El ocio

Por Sara Luna Vázquez

Introducción

Unknown-8         La palabra “ocio” hoy en día tiene una connotación un poco pesada, me atrevería a decir que es así desde que se dio paso al capitalismo en donde lo único que parecía y parece esencial es emplear todo el tiempo que se tiene para poder producir productos y de esa forma ganar el dinero que se pueda. Es evidente que lo que se necesita para generar riqueza es el empleo de las máquinas y de personas que sepan utilizarlas sin importar el desgaste físico de éstas.

Se sabe que el trabajo y la concepción de éste tienen una importante carga histórica que surge con las necesidades de los trabajadores por una jornada laboral justa y un salario digno de su trabajo, con oportunidades de desarrollo en su vida personal y no sólo laboral.

Roger Sue nos habla en su obra “El ocio” sobre la definición de éste y de la concepción que se tiene en Francia de la práctica de él, de la importancia que se le da para que las personas puedan sentirse libres después de trabajar y de cómo es que la forma en la que las personas destinan su tiempo al ocio las ha ayudado aún más en el desempeño de sus trabajos y la relación que se da con su familia.

Durante el desarrollo de la obra de Sue se nos presenta un problema de definición del ocio y de cómo es que se puede disfrutar del trabajo tomando en cuenta que el ocio es una distracción que las personas eligen y que el trabajo en muchas ocasiones es algo que se hace por obligación debido a la necesidad de subsistir.

En el desarrollo del libro se hablan de diversos temas en torno al ocio, por ejemplo: las concepciones del ocio, las funciones del ocio, las prácticas del ocio, la política del entretenimiento y las perspectivas de las diversiones. En este trabajo sólo se abordarán las concepciones del ocio y en específico del ocio moderno, invitando al lector a que consulte la obra de Sue si desea ahondar un poco más en las líneas del escritor.

El ocio

El ocio siempre ha existido, Roger Sue nos dice que fue a partir de los griegos en donde hubo un mayor desarrollo del hombre y que en parte fue porque se hacía pleno disfrute del ocio. La concepción de éste no fue siempre el mismo, con el paso de los años el concepto ha ido cambiando como la ideología de las personas de acuerdo a la época en la que se sitúan, de esta forma, ocio para los griegos era algo que sólo unas personas podían hacer porque se podía dar “la plena expresión de sus nobles potencialidades”[1] mientras que el trabajo era algo degradante que sólo los esclavos tenían que llevar a cabo provocando desde ese momento una distinción de clases en donde la diferencia era sólo en las ocupaciones y no tanto en el dinero, muy diferente a lo que se observa hoy día en donde el ocio si bien ya es generalizado no todas las personas lo emplean para las mismas cosas y mucho depende de la economía del individuo aunado a su cultura y educación.

No es sino hasta el siglo XIX en donde se pone énfasis al ocio y a la negación de éste, la perspectiva que se tiene ya no es como algo natural y que de alguna manera forma parte de la vida del ser humano y de su desarrollo, ahora es interpretado como una pérdida de tiempo y algo improductivo provocando a mi parecer el principio de la explotación de los obreros que más tarde se regularía después de una lucha de clases que Marx propone en una de sus obras más destacadas junto con la revolución en Francia para lograr el reconocimiento de los derechos más importantes de las personas.

Roger Sue atendiendo a la época en la que estaba se permite hablar del ocio moderno y nos dice que cuenta con tres características esenciales: “una de tipo material, que consiste en el tiempo disponible y continuo para practicar las actividades recreativas; otra de tipo social, que es la generalización de las diversiones entre la población en su conjunto; y una última de tipo institucional, caracterizada por el hecho de que la colectividad se hace cargo de ciertas diversiones”[2].

Aquí la idea del ocio ya se encuentra totalmente alejada de los griegos y la visión que se tiene de éste la da Roger Sue a partir de lo que ve en Francia en los años 80, durante su estudio del ocio se percata de que surge una necesidad de acrecentar el tiempo libre para tener la oportunidad de llevar a cabo las actividades de esparcimiento a nivel nacional, Unknown-10en donde el Estado a través de su gobierno maneja políticas que permiten una reducción en la jornada laboral aumentando también los períodos vacacionales tomando en cuenta un factor importante en la vida las personas, me refiero al tiempo que la gente va a destinar para ocuparse de todo aquello que disfrutan y que las distrae de la carga del trabajo, sin embargo una diferencia en este punto es que debido a la clase social que se pertenece no va a ser lo mismo tener acceso a ciertas actividades como a otras, sucede en principio por la cultura, la educación y el dinero con el que se cuenta para satisfacer lo que en algún momento dado puede ser útil para distraer y causar satisfacción, Roger observó en este punto que debido a las condiciones económicas de las personas para algunas iba a ser más sencillo satisfacer sus distracciones que para otras pues aunque contaran con el mismo tiempo de descanso se observaba que las que menos tenían dinero ocupaban ese “descanso laboral” en conseguir otro trabajo para satisfacer sus necesidades básicas.

