La adopción homoparental

Por Patricia Areli Austria Hernández

Unknown-3Por medio de este escrito nos pronunciaremos acerca de la adopción homoparental. Deseamos expresar por qué la consideramos correcta a pesar de la oposición que ésta tiene, razón por lo cual, en este trabajo, expondremos algunos de los argumentos que existen en pro y en contra de la adopción realizada por una pareja homosexual, no sin antes dejar claro algunos temas relativos a qué es la adopción, cuál es su finalidad y qué es la familia.

El Código Civil para el Distrito Federal en su artículo 390 define a la adopción como:

… el acto jurídico por el cual el Juez de lo Familiar constituye de una manera irrevocable una relación de filiación entre el adoptante y el adoptado, al mismo tiempo que establece un parentesco consanguíneo entre el adoptado y la familia del adoptante y entre éste y los descendientes del adoptado.

Es un derecho del menor, de naturaleza restitutiva, que le garantiza vivir, crecer y desarrollarse de manera íntegra, en el seno de una familia.

Ya que hemos dejado claro qué es la adopción puntualizaremos cuál es su finalidad. Zavala Pérez nos dice que la finalidad de la adopción es “dar familia a quien carece de ella… a quien la naturaleza se la ha negado, o simplemente a quien no la tiene”[1]. Por lo anterior podemos inferir que lo realmente sustancial de la adopción es que a través de este acto jurídico se forme una familia, que se observe, entre los integrantes de ésta, la consideración, la solidaridad y el respeto mutuo; asimismo que el menor viva, crezca y se desarrolle en el seno de la misma.

Entonces, si lo expuesto en el párrafo anterior es lo importante ¿es o no trascendente cómo estaría integrada esa familia?, ¿es irrelevante si los adoptantes son dos hombres, dos mujeres, un hombre y una mujer, un solo hombre o una sola mujer? Podríamos responder, en este sentido, que sí, que es irrelevante, pero estamos seguros de que no todos compartirán nuestra opinión, especialmente respecto a la adopción llevada a cabo por una pareja homosexual.

Ahora, si tomamos en consideración que la familia es una institución social, permanente, compuesta por un conjunto de personas unidas por el vínculo jurídico del matrimonio o por el parentesco de consanguinidad, afinidad o adopción[2], entonces no debería causar inconformidad que el menor sea adoptado por una pareja homosexual, esto porque finalmente se estaría cumpliendo con el objetivo primordial: el de formar un vínculo familiar entre los adoptantes y el adoptado a través del acto jurídico de la adopción. No obstante siguen existiendo personas que se pronuncian en contra de éste, utilizando el argumento de que afectaría al interés superior del menor el hecho de tener una familia homoparental en lugar de una familia integrada por un padre y una madre.

UnknownEl artículo 416 del Código Civil para el Distrito Federal señala que para los efectos de este Código se entenderá como interés superior del menor la prioridad que ha de otorgarse a los derechos de las niñas y los niños respecto de los derechos de cualquier otra persona, con el fin de garantizar, entre otros, los siguientes aspectos:

I.- El acceso a la salud física y mental, alimentación y educación que fomente su desarrollo personal;

II.- El establecimiento de un ambiente de respeto, aceptación y afecto, libre de cualquier tipo de violencia familiar;

III.- El desarrollo de la estructura de personalidad, con una adecuada autoestima, libre de sobreprotección y excesos punitivos;

IV.- Al fomento de la responsabilidad personal y social, así como a la toma de decisiones del menor de acuerdo a su edad y madurez psicoemocional; y

V.- Los demás derechos que a favor de las niñas y los niños reconozcan otras leyes y tratados aplicables.

Barroso Figueroa[3] expone que el adoptado por una pareja homosexual presencie que éstos se hagan caricias propias de los amantes provocará una confusión en el menor, la cual posteriormente se convertirá en una pérdida de su identidad de género, lo anterior claramente atenta en contra del interés superior del menor, en virtud de que el menor tiene derecho a una adecuada formación física, intelectual y emocional. Además de que quienes son adoptados suelen ser muy pequeños, siendo este un obstáculo para poder formular su proyecto de vida, el cual también es un derecho, atentando en contra de este al “experimentar” dando a ese menor en adopción a una pareja homosexual.

