La lucha por el derecho

Por Diana Villamar Ramírez

“Bien puede afirmarse que la energía y el amor con que un pueblo defiende sus leyes y sus derechos, están en relación proporcional los esfuerzos y trabajos que les haya costado alcanzarlos.”

Unknown-6En este ensayo quiero abordar la temática del libro La lucha por el derecho escrito por el jurista alemán Rudolf Von Ihering, y relacionarlo con lo que yo puedo percibir sobre la sociedad mexicana. Antes que nada quiero puntualizar la importancia que este libro tiene dentro de la cultura jurídica, y por ello considero que debe ser una lectura obligatoria, pues si bien fue escrito hace más de cien años sus postulados continúan teniendo vigencia hoy día, y además constituye la antítesis de la entonces en boga escuela histórica del derecho, de la que Von Ihering fue simpatizante en su momento.

Ihering concibe al derecho como una idea práctica de naturaleza dual, es práctica porque es llevada a cabo por todos los hombres, de naturaleza dual porque en sí mismo encierra al fin y al medio; el fin del derecho es la paz social, pero está solo puede ser alcanzada mediante la lucha que implica un hacer para el hombre y lo invita a participar en su desarrollo. Así pues su teoría se contrapone a lo entonces dicho por Savigny y Puchta (máximos representantes de la escuela histórica del derecho) para quienes obra una fuerza secreta en la sociedad que permite se desarrollen los cuerpos normativos, invitan a permanecer pasivos e inmutables pues la evolución es inevitable.

Y es la historia la que comprueba que los diversos derechos no son reconocidos (u otorgados según la postura que defendamos) por el simple producto de los razonamientos lógicos ni por la idea romántica del volksgeist, sino mediante la fuerza con que se defienden las personas ante un agravio hecho a su derecho, entendiendo por este no solo a las prerrogativas propias de un individuo sino al sistema de derechos de una Nación. Esta fuerza para modificar el curso del derecho es la ley, “la acción voluntaria y determinada del poder público”, pues solo puede modificarse dentro de los límites que él mismo establece; estas modificaciones pueden a veces ser tan abstractas que apenas y sentimos un efecto en las relaciones concretas, pero en otras ocasiones la *modificación entraña una lesión a derechos existentes lo que hace sentir a los hombres heridos en su persona, pues dicho derecho representa para ellos un interés que se ve reflejado en el derecho. Es en este último caso cuando nos encontramos ante dos resistencias encontradas: el derecho existente y el del porvenir, que libran una lucha que puede extenderse de manera importante en el tiempo.

Por tanto es innegable el aspecto de lucha que reviste el derecho, ya que este es dinámico no estático y para ello requiere renovarse, de manera alegórica dice Von Ihering que es como Saturno devorando a sus hijos.

images-2Sin embargo surge la interrogante: ¿cuál es el interés que el hombre tiene en luchar por el derecho?. Cuando un hombre es lesionado en su derecho tiene dos opciones, entablar una contienda judicial que le va a costar tiempo, dinero, y la alteración de la pazz con el propósito de luchar contra una injusticia, o puede ceder ante su agresor y simplemente no hacer nada para mantener el orden de las cosas, seguir en un estado de comodidad. Resulta burdo siquiera pensar en la opción de no hacer valer el derecho porque precisamente la paz social, desde mi punto de vista, consiste en la armónica coexistencia de los diversos derechos por lo que se rompe dicha armonía cuando un sujeto atenta contra mi derecho, y más aún cuando ese ataque deja ser pasado; pero no solamente nos debemos conformar con defender una prerrogativa propia, también debemos atacar las injusticias contra la sociedad. El interés que generalmente se atribuye a la lucha por el derecho es el valor mezquino del objeto dañado, pero en realidad es la defensa de la persona y del sentimiento del derecho que adquiere por un sentido de identidad con su Nación.