En Francia el gobierno intervino para que cada vez más personas tuvieran acceso a las distracciones que no eran iguales a las que generaban un costo elevado pero que de igual manera contribuían al desarrollo de las personas; con ello se intentaba que la participación de la sociedad fuera más activa en cuanto a su tiempo destinado al ocio entendido una vez más no como a “hacer nada” en lo absoluto sino como el empleo de ese tiempo que sobra en algo que interesa de sobremanera al individuo.

Cabe decir que cuando se habla del ocio en Francia pero de tipo institucional se hace alusión a que es la misma sociedad que a partir de su trabajo y de lo que lleva a cabo se encarga de satisfacer sus propias satisfacciones no dejando todo en manos del gobierno; interpreto esto como la intervención de éste último no con el fin de ser proteccionista sino de ser incluyente con la sociedad en donde sólo las personas que lo necesitan hacen uso de los beneficios que otorga.

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Por otro lado, se observó que la sociedad en Francia por los años 80 ponía más atención en la reducción de horas laborales que en la generación de empleos o de conseguir algún otro en sus ratos libres, se notó un crecimiento en el interés de tener tiempo destinado al ocio, dejando ver que las personas se resignaban a lo que tenían en ese momento, dejando de lado las preocupaciones que pudiera generar el no contar con un empleo estable, lo más importante era ser feliz haciendo lo que se quería hacer en verdad, provocando así una sensación de libertad en contra del trabajo.

Lo que sería digno de cuestionarse es, ¿qué tanto ayudó a las empresas todas esas respuestas aprobatorias a las reducciones de jornadas laborales y a la ampliación de vacaciones? Estas demandas por parte de los trabajadores y la aceptación por parte de los patrones me hace pensar que hubo una respuesta positiva en el desempeño laboral del personal, tomando en cuenta que en realidad están llevando a cabo su trabajo de forma eficiente para no llevarse trabajo a casa, haciendo así los trabajadores pleno uso de su fuerza de trabajo.

Lograr una reducción en las jornadas laborales en un país como Francia representa un logro por parte de los trabajadores, lo que yo encuentro de alguna forma como peligroso es que se tome como ejemplo, y no porque este mal sino por el desarrollo de cada país, no va a resultar lo mismo en Francia que en México, en donde las bases económicas y de educación son totalmente diferentes, no va a resultar igual el uso del tiempo en Francia que en México pues las necesidades difieren de forma abismal tomando en cuenta los precios del consumo y la organización del Estado; es cierto que el hombre para su desarrollo debe encontrarse en un equilibrio tanto interno como externo. Es válido el ocio como el trabajo pues mientras en el trabajo el individuo busca satisfacer sus necesidades básicas al recibir una remuneración por las acciones que lleva a cabo encontramos que en el ocio la persona se encarga de disfrutar el tiempo que posee para hacer todo eso de lo que se limita mientras trabaja.

Unknown-9Como se ve, la concepción de ocio es variado atendiendo a la época y a los intereses de las sociedad, agrego también que influye la educación y la percepción que se tiene de la vida, lo que era importante hace algunos años para las personas era el dinero y la propiedad, con el libro de Sue se deja notar que ahora en la jerarquía aparece en primer lugar el disfrutar de las distracciones, de la familia y de todo aquello que en algún momento dado nos haga sentir bien sin importar mucho cuando se posee, lo que genera el consumismo por un lado y las satisfacciones por el otro.

Con lo anterior no quiero decir que el trabajo sea algo despreciado y que a fuerza nos tenga que obligar la necesidad para poder llevarlo a cabo pues hay personas que en verdad disfrutan hacer sus actividades laborales provocando así que se confunda con ocio, lo que se debe tomar en cuenta es que la diferencia entre el trabajo y el ocio es que uno se disfruta y es remunerado mientras que el otro aunque se disfrute generalmente genera gastos extras a los individuos. No olvidar que también influye en qué se invierte, pues lo que en algún momento pueda parecer como mera distracción puede servir en un futuro en el mundo laboral, por ejemplo, si se invierte en un libro que es de interés personal pero que está relacionado con el trabajo que se desempeña, o si se gasta en un curso que a futuro sirva en la aplicación de algo en lo que voluntariamente desee la persona dedicarse.

Unknown-11El libro de Roger Sue es una interesante definición del ocio concebido en Francia a partir de las demandas y del comportamiento de esa sociedad, lo que me deja como interrogante es si la interpretación de ese concepto va a ser igual en un país que en otro y si la seriedad va a ser la misma o va a cambiar en el orden de prioridades de los individuos en conjunto.

[1] Roger Sue, “el ocio”, Francia 1980, Ed. Fondo de Cultura Económica. P.17

[2] Ibídem p. 25

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