            Sin embargo El Tribunal Pleno, el veintitrés de junio de 2016, aprobó, con el número 8/2016 (10a.), en la ciudad de México la siguiente tesis jurisprudencial:

ADOPCIÓN. EL INTERÉS SUPERIOR DEL MENOR DE EDAD SE BASA EN LA IDONEIDAD DE LOS ADOPTANTES, DENTRO DE LA CUAL SON IRRELEVANTES EL TIPO DE FAMILIA AL QUE AQUÉL SERÁ INTEGRADO, ASÍ COMO LA ORIENTACIÓN SEXUAL O EL ESTADO CIVIL DE ÉSTOS.

El punto fundamental a considerar en una adopción es el interés superior del niño, niña o adolescente, con la intención de que éste forme o se integre en una familia en la cual reciba afecto, cuidados, educación y condiciones adecuadas para su desarrollo, derechos todos inherentes a su persona. La idoneidad de las personas para ser consideradas para adoptar debe atender únicamente a la posibilidad de brindar cuidado y protección al menor de edad, para incluirlo a una familia, y no puede atender, de manera alguna, a la pertenencia a un tipo de familia por un tipo de estado civil (soltero, casado, en concubinato, en sociedad de convivencia), ni por cierta orientación sexual. Pertenecer a un estado civil en particular en modo alguno pone en riesgo, por sí mismo, el interés superior del niño, niña y adolescente, puesto que cualquier persona en lo individual y cualquier pareja del mismo o distinto sexo deben ser consideradas en igualdad de condiciones como posibles adoptantes y lo que debe ser tomado en cuenta en dicho proceso es si la persona o personas cumplen con una serie de requisitos esenciales para ser consideradas como adoptantes, es decir, si cuentan con las características, virtudes y cualidades para brindarle una familia a los menores de edad. Dentro de dichos requisitos esenciales no puede figurar el tipo de unión civil al que pertenezcan los posibles adoptantes, ni la orientación sexual de éstos, pues estas circunstancias no inciden en su idoneidad para brindar a los niños, niñas y adolescentes una familia en donde éstos se desarrollen integralmente. En ese sentido, es insostenible la interpretación -implícita o explícita- en el sentido de que la homosexualidad de los adoptantes implica una afectación al interés superior de los menores adoptados.

Unknown-1Tenemos la necesidad de aclarar que nosotros estamos de acuerdo con la ya mencionada tesis jurisprudencial, en virtud de que, como ya se expuso, la adopción es un derecho del menor para que pueda integrarse a una familia, para que reciba afecto, cuidado y educación, siendo irrelevante para este fin si los adoptantes son una pareja homosexual. Consideramos que si estas parejas cumplen con todos los requisitos necesarios para adoptar es porque son perfectamente aptos para criar a un menor como es debido, no existiendo de este modo razón para querer limitarlos en el ejercicio de sus derechos.

            No obstante entendemos perfectamente la preocupación en cuanto al desarrollo mental y emocional del menor adoptado, sobre el qué dirán de él en la escuela o en la calle, en razón de ésto nosotros sugerimos que estos menores reciban atención psicológica para que el menor pueda tener un pleno y sano desarrollo de su psique. Asimismo, con el apoyo de sus padres adoptivos logre comprender que es amado.

            Es evidente que nos enfrentamos a una situación difícil al ser una situación relativamente “nueva”, no estamos acostumbrados a ver familias integradas de este modo. Finalmente, inferimos que lo que es realmente dañino para un menor no es que sea adoptado por una pareja homosexual, sino que se siga desarrollando en nuestra sociedad una estigmatización a estas familias, que se les señale y que se les discrimine.

[1] ZAVALA, Diego, Derecho Familiar, 1a ed., Porrúa, México 2006, p. 289.

[2] 300 preguntas y respuestas sobre Derecho de Familia, Análisis Doctrinal, Legislativo y Jurisprudencial, Editorial Sista, México 2008, p. 35.

[3] BARROSO, José, La adopción efectuada por matrimonio homosexual, Revista Cultura Jurídica, número 2, 2011.

 

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