El papel de las mujeres en El amor en los tiempos del cólera de Gabriel García Márquez

Por Rubén Rivera Hernández

imagesEl presente ensayo tiene como finalidad analizar el papel social que desempeñan las mujeres dentro de la novela El amor en los tiempos del cólera, obra publicada en 1985 por el colombiano Gabriel García Márquez. El argumento central de la trama es la historia del amor de un par de adolescentes, Fermina y Florentino, que se consuma en las últimas páginas del texto luego de más de medio siglo, tras haber experimentado Florentino seiscientos veintidós aventuras amorosas distintas y haber mantenido ella una vida en matrimonio con el doctor Juvenal Urbino.

El escenario es Cartagena de Indias: ciudad cuyo nombre se omite en la historia; sin embargo, su carácter colonial y situación geográfica, así como su topografía evocan el puerto caribeño. El autor organizó la novela en seis capítulos aproximadamente de la misma extensión, sin nombrarlos ni enumerarlos. Una de las características más llamativas y particulares que posee es la narración anacrónica, es decir, se altera el orden de la historia logrando finalmente una coherencia para el lector.

En la obra de Gabriel García Márquez las mujeres juegan un papel fundamental: son uno de los ejes centrales para generar la trama en sus historias; sin embargo, no deja de lado las desventajas sociales que éstas padecen e incluso las usa como herramienta para dar a entender las relaciones de poder que existen; García Márquez no presenta ninguna mujer que goce de privilegios masculinos y que además lleve a cabo actividades consideradas para hombres. Por todo lo anterior el presente ensayo se enfoca en mostrar el rol social de las mujeres en la novela en relación con su estado civil.

            Para efecto de mi exposición, tomaré en cuenta las siguientes categorías: mujeres solteras, mujeres casadas y mujeres viudas. En este contexto es importante tener en cuenta que durante la segunda mitad del siglo XIX, el espíritu conservador y religioso caracterizaba a la sociedad colombiana, generando ciertas restricciones para las mujeres. Las ideas traídas de Francia, Inglaterra y Norteamérica, promovían la imagen idealizada del mundo doméstico, en el cual las mujeres debían tener el control. Estos ideales únicamente involucraban a las mujeres de los sectores con mayores oportunidades, ya que aquellas que contaban con menos recursos, vivían con el objetivo principal de subsistir.

            En la época Colonial, en Colombia se consideraba que las mujeres estaban preparadas para el matrimonio a partir de los doce años de edad, los varones lo estaban a los catorce. Antes de esta edad, las mujeres se encontraban bajo la tutela paterna, una vez que contraían matrimonio, estaban bajo la tutela del marido: “Las casadas eran las que estaban sometidas a las mayores restricciones legales”[1], el marido era quien administraba los bienes y las mujeres no podían inmiscuirse en ese aspecto. Para 1887 se promulga en Colombia el Nuevo Código Civil Nacional, el cual destacó la supremacía del hombre respecto a la esposa. La ley 95 de 1980 fue el inicio de la protección de las posesiones e intereses de las mujeres casadas.[2]

            La clasificación establecida líneas arriba para analizar el rol social de las mujeres dentro de la novela El amor en los tiempos del cólera, se debe a que es, principalmente, su estado civil o la relación que mantienen con los hombres lo que las obliga a portarse de cierta manera frente a los demás miembros de la sociedad y por ende a cumplir con ciertos deberes para tener mayores o menores oportunidades dentro del ámbito social y político. Las mujeres quedan sometidas a funcionar dentro de un régimen patriarcal, condicionadas y dependientes del género masculino, “las mujeres existen en función de los hombres porque su propia existencia queda relegada a un segundo plano y supeditada a la utilidad que puedan brindar a los hombres, tanto de tipo biológico como laboral…”[3]

          images-1  La primera categoría, referida a las mujeres solteras se puede delimitar de la siguiente manera: el ser soltera dentro del contexto de la obra, es un estado que debe terminar para todas las mujeres, un estado que socialmente es mal visto y debe ser reemplazado por el matrimonio. Esto puede observarse claramente al no existir dentro de la historia mujeres de edad adulta que sean solteras, todas son jóvenes.

            Lo anterior se ejemplifica cuando, en la historia, el personaje de la hermana Franca de la Luz –superiora del colegio al cual asistía Fermina Daza– acude una mañana a casa de ésta a convencerle de establecer un matrimonio con Juvenal Urbino, pues lo considera una excelente opción. Con lo anterior puede comprobarse que las mujeres jóvenes solteras debían contraer matrimonio lo más tempranamente posible.

            Al parecer las mujeres solteras dentro de la novela, gozan de mayores libertades: al encontrarse bajo un estado de soltería, sin establecer relación alguna con el género masculino, las mujeres no muestran dependencia alguna, se desenvuelven de manera autónoma para realizar sus vidas, las relaciones que establecen y las decisiones que toman. La mayoría de las mujeres solteras que aparecen dentro del texto, sostienen generalmente relaciones amorosas intermitentes o pasajeras, sin que exista un compromiso trascendental.

