El hábeas corpus en la legislación colombiana

Por Galit Abigail Granados Roldan 

Unknown-9.jpegEl propósito de este trabajo es mostrar el funcionamiento y los alcances del hábeas corpus en la legislación colombiana, así como la adaptación que sufrió al pasar del derecho ingles a una democracia latinoamericana y un breve comparativo con México con el fin de analizar si existe una figura similar en nuestra legislación.

Lo primero que debemos abordar son los orígenes del hábeas corpus, contrario a lo que puede creerse no tiene su origen en el derecho romano, su único antecedente en esta época se remonta a la detención que hacia un particular de una persona donde debía ponerla inmediatamente a disposición del pretor.

El primer ordenamiento en consagrar formalmente esta figura fue la Carta Magna de Inglaterra firmada por Juan sin Tierra en 1215, posteriormente fue reglamentada con mayor detenimiento en la ley de habeas corpus de 1679 creada por el parlamento durante la dinastía Estuardo y que establecía que cualquier persona detenida podía comparecer ante los jueces con la finalidad de analizar si su detención era justa, por lo que, tal y como lo señala la Dra. Consuelo Sirvent Gutiérrez: el habeas corpus significó una garantía fundamental para la libertad individual, pues impidió las detenciones arbitrarias, por capricho del rey o de cualquier funcionario[1].

Desde ese entonces, dicha figura se ha incorporado en los regímenes jurídicos de varios países alrededor del mundo, en algunos de ellos ha conservado su nombre y en otras ha tenido algunas variaciones conservando siempre su propósito de proteger la libertad de las personas.

En el caso de la Constitución Colombiana el habeas corpus se encuentra consagrado en los artículos 28 y 30, el primero de ellos señala que: toda persona es libre. Nadie puede ser molestado en su persona o familia, ni reducido a prisión o arresto, ni detenido, ni su domicilio registrado, sino en virtud de mandamiento escrito de autoridad judicial competente, con las formalidades legales y por motivo previamente definido en la ley[2].

Observamos que el contenido de este precepto es bastante similar a nuestros artículos 13 y 16 constitucionales, ya que ambas legislaciones consagran las garantías constitucionales concernientes a que todo acto de molestia debe estar debidamente fundado y motivado, así como a la prohibición de ser juzgado por leyes privativas, pero sí conforme a las formalidades del procedimiento.

El artículo 30 señala que, quien estuviere privado de su libertad, y creyere estarlo ilegalmente, tiene derecho a invocar ante cualquier autoridad judicial, en todo tiempo, por sí o por interpuesta persona, el Habeas Corpus, el cual debe resolverse en el término de treinta y seis horas[3].

Este último artículo está reglamentado por la ley 1095 del año 2006, la cual define al habeas corpus como un derecho fundamental y, a la vez, una acción constitucional que tutela la libertad personal cuando alguien es privado de la libertad con violación de las garantías constitucionales o legales, o esta se prolongue ilegalmente[4].

Unknown-8Encontramos entonces, que en la legislación colombiana la constitucionalidad de las detenciones se regula en una figura especifica proveniente del derecho inglés, por lo que, cuando las personas consideren que han sido detenidas de manera arbitraria violentado sus derechos fundamentales, pueden solicitar el habeas corpus, donde las autoridades facultadas para conocer del mismo son todos los jueces y tribunales del poder judicial, quienes resolverán en un máximo de 36 horas. Además, el juez encargado de resolver la solicitud podrá entrevistarse las veces que sean necesarias con el detenido a fin de escuchar su versión de los hechos, situación que en un primer momento brinda al detenido mayor certeza jurídica, pues se presume que el juez se conducirá de manera imparcial y con el único fin de conocer la verdad, actuando conforme a derecho.

En el caso de México la situación es distinta ya que el habeas corpus no está regulado como tal en nuestra legislación, en nuestro país las personas detenidas deben ser puestas inmediatamente a disposición del Ministerio Público, y el encargado de revisar la legalidad de la detención es una figura judicial de nueva creación denominada juez de control, autoridad distinta al juez de causa quien es el encargado de resolver el fondo de los asuntos, dicha figura es una de las novedades contempladas por el nuevo sistema penal de justicia acusatorio y cuyo fundamento constitucional se encuentra en el párrafo catorce del artículo 16.

Puede observarse también que el habeas corpus colombiano tiene algunas diferencias respecto del habeas corpus inglés, el cual era un documento librado por una autoridad judicial para ser presentado materialmente ante un sheriff o carcelero y así obligarlo a señalar las causas de la detención a los 3 días de su presentación.

En el derecho moderno colombiano tiene una naturaleza jurídica sui generis, ya que es considerado como una acción, y una garantía fundamental con alcances reparadores para la Corte colombiana, y con alcances preventivos y correctivos para la doctrina debido a que protege la libertad de las personas y al mismo tiempo tiene como propósito terminar con la manera arbitraria en que se realizan las detenciones.

