Ius Publicum Europaeum y el nomos en el pensamiento de Carl Schmitt

Por Marcos Alexis Medrano Hernández

 

“La época de la estatalidad toca ahora su fin”

Carl Schmitt 1963, El concepto de lo Político.

Unknown-2            Carl Schmitt fue un filósofo, político y jurista alemán, nació en 1888 y murió en Plettenberg 1985. El pensamiento de Schmitt fue fuertemente influenciado por el contexto de Alemania durante la Gran Guerra y fue probablemente el jurista más importante del régimen nazi, lo cual al final de cuentas afectaría su reputación, entre sus tratados más importantes podemos encontrar, teoría de la constitución, dictadura, su libro de teología de la política y el celebre concepto de lo político, por otro lado los dentro de los temas que desarrolla nuestro autor podemos encontrar la constitución, las relajaciones de poder, decisionismo, el sistema jurídico nacional en el orden internacional y otros muy importantes.

            El tema que hoy nos ocupa es el de la decadencia del Ius publicum europaeum desde la noción de Carl Schimitt, así como el nacimiento del “nomos”, el nuevo orden.

            La primera pregunta que surge para comenzar con el tema es ¿Qué es el ius publicum europaeum?

Con esta noción Schmitt designa aquella época del nacimiento y consolidación del Estado moderno y el derecho público de y entre los Estados europeos. Sin embargo, después de siglos de operar, este ius publicum vería su fin.

            Schmitt dice que la crisis se va a presentar en dos aspectos que le darán “muerte al Estado”.

            1) El primero de ellos en el aspecto interno; por un lado la formación de agrupamientos infraestatales dotados de autonomía política conduce a la aniquilación de la soberanía interna. Es decir, al depositar la soberanía en un sistema normativo no en un poder como querría Schmitt.

            2) Por otro lado en el aspecto externo, la transferencia del poder condicionar a la política mundial a potencias extraeuropeas disuelve la soberanía externa de Estados que, por siglos, había sido regido por las suertes de las relaciones internacionales. Es decir un Orden jurídico internacional, de Kelsen inspirado en la Paz perpetua de Kant y la defensa de los Organismos Internacionales como reguladores de la vida entre los Estados significa la muerte de la soberanía Externa. (Córdova 2009)

            Éste decaimiento del ius publicum europaeum va dar como heredero al “nomos”, que es traducido como “el Orden” o a veces como “derecho” (Koskenniemi 2001). El nuevo nomos, nace a partir de la creación de nuevos Estados pero no sólo eso, la ideología de libre comercio que forjaba una economía global debilitaba a los Estados europeos, en una especie de derrota de la política frente a la economía o de particularísimo contra universalismo.

Unknown            Schmitt aborda además que el derecho Internacional había caído en un formalismo vacío de reglas, donde todos aceptaban alegres los tratados internacionales y opina de la Liga –predecesora de las Naciones Unidas-, que era una mezcla confusa de objetivos y antagonismos regionales y universales.

Ahora estudiaremos una característica de este nomos que nos parece muy crítica por parte del jurista alemán e importante para entender su razonamiento.

Nos dice Schmitt que este nomos viene aparejado con un moralismo, una idea estratégica del concepto de humanidad y con estas nuevas características un concepto de guerra, de paz y de derecho.

¿A qué se refiere Schmitt?

            El moralismo como medio para conseguir los fines de la globalización cambia el concepto de guerra eliminando a los enemigos como partes, sustituyéndolos por una lucha en donde se asumía la moral y la justicia de un lado y la injusticia e inmoralidad del otro. Todo esto que tenía como base tratados como el de Versalles, donde esta serie de maquinaria constitucional internacional, que fungía como constitución de la humanidad, reintroducía conceptos como la guerra justa en el derecho internacional, y digo reintroducía porque con un cambio significativo, donde el poder para decidir dónde estaba la justicia ahora estaba en el Consejo de la Liga.

            Y el Sistema legal Kelseniano que tenía un derecho despolitizado confiaba en las decisiones de aquellos en posiciones de autoridad. Sin embargo hay una pregunta que fue desde la percepción de Schmitt, ignorada.

 

Quis Judicabit?, o en español, ¿Quién juzga?