            Tal es el caso del personaje llamado América Vicuña, una joven de catorce años quien sostiene una relación amorosa con el personaje masculino principal Florentino Ariza, durante un largo periodo de tiempo sin que nadie más se entere. “Coincidieron. Ella se comportaba como lo que era, una niña dispuesta a descubrir la vida bajo la guía de un hombre venerable que no se sorprendía de nada, y él se comportó a conciencia como lo que más había temido ser en la vida: un novio senil”.[4]

            Posteriormente, América Vicuña cae en una depresión y luego se suicida, debido a que Florentino se ausenta totalmente; el suicidio de esta joven es también impulsado por la intrascendencia de la relación que sostiene con Florentino y que se había convertido en algo importante dentro de su vida, “después de una media docena de encuentros no había para ambos otro sueño que las tardes de los domingos”[5]. Con lo anterior pueden recalcarse las características de las relaciones que generan las mujeres solteras.

            A pesar de lo antes mencionado, algunas de las solteras que aparecen dentro de la historia, se ven afectadas por acción de la figura paterna, quien busca protegerlas imponiendo ciertas prohibiciones y límites. Fermina Daza, personaje femenino principal en la historia, es un claro ejemplo de ello. Su padre, Lorenzo Daza, busca que ella se case con el doctor Urbino debido a su posición social y económica, prohibiéndole incluso establecer una relación con Florentino Ariza; “…se había impuesto el propósito único de hacer de la hija una gran dama…”.[6]

            El papel de las mujeres solteras pudiera parecer al lector el único que carece de influencia por parte del género masculino; no obstante, la narración da claros ejemplos de que incluso en este estado las mujeres se ven afectadas por las decisiones y actos de los hombres dentro de sus vidas.

            Por otro lado se encuentran las mujeres casadas, quienes se perciben bajo un yugo conyugal; se encuentran cumpliendo un rol central y elemental dentro de la familia, pero sometidas a las decisiones de su pareja, “…las mujeres quedan restringidas al hogar como único lugar donde pueden ejercer el poder…”[7] dentro de la narración son mujeres dominadas en cuanto a sus acciones, decisiones, los deberes que deben cumplir para con la familia a la que pertenecen y también a las relaciones que establecen con otros miembros de la sociedad.

            Después de haber contraído matrimonio, Fermina Daza se dedica únicamente a hacerse cargo de su hogar y su familia, soportando circunstancias poco agradables durante una gran cantidad de años, soportando incluso la infidelidad por parte del esposo. “…empezó a vislumbrar el desencanto de no haber sido nunca lo que soñaba ser cuando era joven,… sino algo que nunca se atrevió a decirse ni siquiera a sí misma: una sirvienta de lujo”[8].

            Debe considerarse además, que las mujeres casadas podían funcionar como un adorno social, como lo hizo Fermina: “Siempre se sintió viviendo una vida prestada por el esposo: soberana absoluta de un vasto imperio de felicidad edificado por él y sólo para él…”[9]; lo único que ella obtuvo fue el lograr inmiscuirse un poco en los asuntos políticos del esposo, pero no totalmente.

            Otro caso en el cual pueden apreciarse claramente las características del yugo conyugal, es el de Olimpia Zuleta. Casada con un cacharrero, tiene un encuentro amoroso con Florentino, en donde éste pinta una frase en su cuerpo, la cual delata su infidelidad y por lo tanto el marido la asesina; “Esa misma noche…se desnudó delante del marido sin acordarse del letrero, y él no dijo una palabra, ni siquiera le cambió el aliento,…fue al baño por la navaja…y la degolló de un tajo”[10].

            Con lo anterior puede notarse que la infidelidad cometida por Olimpia Zuleta a diferencia de la de Juvenal Urbino, es castigada de una manera mucho más severa debido a que el hombre mantiene el control dentro del matrimonio. Las mujeres dependen finalmente de su marido para vivir y satisfacer sus necesidades económicas, obligándoles este aspecto a cumplir adecuadamente su rol y resistir las dificultades que el marido impone.

        images-2    Finalmente, se trata la figura de las mujeres viudas: la viudez dentro de la novela se presenta como un estado de liberación del matrimonio. Las mujeres viudas dentro de la obra eran consideradas respetables, sin embargo, en casi todas ellas se muestra a este estado como la liberación del yugo bajo el cual resisten tanto tiempo, y les permite ser independientes y así poder establecer su rol social por propia decisión sin que el género masculino esté inmiscuido de alguna manera.

            Uno de los personajes que más claramente muestra las características de las mujeres viudas dentro de la sociedad creada por el autor, es la llamada viuda de Nazaret, quien se refugia una noche en casa de Florentino tras haber sido destruida su casa a causa de un cañonazo y es ahí cuando pierde el luto, manteniendo una relación con él.

