La Percepción de la discriminación en México

Por Ximena Gallardo Valencia

Unknown-1“Hay que mejorar la raza”, “estas bien indio”, “te bajaron del cerro a tamborazos”, “prieto”, “No seas puñal/maricon/puto”, las frases anteriores son algunas de aquellas comunes en el vocabulario del mexicano que son usadas con naturalidad en cuacualquier contexto, ya sea en el transporte público, en la calle, en los hogares, o incluso en la televisión.

Los mexicanos no nos consideramos como personas que discriminan, creemos que lo que causa disferencias entre la gente es la riqueza y no tanto las apariencias físicas o las preferencias sexuales, las frases como las anteriores las utilizamos como burla o insulto pero considero que las personas al utilizarlas no las toman como un acto de discriminación si no más bien como parte del lenguaje equiparable a insultos como “pendejo” o “idiota”, es decir, no percibimos la discriminación a través de este lenguaje.

La discriminación se ha naturalizado, es el resultado de un proceso histórico y cultural en el que se ha idealizado a la raza blanca, en el que hay un sentimiento de superioridad, ya sea por el color de la piel, la estatura, la condición económica cualquier otra, por eso utilizamos esas frases con tanta regularidad y normalidad.

images-5Mi objetivo en este trabajo es exponer cómo estás “frases de odio” se han convertido en algo cotidiano que la mayoría de las personas no consideran como actos de discriminación, pero primero hay que saber qué es lo que significa discriminación.

Según la RAE el discriminar es “dar trato desigual a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos, de sexo, etc.”

Para Jesús Rodríguez Zepeda discriminar significa “tratar de manera desigual a personas o grupos sobre la base de perjuicios sociales acerca de éstos, con la consecuencia de limitar o negar los derechos fundamentales y las oportunidades relevantes de las personas que los integran”[1].

Por otro lado existe la postura de Karla Pérez Portilla que basando sus análisis en la escala de Gordon Allport de cinco puntos para describir las formas en las que funciona el prejuicio, habla de un discurso de odio y de expresiones discriminatorias, definiéndolas como “ la serie de estereotipo, prejuicios, imágenes y mensajes que representan errónea y desfavorablemente a grupos desventajados, representando un daño en sí mismas, pero también son un indicador y a menudo el inicio de una cadena de conductas y actitudes discriminatorias”.[2]

El discurso de odio son las mismas expresiones pero cuando incitan a algún tipo de violencia, la autora propone que sean reguladas en la legislación encaminado a los medios de comunicación pero ella misma reconoce las limitaciones que al derecho de expresión esto implica, es imposible crear una ley que establezca lo que las personas pueden o no pueden decir, ni tampoco se puede vigilar a cada particular para que no utilice ese determinado leguaje, además de que también existiría el problema de determinar que frases deben ser consideradas como de odio y cuáles no, en lo personal considero que esos solo se podría observar cuando existiera ya una conducta típica como lesiones u homicidio, y que el sujeto activo dijera abiertamente que lo motivó a realizar dicho acto.

images-3En el sentido estricto de la palabra discriminación se realizan actos que limitan o atentan contra los derecho fundamentales de un grupo o una persona por determinadas características que pueden ser el aspecto físico, la religión, la cultura, las preferencias sexuales o cualquier otra que desde el punto de vista de quien discrimina, esas características son aspectos negativos hacia los cuales siente aversión.

Una vez determinado que se considera como discriminación es importante conocer el sentir del mexicano respecto a la discriminación.

De acuerdo a la Encuesta Nacional sobre Discriminación en México 2010, una de cada dos personas LGBT consideran que la discriminación es el principal problema que enfrenta su comunidad, mientras que el 19.5% de personas pertenecientes a un grupo étnico considera que también su principal problema es la discriminación.[3]

Los insultos generalmente son referentes al aspecto físico o al color de piel, pero solo el 20.02% de la población en México ha sentido que sus derechos no han sido respetados por su apariencia física mientras que el 74.6% no lo han sentido y solo el 15% han sentido que por el color de su piel no se han respetado sus derechos, 8 de cada diez personas se sienten conformes con su tono de piel y solo el 29% cree que el color de piel influye en el trato.[4]

