“Justicia Mediática: los juicios paralelos”

Por Diana Karina López Martínez 

“Hace años, una jueza me contaba que en un sonado caso se vio obligada a dictar auto de detención –como entonces se decía– ante inexistencia de pruebas, solo para evitarse el escarnio mediático.”

images-3La justicia mediática se trata de un modelo particular de investigación en que los conflictos son investigados, enjuiciados y hasta castigados periodísticamente; por otra parte, “se dice que un juicio paralelo es el conjunto de informaciones aparecidas a lo largo de un periodo de tiempo en los medios de comunicación sobre un asunto que se encuentra sub iudice, esto es que se encuentra en fase judicial viva. Los juicios paralelos se basan la mayoría de las veces en asuntos de carácter penal y personajes públicos.”[1]

Además, suelen implicar una connotación negativa, ya que la información vertida en los medios de comunicación tiene la intención de crear un efecto mediático y, por consiguiente, impulsan a la sociedad a hacer “juicios” sobre el caso, aún en proceso judicial, que tenderán a inculpar o exonerar, dependiendo del tratamiento que en los medios se le haya dado al caso en cuestión. Algo que es seguro, es que los efectos de éste tratamiento persistirán, incluso, después que se haya dictado una sentencia formal por parte del órgano jurisdiccional.[2]

“En el juicio paralelo chocan o se enfrentan diversos derechos fundamentales, el de la libertad de información y expresión y el derecho fundamental al honor y a la propia imagen de la persona afectada”[3], el cual puede ser expresado resumidamente en la presunción de inocencia a la que todos los indiciados tienen derecho; todo mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario y así lo establezca una sentencia judicial.

Este problema se torna aún más grave cuando, transgrediendo la esfera de lo meramente social, pasa a afectar el ámbito judicial, siendo éste el principal motivo de análisis en éste ensayo.[4]

“La independencia del Poder Judicial respecto a otras instituciones y Empresas, pero sobre todo su imparcialidad en lo concreto, se impone como el prerrequisito sine qua non de su funcionalidad. Así es como resulta imperativo a un juez fallar según el mandato legal y muy independientemente de sus convicciones o influencias circundantes.”[5]

Unknown-7Esta confusión entre justicia y prensa, provoca que ya no sea el Estado mediante sus jueces y con la previa intervención obligada de los legisladores, sino la empresa privada con sus periodistas la que revisa el caso y lo resuelve; con la intención manifiesta del mandato del raiting, amenazando así con intervenir en el orden cronológico de todo enjuiciamiento, al superponer la velocidad que exige la inmediatez de la audiencia a la lentitud propia de las formas que se imponen en el debido proceso.[6]

¿Puede el juez escapar de la justicia mediática, cuando pasa de ser lo que dice, opina o afirma cierto medio de comunicación y pasa a ser el reclamo de una sociedad entera?

La respuesta sería obvia, el juez debe de pasar de este escrutinio y atenerse a juzgar según lo marca las facultades que la ley le confiere y con base en su criterio jurídico; las infracciones a la ley tienen que investigarse con toda la seriedad para que brille la verdad y el peso de la ley —siempre con observancia del debido proceso y, en especial, de la presunción de inocencia—recaiga sobre los responsables.[7]

Los encargados de hacerlo, recuérdese, son los fiscales y los jueces competentes, quienes en este momento histórico tendrán que demostrar agilidad y presteza o, sencillamente, también deberán declinar sus nombramientos si es que no están en capacidad de hacerlo.

Por ello, no nos podemos abandonar en manos de una justicia mediática porque los comunicadores sociales no son los llamados a dilucidar juicios, de la naturaleza que estos sean y tampoco pueden burdamente encausar en público a las personas por su diversidad sexual o cualquier otra pieza de información con la que cuenten, que crean puede ser útil para crear más polémica en un caso. Es imperioso, entonces, respetar la dignidad y el libre desarrollo de la personalidad.[8]

Algo que en teoría se entiende bien en el ámbito judicial, y tal vez debiera comprenderse también en el ámbito social, es que existe mucha diferencia entre un acusado y una persona a que ha sido declarada culpable en sentencia judicial.

Es entendible que, como sociedad, se sienta un descontento generalizado acerca de la impartición de justicia por parte del sistema judicial (que es cuestión aparte del tema que nos atañe ahora), pero, por otra parte, la prensa debiera desplegar su labor de comunicación de la forma más responsable posible, no introduciendo un cariz enjuiciador en los hechos que está presentando.

Unknown-9“Ciertamente, como todo derecho, el de información no es absoluto porque puede entrar en conflicto con otros derechos como el de presunción de inocencia, el derecho a un proceso con todas las garantías y los derechos al honor, a la intimidad y a la propia imagen, entre otros. La libertad de información constituye uno de los pilares de toda sociedad democrática y es la base de la formación de una opinión pública libre pero la preeminencia de esta libertad sólo se predica cuando la información es veraz y cuando ha sido rectamente obtenida y difundida.”[9]

Por lo que concierne al sistema judicial, los jueces deben de estar preparados para afrontar a los medios de comunicación y soportar presiones mediáticas, sobra decir, que no debieran aprovechar el impacto mediático para fines personales y cualquier caso, ya sea mediático o no, debe de recibir igual tratamiento por parte del poder judicial.

Otra forma de lidiar con la inevitable atención de los medios, es por parte de los abogados de las partes en el caso mediático, ya que “para afrontar los problemas de imagen y reputación que puede originar un proceso debe establecerse una estrategia preventiva, elaborada por profesionales de la comunicación, y para neutralizar los efectos perniciosos de un juicio paralelo no hay otra posibilidad que contrarrestar la información sesgada con habilidad y transparencia.”[10]

En esta problemática social, que tiene efectos en lo jurídico, es importante que tanto los medios, jueces, abogados y sociedad, sean consientes de que las acciones que desarrollen a lo largo del caso, puede afectar terriblemente un proceso; no se trata de impedir el ejercicio de derechos pero, el actuar de cada uno conlleva responsabilidades y moderación.

[1] http://cronicaglobal.elespanol.com/ecoonomia/opinion-ecoonomia/los-juicios-paralelos_66408_102.html consultado a 20 de febrero del 2017.

[2] Cfr. http://portales.te.gob.mx/salas/sites/default/files/Funci%C3%B3n%20jurisdiccional%20y%20juicios%20paralelos.%20Los%20medios%20de%20comunicaci%C3%B3n%20como%20intermediarios%20entre%20Tribunales%20y%20sociedad.pdf consultado a 20 de febrero del 2017.

[3] Op. Cit.

[4] Cfr. file:///C:/Users/Diana/Downloads/13560-23101-1-SM%20(3).pdf consultado a 20 de febrero del 2017.

[5] file:///C:/Users/Diana/Downloads/13560-23101-1-SM%20(3).pdf

[6] file:///C:/Users/Diana/Downloads/13560-23101-1-SM%20(3).pdf

[7] Cfr. http://www.elcolombiano.com/opinion/columnistas/no-a-la-justicia-mediatica-DL3629984

[8] Cfr. http://www.elcolombiano.com/opinion/columnistas/no-a-la-justicia-mediatica-DL3629984

[9] http://www.elderecho.com/penal/juicios-paralelos_11_481180004.html

[10] http://www.elderecho.com/penal/juicios-paralelos_11_481180004.html

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s