            Luego de reconstruir su casa después de sesenta y tres días, recibe a diferentes hombres teniendo encuentros amorosos con aquellos que le agradaban, pero sin ningún tipo de relación formal; sin embargo, siempre fue vista como alguien respetable y nunca se advirtió de sus encuentros. “No faltó nunca a las citas ocasionales de Florentino Ariza, ni aun en sus tiempos más atareados, y siempre fue sin pretensiones de amar ni ser amada, aunque siempre con la esperanza de encontrar algo que fuera como el amor pero sin los problemas del amor”[11].

Otro claro ejemplo de lo anteriormente mencionado es nuevamente Fermina Daza. Al quedar viuda del doctor Juvenal Urbino puede consumar después de más de medio siglo su amor con Florentino Ariza, siendo ambos ancianos aunque con la desaprobación por parte de la hija de ella, Ofelia Urbino. De esta manera, los dos ejemplos antes mencionados pueden sustentar la manera en que las mujeres viudas pasaban de estar de luto a ser totalmente libres y experimentar otros amoríos, “Las había visto enloquecer de dolor ante el cadáver del esposo, suplicando que las enterraran vivas dentro del mismo ataúd,…pero a medida que se iban reconciliando con la realidad de su nuevo estado se las veía surgir de las cenizas con una vitalidad reverdecida”[12].

            Puede considerarse este estado como el más libre y quizá conveniente para la mujer, ya que no depende totalmente del género masculino, aunque tendría sus dificultades al observar que las mujeres viudas presentadas, generalmente actúan de manera precipitada debido a que obtienen esa liberación de manera repentina y no saben cómo es que deben actuar. Igualmente existen otras desventajas para las mujeres viudas al no tener ingresos de los cuales valerse, ya que durante el matrimonio todo dependía del papel masculino.

            En conclusión, durante toda la novela puede apreciarse la intención de Márquez por mostrar el régimen patriarcal de la sociedad en donde viven los personajes femeninos que él mismo recrea; se muestran detalles en los cuales sobresale el papel de la mujer como alguien condicionado a actuar bajo la tutela del hombre y a cumplir con las obligaciones que el estado civil, es decir, la relación que mantiene con el género masculino, le impone. Aunque la mujer es consciente de estar bajo este régimen, no se antepone ya que es la única manera de poder vivir; sin embargo, las acciones que están fuera de lo establecido por la sociedad, se llevan a cabo con el debido cuidado para no ser conocidas.

Finalmente, el desenlace de la novela atiza con un diálogo los temas principales de la misma; asimismo puede ser tomado como una interpretación de los cambios y las características de los roles sociales de acuerdo al género a lo largo de la historia:

“-¿Y hasta cuándo cree usted que podemos seguir en este ir y venir del carajo?-le preguntó.

Florentino Ariza tenía la respuesta preparada desde hace cincuenta y tres años, siete meses y once días con sus noches.

-Toda la vida-dijo”.[13] Cuando ambos enamorados deciden no bajarse del barco para continuar con su amor, sin relacionarse con el mundo.

 

Referencias:

Escandón, Alfredo, Género y falocentrismo en la obra de Gabriel García Márquez, Editorial Universidad Autónoma de Baja California, Mexicali, Baja California, 2011, 154 pp.

Blanco Blanco, Jacqueline, Cárdenas Poveda, Margarita. (2009). “Las mujeres en la historia de Colombia, sus derechos, sus deberes”, Revista Prolegómenos. Derechos y valores, Volumen XII No. 23, 143-158, Bogotá.

García Márquez, Gabriel, El amor en los tiempos del cólera, Editorial Diana, México, 2010, 378 pp.                                                                                                                                                          

Londoño Vega, Patricia, Las colombianas durante el siglo XIX, Biblioteca virtual Luis Ángel Arango en http://www.banrepcultural.org/node/73270 , 26. Febrero. 2014.

 

[1]Londoño Vega, Patricia, Las colombianas durante el siglo XIX, Biblioteca virtual Luis Ángel Arango en http://www.banrepcultural.org/node/73270 , 26. Febrero. 2014.

[2] Ídem.

[3] Escandón, Alfredo, Género y falocentrismo en la obra de Gabriel García Márquez, Editorial Universidad Autónoma de Baja California, Mexicali, Baja California, 2011, p. 71.

[4] García Márquez, Gabriel, El amor en los tiempos del cólera, Editorial Diana, México, 2010, p. 297.

[5] Ídem.

[6] García Márquez, op. cit., p. 93.

[7] Escandón, Alfredo, op.cit., p. 71.

[8] García Márquez, op. cit., p. 241

[9] Idem.

[10] Ibidem, p. 237.

[11] García Márquez, op. cit., p. 167

[12] Ibidem, p. 221

[13] García Márquez, op. cit., p. 378.

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