Los insultos también van dirigidos en forma peyorativa hacia los grupos indígenas pero de acuerdo a las encuestas el 72.6% de las personas encuentran muy positivo que México sea un país pluricultural.[5]

Con base en las encuestas se podría decir que para poder sentir la discriminación hay que formar parte del grupo vulnerable, y la discriminación no está relacionada con que te insulten o te digan frases denigrantes, para los grupos vulnerables sus problemas se encuentra dentro de los ámbitos laborales, educativos, económicos y de salud, y ellos ven como principal responsable de estas situaciones de desigualdad a los gobernantes.

Rodrigo Gutiérrez Rivas nos dice que la discriminación tiene un carácter estructural, principalmente incorporado al lenguaje, que hacen que nos puedan parecer inconscientes o no intencionadas por que forman parte de las instituciones económicas, políticas y culturales de una sociedad.[6]

Algo similar expone Rodríguez Zepeda estableciendo que la discriminación el resultado natural de la interacción y que ésta es inevitable además de ser un proceso histórico que se constituye de forma intergeneracional y que se prolonga mediante la tradición y la costumbre, dándole también un carácter de institución a la discriminación.[7]

images-4En conclusión las frases que dije al principio son resultado de un proceso histórico proveniente desde la época de la colonia donde se arraigó la superioridad de la raza blanca sobre los indígenas, dejándonos como herencia ciertas frases que usamos como insultos sin verlas como una forma de discriminación ya sea por parte del que las dice o del que las recibe puesto que la discriminación la pensamos más como acciones que como palabras, además de que son frases tan comunes que no nos ponemos a analizarlas, es hasta que nos detenemos a darles un sentido más profundo cuando vemos la dimensión discriminatoria.

Al ser parte de nuestra cultura no se puede eliminar con normas, pues aun cuando se logren erradicar estas frases, surgirán unas nuevas debido a que es la naturaleza del ser humano el categorizar, el estigmatizar y el construir prejuicios, quien sabe si en un futuro tengamos frases insultantes que hagan referencia a los estadounidenses o a los franceses, todo depende de cómo las comunidades interactúen entre sí.

Considero que por el momento la única solución es evitar el uso de frases y palabras como esas y educar a los más pequeños en el respeto de todos por el simple hecho de ser humanos, no poner colores, tamaños, etiquetas, y vernos todos como seres vivos que respiramos, que pensamos y que sentimos.

Fuentes Consultadas

RODRÍGUEZ ZEPEDA, Jesús (coord.), Hacia una razón antidiscriminatoria estudios analíticos y normativos sobre igualdad de trato, México, Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, 2014

PÉREZ PORTILLA, Karla, “¿Solo palabras? El discurso de odio y las expresiones discriminatorias en México”, México, Comisión Nacional de los Derechos Humanos, 2015

GUTIÉRREZ RIVAS, Rodrigo, “la categoría de la discriminación y su relación con el paradigma de los derechos humanos: un apunte crítico”, Sin derechos exclusión y discriminación en el México actual colección, México, UNAM, Instituto de Investigaciones Jurídicas

Encuesta Nacional sobre discriminación en México Enadis 2010, Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, México, 2016

[1] Rodríguez Zepeda, Jesús (coord.), Hacia una razón antidiscriminatoria estudios analíticos y normativos sobre igualdad de trato, México, Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, 2014, p.33

[2] Pérez Portilla, Karla, “¿Solo palabras? El discurso de odio y las expresiones discriminatorias en México”, México, Comisión Nacional de los Derechos Humanos, 2015, p 13

[3] Encuesta Nacional sobre discriminación en México Enadis 2010, Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación, México, 2016

[4] idem

[5] idem

[6] Gutiérrez Rivas, Rodrigo, “la categoría de la discriminación y su relación con el paradigma de los derechos humanos: un apunte crítico”, Sin derechos exclusión y discriminación en el México actual colección, México, UNAM, Instituto de Investigaciones Jurídicas, pp. 3-6

[7] Rodríguez Zepeda, Jesús, op.cit.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s