Lo hasta aquí vertido puede sonar idealista, pero creo firmemente que únicamente con la plena convicción de que al cumplir el derecho hacemos lo correcto es como puede funcionar la sociedad, no se llegará a satisfacer plenamente el fin del derecho si nos sometemos a las reglas de conducta por temor a ser castigados. Es necesario que asumamos nuestro papel individual en la sociedad, que cumplamos conscientemente con los deberes para con ella y uno de estos deberes consiste, como mencioné antes, en la lucha por el derecho en dos esferas: la individual y la social.

Cada individuo defiende su derecho porque este es condición de su existencia moral, como dice Von Ihering que al dejar pasar una injusticia negamos al derecho y sin él no somos más que bestias; nos ejemplifica lo anterior con el agravio que se le hace a un campesino al usurparle una fracción de la parcela que con tanto esmero cultiva y de la que se provee de medios para su subsistencia, así pues, dejando de lado el valor monetario que para él supone esa fracción de tierra, va a defender su derecho sobre ella porque es condición de su existencia y en él se ve reflejada su persona. Y para cada sector en la sociedad hay un derecho que más le importa, por el que va a luchar dejando de lado el amor a la comodidad; si ocurriera lo opuesto, que todos se decantaran por abandonar su derecho, el cambio negativo en la sociedad sería visible y nos engañaríamos al creer que constituirían hechos aislados.

Unknown-7El sentimiento del derecho que nos hace defender con tal tenacidad opera en las personas por el dolor provocado por una lesión a nuestro derecho, pues como ya se dijo este es nuestra condición de existencia, y además por el carácter del individuo lesionado que no es proporcional al desarrollo intelectual de la persona, en la mayoría de los casos, porque la cobardía no es cualidad de una clase especifica, no es de ricos o pobres.

La segunda esfera donde actúa la lucha por el derecho es en la social. Para demostrar que la defensa del derecho es un deber social, hay que pensar en la relación entre el derecho objetivo y el subjetivo; Von Ihering no se halla de acuerdo con la teoría de que el primero permite la existencia del segundo, pues si las disposiciones permiten al individuo ejercitar las acciones necesarias para defender su derecho pero aquel no hace uso de ellas, sería lo mismo que si tales acciones no existieran pues se podrían calificar de letra muerta, por tanto el derecho concreto dota de existencia al abstracto. En esta línea de ideas podemos afirmar que al defender el derecho en lo particular se satisface la obligación de guardar y ejecutar las disposiciones legales del derecho objetivo, pues el derecho concreto no puede ser sacrificado sin que también lo sea la ley.

Considero que es un problema serio el poco o nulo respeto que mucha gente en el país tiene por el derecho. Admito que en gran medida han contribuido las autoridades, encargadas de hacer cumplir las leyes, y los profesionistas encargados de defenderlo, pues la corrupción que en ambos sectores se maneja ha permitido a mucha gente dejar de confiar en la eficacia del derecho. Sin embargo, como diría Von Ihering, todos tenemos el deber de luchar por él en la esfera privada, por lo tanto si continuamos con la práctica de no acudir ante las autoridades a denunciar o a demandar el cumplimiento de nuestros derechos, entonces se va a crear un círculo vicioso en el que los gobernados no exigimos, haciendo uso de los medios establecidos, ni el gobierno va a cumplir cabalmente sus funciones de defensa.

Desafortunadamente, incluso en nuestra Facultad de Derecho seguimos sin entender que la ley se cumple por convicción y no por miedo, y sin ir lejos pongo el ejemplo de los estudiantes que entran a una clase por cumplir con el requisito de la asistencia y no por el ánimo de aprender, lo que equivaldría a un ciudadano que no roba por no ir a la cárcel y no por verdaderamente respetar la propiedad; y pienso que la causa de este problema es la deficiente educación que hemos recibido en casa y en la escuela, al no dar razones suficientes para explicar por qué se siguen ciertas normas de comportamiento social en casa, o por qué y en qué medida es importante la educación y el aprendizaje, sino que la única “razón” dada es: porque así se hace, o porque yo lo digo.

images-1Mi visión sobre lo que será el derecho en el futuro es muy fatalista, sinceramente no creo que se pueda lograr que todas las personas o su mayoría vean a la lucha por el derecho como un deber moral personal y social, creo que la historia ha demostrado que todo lo que toca el hombre lo corrompe.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s