La Pena de Muerte

Por Magda Karina Morales Bucio                                                                                                     

Introducción.

Unknown-1Como es sabido, la pena de muerte ha sido aplicada desde tiempos remotos por diferentes civilizaciones. Este tipo de pena, también conocido como “pena capital” fue siempre utilizada con base en dos argumentos: por una parte, como forma de castigo para el delincuente y, al mismo tiempo, como una manera de prevenir otro tipo de delitos. Hay muchos argumentos a favor y en contra de la pena de muerte, y por tanto existen dos posiciones muy distintas del tema por esta razón.

La aplicación de la pena de muerte es algo que puede percibirse a nivel personal, pues nos compadecemos con la idea de quitar la vida, sin tener en cuenta la posición sobre la “justicia”. Esta idea de justicia ha dejado perpleja a la gente por siglos y siglos, pues la mayoría de los seres humanos tenemos otra perspectiva sobre la justicia y los derechos.

¿Se podría afirmar que verdaderamente dicho castigo se justifica y que realmente disminuye el delito? Una de las razones por la cual se debe analizar la utilidad de esta medida es el acceso al sistema legal. Pues se afirma, que aquellos con menos capacidad económica tendrían menos posibilidad de tener una buena defensa en el juicio y por tanto, una alta probabilidad de ser sancionadas con esta pena.

Por otra parte, con base en las estadísticas mundiales de aplicación de dicha pena y comparándolas con su posible impacto en la disminución de la delincuencia, no se han mostrado resultados convincentes que puedan probar con certeza que esta sanción frena la comisión de delitos.

Es por eta razón, que a través del los tiempos, la pena de muerte ha sido fuertemente cuestionada defendida y atacada, dependiendo en gran parte, de la óptica con que se mire cada una de las posturas que se tienen al respecto.

Desarrollo.

Muchos de nosotros a veces sentimos repugnancia cuando escuchamos hablar de pena de muerte, por cuanto implica quitarle la vida a un ser humano. Pero también muchos de nosotros sentimos que esa es una muy buena alternativa para muchos de los males que nos aquejan en la actualidad, para disminuir los niveles de violencia. Pero ¿es moralmente aceptable la pena de muerte? No digamos sí legal, porque la legalidad puede ser variable, mediante una modificación a la Constitución Política de cada país y, aunque es verdad que en América Latina son muy pocos los países que aplican la pena de muerte para delitos graves, también es verdad que podría legislarse al respecto, para que se aplicara a asesinos, violadores, secuestradores, o delitos similares.

En México, la conveniencia de establecer la pena de muerte en la Constitución fue motivo de largas y acaloradas discusiones en el seno del Constituyente de 1917, siendo los diputados Ríos y Bolaños quienes mayores argumentos ofrecieron en contra de dicha sanción.

Unknown-2Así, durante la 39a sesión se señaló que se pretendía la abolición de la pena de muerte, salvo el caso de traición a la patria, fundando la iniciativa, sintéticamente, en las mismas razones que habían venido sosteniendo los abolicionistas de la pena capital; pues constituye una violación al derecho natural.

Es decir, el argumento principal se basó en que su aplicación sería contraria a la teoría que establece que las penas son un medio de conseguir la corrección moral del delincuente, por tanto, resultaría inútil dicha pena, porque no es verdad la ejemplaridad que se ha pretendido, pues quien menos sufre con la aplicación de esa pena, es el propio delincuente; a quien afecta principalmente es a su familia.

La irrevocabilidad de tal pena no deja lugar a la enmienda de errores judiciales, en el estado actual de la ciencia, no puede asegurarse si un infractor de la ley es un criminal o un enfermo; por medio de la pena de muerte se confunden los dos casos de una manera irreflexiva e injusta.

Los crímenes siempre han sido un problema polémico en la sociedad. Hay muchos maneras de castigos que se usan por los crímenes: las multas, los encarcelamientos, y, en casos raros, las ejecuciones.

La delincuencia entre nosotros es fruto de la ignorancia; mientras la sociedad no haya cumplido con su deber de extirpar ésta, no tiene el derecho de aplicar la pena de muerte, puesto que los delitos a que ella se aplica son el fruto de la omisión de la misma sociedad.

Así pues, la pena de muerte se convierte en el castigo máximo que se paga por un delito, es aquí donde cabe la pregunta: ¿matando a una persona se alivia el dolor que ésta ha causado en vida?

Posiblemente la respuesta de muchos sea que no se alivia pero se mitiga. ¿No sería mejor invertir en educación y planes de desarrollo social que eviten que los individuos delincan? Suena muy novelesco pero es un buen inicio en la búsqueda casi utópica de vivir en una sociedad mejor.

 

Conclusión.

Hacer una exposición sobre la pena de muerte tiene como resultado una gran controversia. Aquellos que se encuentran a favor, argumentan que su aplicación reduce el delito, previene su repetición, y es una forma de castigo adecuada para el asesinato. El argumento en cambio de los detractores, es que no reduce el crimen en mayor medida que la cadena perpetua, además resulta en una violación de los derechos humanos, se conduce a ejecuciones de algunos inocentes, y supone una discriminación de hecho contra las minorías y los pobres que puedan no tener recursos suficientes en el sistema legal para alegar una defensa.

Unknown-3También es notorio el aumento de organizaciones de derechos humanos que trabajan persistente e incansablemente para que dicha medida sea abolida; para estos grupos o movimientos, la violación de los derechos humanos a causa de los errores judiciales, resulta un excelente punto de partida en su larga crítica hacia la pena capital, puesto que ésta no solo no resuelve el problema del crimen sino que se convierte en la salida facilista y de conveniencia política para quienes son los encargados de impartir justicia.

Considero que lo que verdaderamente se necesita en nuestro medio es el fortalecimiento de las instituciones, el trabajar intensamente en la prevención del delito, establecer penas ejemplarizantes, reducir al mínimo los subprocesos penales y beneficios e inclinarse por la resocialización de aquellos que hacen del delito su pan diario.

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