemos en nuestras constituciones provienen de aquellos derechos que desde la antigüedad se debían de respetar, así como hoy también es el ̈deber ser ̈ el que rige nuestro sistema jurídico, pero en fin de ahí provienen nuestros derechos modernos, quedaron expresados tácitamente de generación en generación que cuando se rigieron los contratos sociales no se les incluyeron en ellos, pero realmente siempre han existido en la consciencia del hombre y decir que no existen es limitarse, por qué si no existieran, entonces no existirían los derechos que se consagran en las constituciones como la nuestras o en cualquier otra constitución donde se defiende el derecho a la propiedad privada, a la educación, a la expresión, al debido proceso, etc. Solo que en estos tiempos todo el derecho tiene que estar

positivizado y realmente no deberían estar divorciados estos conceptos, el derecho metajurídico y positivo, pues ambos se complementan. En el segundo supuesto, a pesar de que está en un error en el entendimiento de una teoría, Eichmann, entiende como una amenaza a los judios por conducto de Hitler. Esto es una consecuencia de la positivizacion del derecho: incluso lo que no es justo es ley.

unknown-5Al hojear de nueva cuenta este libro me doy cuenta que inevitablemente la guerra nos acecha pero para mantenerla alejada el reconocimiento de los derechos fundamentales tiene que ser no tácito sino totalmente expresó en todos los ordenamientos posibles, nacionales e internacionales y que la unificación del derecho sea mayor cada día, respetando los usos y costumbre de casa pueblo.

Fin.

Bibliografía. Diario de Ana Frank, Ana Frank, 3ra edición Julio 1999, editores mexicanos unidos, México.

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