Ensayo sobre la influencia de las redes sociales en la sociedad contemporánea

Por Rubén Rivera Hernández

images-3En la sociedad actual, el impacto de los medios tecnológicos ha sido tal que ha impregnado casi por completo las esferas de la vida cotidiana: el uso del internet así como el auge de las redes sociales como medio de comunicación y representación individual –es decir, como estímulo del forje de la identidad– es ya prácticamente un suceso recurrente en la vida de buena parte de la sociedad. El impacto de las redes sociales en particular ha sido de tal magnitud, que ha repercutido e influido notoriamente en el ámbito comunitario e individual, lo que ha tenido como consecuencia el advenimiento de ciertas ventajas y desventajas que no pueden soslayarse.

Un estudio más o menos general de las consecuencias que ha generado la evolución de las redes sociales como motor de transformación de la sociedad contemporánea resultaría bastante amplio, por lo que sólo me limitaré a abordar algunas concepciones y consecuencias sociológicas en el marco del pensamiento del sociólogo Zygmunt Bauman.

unknown-4En su libro Modernidad Liquida, Zygmunt Bauman señala que el contexto social actual se sustenta sobre principios de individualidad y autosuficiencia del ser humano; en sus palabras: “la necesidad de transformarse en lo que uno es constituye la característica de la vida moderna” (Bauman, 37). La individualización, sin embargo, no descarta la necesidad de establecer vínculos y pertenecer a un grupo o comunidad, que en este caso se traduce en lo que algunos sociólogos han llamado comunidad virtual; en este sentido, se expresa Bauman citando a Jock Young: “Hombres y mujeres buscan grupos a los cuales pertenecer, con seguridad y para siempre, en un mundo en el que todo lo demás se mueve y se desplaza, donde ninguna otra cosa es segura” (Bauman, 182). En este punto, el argumento de Young cobra una vigencia relevante: el sentido de pertenencia es una necesidad constante y además un medio de reiterar la individualidad: las redes sociales, en este sentido, cobran un papel fundamental en la construcción de la identidad individual del sujeto actual.

Sin embargo, en muchos casos, contrariamente al objetivo de los individuos de relacionarse dentro de una red social prometedora en términos de ventajas sociales, la comunidad generada en el marco de las mismas es más bien frágil e inestable: “es un hogar aparente…una clase de hogar que, para la mayoría de las personas, parece más de cuento de hadas que fruto de la experiencia personal… El hecho de quedar fuera del terreno de la experiencia ayuda: es imposible poner a prueba la benévola calidez del hogar, y sus atractivos, en tanto imaginarios, no se contaminan con los aspectos menos simpáticos de la pertenencia forzosa y las obligaciones no negociables….Ser un hogar ampliado también ayuda”. (Bauman, 183)

Así, puede concluirse que las redes sociales buscan estimular la satisfacción de necesidades de comunicación e información de los individuos con un carácter, cabe reiterar, de “instantaneidad”; de esta manera, Bauman lo define como “una satisfacción inmediata, en el acto, pero también significa el agotamiento y la desaparición inmediata del interés” (Bauman, 127). Lo que se deduce de esta premisa es que la instantaneidad y el progreso tecnológico actual en materia comunicativa e informativa, tendrían que ser un beneficio; en oposición, el avance tecnológico provoca la desaparición de la comunicación directa, mientras que la “nueva instantaneidad del tiempo cambia radicalmente la modalidad de cohabitación humana – y especialmente la manera en que los humanos atienden (o no atienden, según el caso) sus asuntos colectivos, o más bien la manera en que convierten (o no convierten, según el caso) ciertos asuntos en temas colectivos-“. (Bauman, 135)

unknown-5Hoy en día lo que requiere explicación y comprensión es la creciente publicidad de las ideas comunitarias como cuestión social importante; las redes sociales funcionan como espacio para la explosión y popularidad de éstas y para llevar a cabo el ejercicio de comunicación y pertenencia a un grupo, estableciendo el individuo, como se ha dicho, una identidad propia dentro de las comunidades. Empero, cabe destacar que dentro de la libertad de estas redes surge la necesidad de crear identidades lo más parecidas al ideal individual –y en algunos casos colectivo cuando se atiende a estereotipos–, causando la preproducción de personalidades falsas que distan mucho de la realidad material de cada ser humano: ser partícipe de una comunidad virtual o red social conlleva en algunos casos a usar una máscara; a este respecto Zygmunt Bauman cita las palabras de Richard Sennett: “Usar una máscara es la esencia de la civilidad. Las máscaras permiten una sociabilidad pura, ajena a las circunstancias del poder, el malestar y los sentimientos privados de todos los que la llevan”. (Bauman, 103)

En otro sentido, las redes sociales son, además, un reflejo de la demanda de los individuos por visualizar las experiencias y modos de vida ajenos, como una salida a las propias o únicamente con la finalidad de obtener ejemplos a seguir; “La observación de la experiencia ajena, la posibilidad de atisbar las tribulaciones de los demás, despierta la esperanza de descubrir los problemas causantes de la propia desdicha, darles un nombre y buscar maneras de combatirlos o resolverlos” (Bauman, 172); proporcionalmente, el liderazgo ha sido cambiado por el espectáculo; quien domina y tiene bajo su control las emisiones de ondas maneja el entorno habitado, y decide su forma y contenidos.

Así, la existencia de las redes sociales ejerce una influencia importante en el mundo actual pues lo transforma día con día junto con sus sociedades e ideologías. Los individuos son muy parecidos a su época y actúan en reacción a ella: son obligados a ser de una manera para poder sobrevivir y resistir a sus cambios. La sociedad contemporánea, cargada con elementos como el rápido progreso tecnológico, la instantaneidad en la comunicación, la individualidad y la ausencia, por otro lado, de comunicación directa, forja seres humanos con características muy particulares: “Cuerpos delgados y con capacidad de movimiento, ropas livianas y zapatillas, teléfonos celulares (inventados para el uso del nómade que necesita estar permanentemente en contacto), pertenencias portátiles y desechables,…símbolos principales de la época de la instantaneidad”. (Bauman, 137).

Referencias:

Bauman, Zygmunt, Modernidad liquida, Fondo de Cultura Económica, México, 2003, 226 pp.

 

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