            Y con la respuesta a esta pregunta podremos finalmente aclarar los puntos que antes ya habíamos mencionado:

Schmitt escribe en su libro, la crisis de la democracia parlamentaria “Todo el mundo está a favor del derecho, la moralidad, la ética y la paz; nadie quiere cometer injusticias; pero en concreto la cuestión relevante es siempre quién decidirá qué es derecho en este caso, en qué consiste la paz, qué es una amenaza o disturbio de la paz, con qué medios será reparada, cuándo una situación se ha convertido en normal o pacífica, etc”.

            Ahora revisaremos el papel de la humanidad y el moralismo en Schmitt; el gran mérito del Ius Publicum Europaeum es que limitó la guerra a un duelo de derecho público entre Estados formales y ahora estaba siendo remplazado por un moralismo universalista. Como se puede advertir, el elemento del moralismo nos acompañara durante el resto del ensayo, pues el moralismo era capaz de alzar todos los límites de violencia.

            En cuanto a la humanidad, ¿qué pasa si se invoca una guerra contra la humanidad?

Interesante pregunta, que Schmitt contesta como imposible, no al menos en el planeta, nos explica que cuando un Estado lucha contra su enemigo político con la bandera de la humanidad, no estamos frente a una guerra en nombre de la humanidad, sino una guerra donde un Estado intenta usurpar un concepto universal, frente a su oponente militar. Y que a expensas de este, busque identificarse con la humanidad, de esta manera, Schmitt nos prueba que uno puede abusar, o intentar hacerlo, de la paz, la justicia, el progreso, la civilización para reclamarlos propios y negarlos a su enemigo.

            Es por esto que el lenguaje de “humanidad” siempre había sido usado como herramienta para el imperialismo, pero confiscar la palabra humanidad trae sus consecuencias, invocar y monopolizar tal termino, significaría la destitución de tal calidad al enemigo, es decir la deshumanización de este.

            Dentro de esto podemos hablar del concepto político de humanidad.

Schmitt pensaba que la humanidad no tenía contenido político, es decir, el concepto no le pertenecía a ninguna entidad política o a algún ideal. Y para esto el jurista alemán hace un recordatorio de las veces en que el concepto de humanidad fue invocado, Primero en el s. XVIII contra el derecho divino de los reyes y luego en el s. XIX contra los privilegios de los aristócratas y capitalistas, Aquí con el significado político se identificaba a un enemigo.

Unknown-1            Pero si era usado por la liga o por las Grandes potencias, solo ocultaría la política de esas entidades. Derivado de este pensamiento, Schmitt decía que la Liga no es sino una alianza que da nuevas formas de hacer guerra, una guerra en nombre de la humanidad, que por cierto se legitimaría con un orden internacional. Al dirigir una guerra de humanidad, el enemigo no tiene dignidad de Estado, sería inmoral e ilegal.

De aquí que la guerra humanista se convierta en guerra de aniquilación. Así podemos ver como el formalismo vacío permite crear y darle legalidad a estos actos.

El tratado de Versalles y Alemania:

Al final de la primera Guerra Mundial con la “Paz de Versalles” que probablemente fue el tratado de Paz que le puso fin a la paz, se le imponen a Alemania una sería de Responsabilidades, que diremos de manera enunciativa:

  1. Primero tendría que aceptar todas las responsabilidades morales y materiales:
  2. Se impone una cláusula de indemnización a las Potencias Vencedoras, provoca una crisis y un Estado en quiebra, hambre y desempleo llenan las calles alemanas.
  • Se crea la Sociedad de Naciones y a Alemania se le prohíbe el ingreso.
  1. Pierde parte de su territorio y también sus Colonias en el continente Africano.
  2. Hubo una importante Reducción al ejército alemán, dejando apenas lo esencial, pero no lo suficiente para defenderse.sin artillería pesada, fuerza aérea o submarinos y se prohibió el Servicio militar obligatorio, así como la fabricación de material de guerra. Lo cual causó una gran indignación, pues los aliados, Estados Unidos, Francia, y Gran Bretaña no se desarmaron y mantuvieron un amplio poder militar.

“¡No es válido amenazar a alguien con una pistola y con la muerte por inanición de millones de personas para obtener la firma para un documento y luego proclamarlo como una ley!”

Adolf Hitler

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