Fundamentación y Motivación Constitucional

Por Oscar Josafat Leyva Ferzuli

¿Cuál es la motivación que incita a los pueblos a autorregularse, a entregar sus impulsos y deseos individuales en favor de una comunidad? ¿Es una necesidad intrínseca del hombre o tan solo es el desarrollo lógico de la evolución humana?

imagesEpicuro de Samos[1] fue el primero en pensar en un acuerdo tácito entre los hombres para regular las relaciones entre éstos, limitando sus derechos ante un grupo proveniente de estos mismos, con la intención normar su propia convivencia y alcanzar la protección de sus más fundamentales derechos. Posteriormente, tal hipótesis sería conocida como la teoría rousseauniana del contrato social[2]. “[…] ya que el impulso del apetito constituye la esclavitud, en tanto que la obediencia a la ley es la libertad”.[3]

Ahora bien, para alcanzar tal fin es necesario el establecimiento de un cuerpo normativo supremo al cual se encuentren subordinados tanto los miembros de un Estado, como todo el sistema normativo con el que se pretenda abarcar el amplio y complejo conjunto de relaciones que se suscitan entre los hombres.

A ese cuerpo normativo se le llama constitución, la cual, en un sentido muy acorde con la filosofía rousseauniana, consiste en el ordenamiento fundamental y supremo en que se proclaman los fines primordiales del Estado y se establecen las normas básicas conforme a las que se limitarán sus actuaciones respecto del poder público de imperio con el que cuenta para realizarlas.[4]

En una visión que busca apegarse más a las circunstancias que rodean el nacimiento de una constitución, Ferdinand Lassalle señala que una constitución en esencia es: “la suma de los factores reales de poder que rigen ese país”.[5]

juicio1Los factores reales del poder de los que hablaba Lassalle varían dependiendo la época de la historia en la que nace una constitución en un país determinado. En México, por ejemplo, en el nacimiento de la Constitución de 1917 entraron en escena diversos factores reales del poder que le dieron vida. Dichos factores se conformaron por quienes se consolidaron como la fuerza revolucionaria más importante en el país al terminar el movimiento armado, los vencedores, los carrancistas. Fueron estos los que se dieron cita en Querétaro para reformar la Constitución de 1857 hacia una nueva nación.

Ahora bien, siguiendo la teoría kelseniana, de acuerdo a la jerarquía normativa que se desarrolla en el derecho, consiguiendo su validez una norma siempre y cuando surja a partir de una norma superior, la constitución de un Estado debe también tener un fundamento de validez. [6]

Así, para Kelsen la constitución de un Estado deriva de la norma fundamental básica presupuesta (norma hipotética fundamental) y de la cual a su vez deriva el resto de normas que abarcan un sistema jurídico. “Una norma semejante, presupuesta como norma suprema, será designada aquí como norma fundante básica”.[7]

Dicha norma fundamental básica, al ser el fundamento de la constitución, es también el fundamento de todo el sistema normativo de un Estado. Es un fundamento meta jurídico que le otorga validez al resto de las normas, incluyendo las constitucionales, que nacen dentro de una inevitable subordinación a ésta. Es decir, dentro de la jerarquía normativa del derecho en un Estado, la norma fundamental básica es aquella que una vez presupuesta, otorga el fundamento que le confiere validez a la constitución del mismo y ésta asimismo, al resto de la jerarquía normativa estatal.[8]

39721-principalSegún Kelsen, para hallar la norma fundamental básica, es necesario acudir a las constituciones anteriores hasta llegar a la primogénita, sobre la cual, habrá de suponerse la norma fundamental básica.

En ese sentido, la Constitución de 1917 surge de la intención de reformar la Constitución de 1857. Lo anterior puede advertirse del proyecto presentado por el Sr. Venustiano Carranza, conocido ya como el Primer Jefe de la Revolución, ante el Congreso Constituyente de 1916.[9] Dicho proyecto pretendía transformar y superar la precitada Constitución de 1857, que se había quedado corta[10] en muchas materias, adaptándola a las necesidades fundamentales del pueblo mexicano derivadas de los antecedentes antes relatados, buscando instaurar dentro de la Carta Magna los ideales defendidos durante la revolución.

Para tal efecto, un cúmulo de congresistas revolucionarios fueron elegidos popularmente para cumplir con la inmensa responsabilidad de discutir una reforma constitucional, para integrar el proyecto del general Carranza de la manera más adecuada y benéfica para la población mexicana, pensando no solo en el presente, sino también en el futuro del país, en que las generaciones posteriores pudieran gozar de los derechos que se fueron consagrando durante la Revolución Mexicana y que pudieran disfrutar de una constitución que instituyera los principios y valores enaltecidos a través del movimiento armado, para mantenerlos en el seno de la nación de manera permanente.