Solo puede invocarse una vez y su tramitación se realiza a través de una petición por escrito que puede ser presentada por el propio detenido o por un tercero, una vez presentada se turna a la autoridad correspondiente la cual realizará las investigaciones necesarias y en caso de que verifique la violación a las garantías constitucionales del detenido, ordenará su inmediata liberación a través de un auto interlocutorio, el cual no puede ser impugnado debido a que se considera que la libertad de las personas no es negociable (disponible), por lo que solo es recurrible la determinación que niegue el habeas corpus, para ello el solicitante tendrá un termino de 3 días naturales y conocerá de ella un superior jerárquico respecto a la autoridad que emitió la negativa.

Unknown-10A simple vista podría parecer que las autoridades colombianas se han preocupado por defender verdaderamente la libertad de las personas en ese país, sin embargo indagando en la Constitución colombiana, en ella aparece un artículo que de cierta manera ha disminuido la eficacia del habeas corpus, debido a que este se contrapone con la acción de tutela prevista en el artículo 86 constitucional, el cual establece que para poder ejercerla se requiere la inexistencia de otro medio para proteger un derecho vulnerado, es decir, su aplicación está condicionada a la improcedencia del habeas corpus, situación que sin duda ha sido objeto de múltiples críticas por los estudiosos del derecho, debido a que, si en un asunto el reclamo principal es la privación de la libertad y se invoca la acción de tutela, la autoridad encargada no podrá conocer del caso y se declarará incompetente por existir un medio más adecuado: el habeas corpus.

, “Así pues, en el trámite de una acción de tutela los jueces pueden llegar a reconocer una vulneración evidente de la libertad, pero se abstendrán de ampararla alegando que debe acudirse ¡a un dispositivo más adecuado, más idóneo, más expedito”[5].

La acción de tutela colombiana es equivalente al juicio de amparo mexicano pues su objetivo es proteger los derechos fundamentales de las personas, cuando cualquiera de éstos resulte vulnerados o amenazados por la acción o la omisión de cualquier autoridad pública, mediante un procedimiento preferente y sumario[6].

La catedrática de la Universidad de Antioquia: Tatiana María Álvarez Parra considera que lo mínimo que habría de esperarse es que, si a una autoridad no le correspondiera el conocimiento de la petición así entendida, la remitiera automática e inmediatamente al funcionario indicado (…) Se trata también de “que los requisitos formales no entraben la protección de los derechos”[7]

Es conveniente defender la compatibilidad entre el habeas corpus y la acción de tutela, de tal manera que cuando el ciudadano demande la protección de aquel derecho, una acción pueda conducir a la otra o ser reconvertida inmediatamente en ella[8].

UnknownDesgraciadamente observamos como valiosos instrumentos que se han creado con el fin de ser verdaderos instrumentos de protección para los gobernados, estos pierden su eficacia al ser aplicados en el plano factico debido a la existencia de un sinfín de obstáculos que impiden su correcto funcionamiento. Aunque para quienes analizamos los mecanismos de protección en el sistema jurídico colombiano de manera externa, este nos parezca a simple vista adecuado, la realidad es que hoy en día el habeas corpus colombiano no tiene el efecto que en las líneas pareciera consagrar debido a que, cuestiones externas a la figura lo impiden, situación lamentable en un asunto en donde está en riesgo un tema tan delicado como lo es la libertad de las personas.

Bibliografía

  • ALVAREZ PARRA Tatiana María, El habeas Corpus y la tutela de la libertad personal, Medellín Colombia 2008
  • CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL, detención policial y habeas corpus, editorial centro de documentación jurídica, Madrid, 2008.

  • Decreto número 2591 de 1991 por el cual se reglamenta la acción de tutela consagrada en el artículo 86 de la Constitución Política de Colombia, Bogotá 1991.
  • SIRVENT GUTIERRÉZ, Consuelo, Sistemas Jurídicos Contemporáneos, 17ª edición, editorial Porrúa, México, 2015

[1] SIRVENT GUTIERRÉZ Consuelo, Sistemas Jurídicos Contemporáneos, 17ª edición, Edit. Porrúa, México, 2015, p.69

[2] Constitución Política de Colombia, http://www.registraduria.gov.co/IMG/pdf/constitucio-politica-colombia-1991.pdf, fecha de consulta: 21 de febrero de 2017.

[3] Ídem, fecha de consulta: 21 de febrero de 2017.

[4] Ley 1095 de 2006, http://www.alcaldiabogota.gov.co/sisjur/normas/Norma1.jsp?i=22087, fecha de consulta: 21 de febrero de 2017.

[5] ALVAREZ PARRA Tatiana María, “El habeas corpus y la tutela de la libertad personal”, consultado 20 de febrero de 2017, p.50

[6] Constitución Política de Colombia, http://www.registraduria.gov.co/IMG/pdf/constitucio-politica-colombia-1991.pdf, consultado 20 de febrero de 2017.

[7] ALVAREZ PARRA Tatiana María, “El habeas corpus y la tutela de la libertad personal”, consultado 20 de febrero de 2017, p.51

[8] Ibídem, p.53.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s