EL POPULISMO EN AMÉRICA LATINA

Por Flor Ivonne Alvarez Hernández

thEn últimos tiempos, el término “populismo” ha sido cada vez más mencionado en los discursos de corte político para hacer referencia a la manera de dirigir las políticas públicas de diversos jefes y mandatarios de Estado, y en ocasiones, se hace referencia a él de un modo peyorativo y con una notable connotación negativa. Pero ¿qué es realmente el populismo y por qué ha tomado relevancia concretamente en la realidad política latinoamericana?

“Populismo” es un vocablo definido por la Real Academia Española como la “tendencia política que pretende atraerse a las clases populares”.

Fue utilizado por primera vez hacia fines del siglo XIX para describir a un movimiento político que surgió en Rusia en 1878, conocido como Narodnichestvo, luego traducido como “populismo” a otras lenguas europeas. Este término se utilizó para describir la ola antiintelectualista de la década de 1870 y la creencia según la cual los militantes socialistas tenían que aprender del Pueblo, antes que pretender ser sus guías. Pocos años después los marxistas rusos comenzaron a utilizarlo con un sentido diferente y peyorativo, para referirse a aquellos socialistas locales que pensaban que los campesinos serían los principales sujetos de la revolución y que las comunas y tradiciones rurales podrían utilizarse para construir a partir de ellas la sociedad socialista del futuro. Así “populismo” se utilizó para designar un tipo de movimiento progresivo, que podía oponerse a las clases altas, pero (a diferencia del marxismo) se identificaba con el campesinado y era nacionalista.

Este término surgió también como término político en los Estados Unidos luego de 1891, para referir al Partido del Pueblo que surgió entonces, apoyado principalmente por los granjeros pobres, de ideas progresistas y antielitistas. Tal como en Rusia, el término también refirió allí a un movimiento rural y a una tendencia antiintelectualista, y también adquirió de inmediato una connotación peyorativa.

th-1En América Latina, quienes primero lo utilizaron, lo hicieron para caracterizar a ciertos Gobiernos o movimientos de tipo popular o socialista, con el fin de atribuirle características negativas, y para definir a ciertos gobiernos en los cuales su tipo de liderazgo era el rasgo distintivo: representado por un líder carismático, emergido del puebla, era personal antes que institucional, emotivo antes que racional. Así, el concepto de “populismo” mutó de un uso más restringido que refería a los movimientos de campesinos o granjeros, a un uso más amplio para designar un fenómeno ideológico y político. Para la década de 1970 “populismo” podía aludir a tal o cual movimiento histórico en concreto, a un tipo de régimen político, a un estilo de liderazgo que amenazaba con poner peligro a la democracia. En todos los casos, el término tenía una connotación negativa.

En América Latina, el populismo ha tenido dos vertientes: el populismo clásico y el neopopulismo.

th-3La vertiente clásica del populismo tiene lugar en la década de 1940, surgió como una respuesta a las nuevas demandas económicas, sociales y políticas. Este tuvo como característica principal incluir a las clases populares al Estado y así crear una unidad nacional. Es también una respuesta a las condiciones de desigualdad social y a la crisis en el Estado oligárquico liberal, y fue ejemplificado por los gobiernos de Juan Domingo Perón en Argentina, Getúlio Vargas en Brasil y Lázaro Cárdenas en México.

En contraposición con el populismo, el neopopulismo tiene algunas divergencias. En primer lugar, a diferencia de las políticas principalmente opositoras a la intervención americana de gobiernos como el de Perón y Vargas, los líderes neopopulistas, salvo algunas excepciones, han buscado políticas de buenas relaciones con Estados Unidos y una apertura comercial a este, en lugar de una acelerada industrialización y economía centrada en el mercado nacional. De igual manera, contrario al populismo de los años 40 o 50 que solía ser más conservador, el neopopulismo tiende a ser ideológicamente más radical, apegándose de manera más exacta a los ideales de izquierda o derecha, según sea el caso. El neopopulismo en Latinoamérica es representado principalmente por los gobiernos de Hugo Chávez en Venezuela, Evo Morales en Bolivia y Néstor Kirchner en Argentina.

th-2Los populismos en América Latina (a pesar de sus variedades) tienen mucho en común; constituyen una estrategia de desarrollo y de modernización, reformista o posrevolucionaria que ha desempeñado una función importante en la historia de los países latinoamericanos.

El populismo latinoamericano es un tema que ha merecido muchos estudios, especialmente a partir de los años de 1950, básicamente se han ocupado de esto sociólogos y politólogos. No obstante es un tema controvertido y complejo, que ha recibido infinidad de acepciones y la mayoría de las veces ha suscitado largas polémicas, sin que los especialistas hayan llegado a un acuerdo, esto sin duda es debido a la laxitud del término. Debido esto, podríamos decir que pocos conceptos han sido más ampliamente usados en el análisis político contemporáneo y, sin embargo, pocos han sido definidos con menos precisión. Conviene tener en cuenta muy desde el comienzo, que en la región latinoamericana se han suscitado desde siempre muchos fenómenos históricos, diversos en el tiempo y en el espacio, que han sido calificados como “populistas”. Nadie duda de que los movimientos, partidos, líderes e ideologías populistas representan una etapa fundamental de la historia de América Latina y, que la mayoría de las veces estos se relacionan con otros fenómenos fundamentales para la comprensión de la realidad latinoamericana como lo son el nacionalismo económico, el antiimperialismo, la industrialización, la urbanización, las migraciones internas, la emancipación económica o, políticas externas más autónomas. Todos hechos sociales, políticos y económicos que componen la problemática del populismo.

Las resonancias populistas en la América Latina de hoy han generado inquietud en todo el continente. Sus importantes manifestaciones en Bolivia, Ecuador, México, Nicaragua, Perú y Venezuela han modificado seriamente el espectro político de estos países.

A veces de una manera positiva y en otras en perjuicio de la población, pues por ejemplo, mientras en Brasil se ha percibido un notable desarrollo bajo gobiernos con tintes populistas, Venezuela se encuentra hoy en día resintiendo los estragos del neopopulismo autoritario que instauró Hugo Chávez, cuyas medidas drásticas y antidemocráticas tiene sumido al país en una fuerte crisis.

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