“TESTIGO A LA FUERZA”

 

Por Felipe Victoria Zepeda

images-9.jpegEn enero de 1990 son detenidos los hermanos Héctor Ignacio y Sergio Maximino Quijano Santoyo en Ciudad Juárez, Chihuahua por elementos de la entonces “Policía Judicial Federal”, bajo los cargos de robo.

Posteriormente se les traslada a las instalaciones de la judicial federal en Ciudad de México, esto sin motivo aparente ya que por ley debía procesárseles en Chihuahua, sin embargo era costumbre de los agentes actuar con absoluta arbitrariedad ya que jamás eran increpados con respecto a sus actuaciones y en aquella ocasión como ya anteriormente había ocurrido, la finalidad que perseguían los judiciales miembros del grupo “Tiburón” era extorsionar a la familia de estos detenidos que ya eran ampliamente conocidos por los federales.

Se procede a contactar a su papa, el señor Francisco Quijano García, quien manejaba el café “La Habana” de la calle Bucareli del cual era copropietario y se le detiene ilegalmente a la mañana siguiente para ser trasladado a las instalaciones donde se encuentran sus hijos.

Por la tarde el señor Francisco Flavio Quijano Santoyo, hermano de los detenidos e hijo del señor Quijano García acude a la cafetería en busca de su padre al enterarse de la situación de Héctor y Sergio e ignorando la que guardaba su padre; al llegar se estaciona frente al local sin percatarse de la presencia de agentes del grupo Tiburón quienes lo reconocen y se aproximan a amedrentarlo, sin embargo, Flavio, quien fuera ex agente de la desaparecida Dirección Federal de Seguridad y un asiduo practicante del tiro deportivo donde había destacado por su excelente manejo de las armas y su puntería, desenfunda y dispara contra sus extorsionadores con la velocidad y puntería que le caracterizaba, matando a dos de ellos y dejando al tercero herido de gravedad para posteriormente darse a la fuga.

La noticia corrió rápidamente y llego a oídos del entonces subprocurador de lucha contra el narcotráfico de la PGR Javier Coello Trejo por boca del comandante del grupo Tiburón Fernando Ventura Moussong, quienes acordaron que debía vengarse la muerte de los agentes, por lo cual torturaron a los detenidos para que dieran la dirección de su hermano a donde se dirigieron y penetraron sin orden judicial, al no encontrarlo saquearon y destrozaron el inmueble solo para volver a las mazmorras y continuar con la tortura en busca de otra dirección, consiguiendo la de la mama de los hermanos, ubicada en Ojo de Agua, municipio de Tecamac, Edo. De Mex.

Pensando que encontrarían gran resistencia armada por parte de Flavio y su familia en dicho domicilio, acudieron más de 50 agente de la misma dependencia, todos armados con el mayor poder de fuego posible, al arribar exigieron desde el exterior que saliera Flavio, quien no se encontraba ahí, por lo que salieron sus hermanos, quienes al saberse exageradamente superados en número, lo hicieron desarmados, pero la orden de venganza debía acatarse, y se alineo a los Quijano Santoyo frente al domicilio donde los policías los ejecutaron sin mediar provocación alguna frente a sus menores hijos y a su madre, a quienes también detuvieron y trasladaron a la PGR donde se les amenazo y obligó a firmar declaraciones en que se decía que los occisos habían atacado a los federales por lo cual estos se defendieron dándoles muerte.

Para entonces se había detenido a un periodista de nombre Fernando de Jesús Vick por merodear armado frente a las instalaciones referidas, lugar donde acudió en busca de un periodista y de algún mando para dar aviso de la detención de otro colega suyo por parte de la misma Judicial Federal.

Sin embargo portaba un arma con un permiso colectivo expedido a su favor por la Policía Auxiliar, corporación donde también trabajaba, situación que poco importo a sus captores quienes lo golpearon brutalmente y amenazaban con desaparecer; mientras esto sucedía, pudo enterarse de lo que ocurría en esos momentos a los Quijano, hablo con el señor Quijano García, quien le narro todo lo ocurrido.