Tomando en cuenta que la Constitución de 1917 surge de un proyecto reformador, resulta necesario buscar su validez positiva yendo atrás en el tiempo hasta arribar a la primera constitución de nuestro país, a saber, la Constitución de 1824. Una vez hecho lo anterior, el siguiente paso consiste en presuponer la norma fundamental básica.

Conforme al ejercicio anterior, no podremos conocer tal norma, únicamente es posible suponerla como la que otorga validez a nuestra constitución. Sin esta suposición, de acuerdo con lo postulado por Kelsen, no sería posible sostener la validez de nuestro sistema jurídico.

Ahora bien, si nos alejamos de la norma fundamental básica de Kelsen como fundamento de la Constitución de 1824 y por tanto, de la actual, lo que si nos es posible conocer es la motivación que le dio vida a nuestra constitución. Nos parece lógico pensar en la existencia de una motivación en aquellos encargados de la redacción de la ley máxima que regirá los destinos de los miembros de un Estado.

Así, en contraposición a la norma fundamental básica, que debe ser supuesta, la motivación de un constituyente puede conocerse analizando las circunstancias que rodean la creación de la constitución. La motivación que origina el nacimiento de una constitución es una motivación histórica, una motivación que contempla la realidad histórica de una nación.

La motivación es también parte fundamental de la construcción de una constitución, que, a diferencia de la norma fundamental básica, encuentra su existencia en un contexto más histórico que jurídico, y de la cual se servirán sus redactores para circunstanciar las normas fundamentales que se adecuen a la realidad presente y futura de una nación.

Dicha motivación puede observarse en la diligencia con la que se llevó a cabo el proceso legislativo de la Constitución de 1917, incluso, pudiera resultar curiosa e inverosímil la manera en que se discutió el proyecto de reforma, el arrebato de argumentos, las férreas respuestas, la intensidad de las discusiones, actuaciones todas dirigidas a alcanzar el bienestar nacional, situaciones que pudiéramos calificar de esporádicas o incluso hasta extintas en los actuales procesos legislativos.

Sin embargo, teniendo conocimiento de los hechos históricos anteriormente relatados, la motivación en comento es pura y simplemente lógica.

BIBLIOGRAFÍA

  • Bloch, Ernst, Derecho natural y dignidad humana, trad. de Felipe González Vicen, Madrid, España, Editorial Aguilar, 1980.
  • Rousseau, Jean-Jacques, El contrato Social, México, Porrúa, 2015.
  • Burgoa, Ignacio O., Derecho Constitucional Mexicano, México, Porrúa, 1999.
  • Lassalle, Ferdinand, ¿Qué es una constitución?, Colofón, México, 1997.
  • Kelsen, Hans, Teoría General del Derecho y del Estado, trad. Eduardo García Máynez, UNAM, 1988.
  • Kelsen, Hans, Teoría Pura del Derecho de Eduardo García Máynez, México, Porrúa, 2013.

[1] Bloch, Ernst, Derecho natural y dignidad humana, trad. de Felipe González Vicen, Madrid, España, Editorial Aguilar, 1980. p.12.

[2] Encontrar una forma de asociación que defienda y proteja con la fuerza común la persona y los bienes de cada asociado, y por la cual cada uno, uniéndose a todos, no obedezca sino a sí mismo y permanezca tan libre como antes. (Rousseau, Jean-Jacques, El contrato Social, México, Porrúa, 2015. p. 11.)

[3] Ibidem p. 15.

[4] Burgoa, Ignacio O., Derecho Constitucional Mexicano, México, Porrúa, 1999, p. 281.

[5] Lassalle, Ferdinand, ¿Qué es una constitución?, Colofón, México, 1997, p. 19.

[6]Si inquirimos por qué la Constitución es válida, tal vez encontraremos su fundamento de validez en otra Constitución más antigua. […] La validez de esta primera Constitución es el supuesto último, el postulado final de que depende la validez de todas las normas de nuestro sistema jurídico”. Kelsen, Hans, Teoría General del Derecho y del Estado, trad. Eduardo García Máynez, UNAM, 1988, p. 135.

[7] Kelsen, Hans, Teoría Pura del Derecho trad. de Eduardo García Máynez, México, Porrúa, 2013, p. 201.

[8] Idem.

[9] Cita tomada del sitio de internet de la Cámara de Diputados www.diputados.gob.mx/LeyesBiblio/ref/cpeum/DD_Constituyente.pdf (Transcripción del Diario de los Debates del Congreso Constituyente de 1917)

[10] […] nuestro código político tiene en general el aspecto de fórmulas abstractas en que se han condensado conclusiones científicas de gran valor especulativo, pero de las que no ha podido derivarse sino poca o ninguna utilidad positiva. […]” Informe de Venustiano Carranza al Congreso Constituyente (Ibidem p. 260).

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