Tras casi 4 días de encierro ilegal, torturas y amenazas, Vick fue puesto en libertad apercibido de las consecuencias de sangre que le traería el contar a cualquiera algo de lo ocurrido en ese lugar, a lo cual el periodista enfurecido hizo poco caso y acudió a la Procuraduría Capitalina donde tenía amigos a levantar una denuncia de los hechos que vivió y de aquello que se enteró.

images-8Publicó todo lo ocurrido y el caso comenzó a ganar mucha atención pública debida a la gravedad de lo ocurrido a los agentes frente a la cafetería y por las fuertes y constantes acusaciones que la hermana de los ejecutados realizaba en los medios exigiendo justicia, por lo cual el presidente Carlos Salinas de Gortari ordenó la creación de la “Comisión Nacional de los Derechos Humanos” para cuya dirección se nombró al ex rector de la UNAM Jorge Carpizo Mcgregor, constitucionalista muy comprometido con el desarrollo y respeto a los derechos humanos.

Políticamente existía ya mucha tensión con respecto al fiscal Coello Trejo debido a que sus escoltas fueron reconocidos y denunciados como los perpetradores de violaciones seriales a mujeres cometidos al sur de la ciudad, sin embargo este hombre hacía uso de todo su poder e influencia para evitar que fueran procesados.

A esto se le sumaba ahora el caso Quijano, que sería investigado por un nuevo órgano que buscaría hacer justicia, mismo que recibió la queja de la hermana de los Quijano Santoyo y de su padre, quien ofreció como testigo al periodista que en aquellos momentos había estado presente y quien estaba dispuesto a arriesgar su vida con tal de exponer las atrocidades y violaciones ejecutadas por los agentes de Coello, sin embargo días antes de que se presentaran ante la CNDH el señor Quijano García desaparece sin que alguien supiera donde o como, sin embargo la sospecha recae sobre la PGR.

Los meses pasan y las investigaciones continúan al igual que las amenazas en contra del señor Vick y de la hija del desaparecido, en la oficina del titular de la Comisión se descubren aparatos electrónicos de espionaje los cuales coinciden con los que utiliza la Procuraduría General de la Republica, por lo que el Lic. Carpizo acude personalmente a levantar la denuncia correspondiente en la propia dependencia federal acrecentando las tensiones entre este y el procurador, quien se niega a destituir a Coello, sin embargo la presión pública obliga al Titular del Ejecutivo Federal a intervenir de manera privada y se envía al fiscal como Procurador Federal del Consumidor, acción que es vista por muchos como un premio o ascenso.

En 1992 es presentado públicamente un hombre llamado Jorge Castro Niembro, ex copropietario del Café La Habana, como autor intelectual y material del asesinato del señor Francisco Quijano García, cuyo cuerpo es encontrado sepultado en la cisterna de una casa y a quien la procuraduría asegura se le privo de la vida por razones personales entre ambos surgidas de la administración del negocio común, haciendo gran énfasis en que ninguna autoridad estuvo implicada en el hecho, historia que la opinión pública no cree, sin embargo Castro Niembro es juzgado y sentenciado como único responsable.

Posteriormente seria también destituido el Procurador Álvarez del Castillo y se pondría en su lugar al Lic. Ignacio Morales Lechuga, quien comprometido con la justicia y el mejoramiento de las instituciones públicas intenta dar un mayor apoyo a la CNDH de Carpizo, la cual hasta entonces había sido mayormente ignorada por el anterior titular de la PGR en sus recomendaciones las cuales señalaban un gran número de inconsistencias y contradicciones en los reportes de la autoridad con respecto a lo acontecido en Ojo de Agua, inconsistencias tan graves y que dejaban ver el dolo de la judicial federal como fue la solicitud para practicar la necropsia de los hermanos ejecutados, la cual se expidió un día antes de que estos fueran muertos, sin embargo Morales Lechuga debía ser muy precavido en sus actuaciones debido a que gran parte del personal a su cargo conservaba gran lealtad y estima tanto por Álvarez del Castillo como por Coello.

Unknown-1Finalmente las investigaciones fueron perdiendo importancia frente a nuevos acontecimientos y aunque algunos mandos bajos de la PGR así como algunos miembros del ministerio público fueron destituidos y acusados, los responsables directos jamás vieron enderezado un proceso en su contra; el Lic. Morales Lechuga dejo la PGR en favor del Lic. Carpizo, sin embargo ni siquiera esto logro que se esclarecieran los hechos y mucho menos que se alcanzara justicia en torno a las violaciones sufridas por los ejecutados, como las que vivieron sus familiares y el periodista Fernando de Jesus Vick.

 

 

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